Nuevas revelaciones sobre Alí Mohamed
Peter Dale Scott
El siguiente texto es una versión expandida de la conferencia de Peter Dale Scott en Berkeley, el 24 de septiembre de 2006, intitulada “El 11-S y los intelectuales Usamericanos se pronuncian”.
Esta noche quiero hablar de la utilización del Informe del 11-S como evidencia – evidencia de lo que se está ocultando. Podemos utilizarlo de esta manera porque algunas partes del Informe son exactas y fiables. Esta base de fiabilidad ayuda a definir otras partes del Informe que son engañosas y, creo que totalmente erróneas en unos pocos sitios. Estas omisiones y engaños relevantes deberían ser considerados como pistas en cuanto a lo que se oculta, y de dónde se oculta la verdad.
Hablaré de la ocasional resistencia a la verdad del Informe. Permitan que presente una analogía fácil e incontrovertible con el Informe Warren. El Informe Warren tuvo razón en muchas cosas; pero también minimizó los vínculos entre Jack Ruby y el crimen organizado. [1]. Esta resistencia fue un indicio de que Ruby tenía realmente relación con criminales y esto era importante. El Comité Selecto de la Cámara sobre Asesinatos, aunque cometió muchos errores, confirmó ampliamente la importancia de los lazos de Ruby con el crimen organizado.
Encontramos una resistencia sintomática similar en el Informe del 11-S.
1)Un ejemplo fácil es: la identidad de los secuestradores. El FBI distribuyó una lista en la que nombra a 18 de los 19 secuestradores a las 10 de la mañana del 11-S. [2] Dentro de dos semanas las identidades de por lo menos seis de los secuestradores no estaban claras; al protestar hombres en países árabes con los mismos nombres e historias, y a veces las mismas fotografías, de que estaban vivos y eran inocentes. [3] Como reacción ante estas protestas, el director del FBI, Robert Mueller, reconoció rápidamente que existían dudas sobre la identidad de varios de los secuestradores suicidas. [4] Pero no se discute este problema en los detalles sobre los presuntos secuestradores en el Informe de la Comisión del 11-S. [5]
2)World Trade Center -7. Es obviamente un área de grandes dudas, como se acaba de saber. La solución adoptada en el Informe fue no mencionar para nada el WTC-7. Y, a pesar de todo, Kean y Hamilton, los co-presidentes de la Comisión del 11-S, tienen el descaro de afirmar en su nuevo libro que después del Informe: “los que creían en teorías conspirativas tuvieron que basarse únicamente en la imaginación, ya que sus teorías fueron desmentidas por los hechos.” [6] En otras palabras, siguen encubriendo que haya habido un encubrimiento.
3)La íntima y continua conexión del gobierno de USA con al-Qaeda y uno de los principales complotadores del 11-S.
En nuestro libro, “9/11 and Empire: Intellectuals Speak Out,” [11-S y el imperio: los intelectuales se pronuncian] escribí sobre Ali Mohamed, el estrecho aliado de Osama bin Laden y su mentor Ayman al-Zawahiri. [7] Ahora se admite generalmente que Ali Mohamed (conocido en los campos de al Qaeda como Abu Mohamed al Amriki — “Padre Mohamed el USamericano”) [8] trabajó para el FBI, la CIA, y las Fuerzas Especiales de USA. Como confesó posteriormente ante el tribunal, también ayudó al terrorista Ayman al-Zawahiri, cofundador de la Yihád Islámica egipcia, y entonces ayudante de bin Laden, cuando visitó USA para reunir dinero. [9]
El informe del 11-S lo menciona, y dice que los complotadores contra la embajada de USA en Kenia fueron “dirigids” (su expresión) por Ali Mohamed. [10] Es la única referencia que el Informe hace a su persona, aunque no es todo lo que averiguaron.
Patrick Fitzgerald, fiscal de USA que negoció un trato a cambio de aligerar su pena y de una confesión de Ali Mohamed, dijo lo siguiente en su testimonio ante la Comisión:
Ali Mohamed. …. entrenó a la mayor parte de la dirigencia de al Qaeda – incluyendo a Bin Laden y Zawahiri – y a la mayoría de los principales instructores de al Qaeda. Entrenó en parte a personas que más adelante realizaron el atentado de 1993 contra el World Trade Center…. Desde 1994 hasta su arresto en 1998, vivió como ciudadano Usamericano en California, y solicitó puestos como traductor del FBI. [11]
Patrick Fitzgerald conocía bien a Ali Mohamed. En 1994 lo mencionó como co-conspirador no-acusado en el caso de los símbolos de Nueva York, pero le permitió seguir en libertad. Fue porque, como sabía Fitzgerald, Ali Mohamed era un informante del FBI, desde por lo menos 1993 y tal vez desde 1989. [12] Por lo tanto, desde 1994 “hasta su arresto en 1998 [cuando el complot del 11-S ya estaba bien encaminado], Mohamed iba y venía entre California, Afganistán, Kenia, Somalia y por lo menos una docena de otros países.” [13] Poco después del 11-S, Larry C. Johnson, un ex funcionario del Departamento de Estado y de la CIA, culpó públicamente al FBI por utilizar a Mohamed como informante, en circunstancias que debería haber reconocido que el individuo era un importante terrorista que conspiraba contra USA. [14]
Como digo en nuestro libro, en 1993 Ali Mohamed había sido detenido por la Real Policía Montada canadiense en Canadá, donde se informó en un aeropuerto sobre la llegada de un terrorista de al Qaeda con dos pasaportes saudíes falsos. Mohamed inmediatamente dijo a la RPMC que hiciera un llamado telefónico a USA, y el llamado aseguró su liberación. [15] Desde entonces se nos ha dicho que fue el manejador de Mohamed por parte del FBI de la costa oeste, John Zent, “quien respondió por Ali y logró que lo liberaran.” [16]
Esa liberación permitió que Ali fuera a Kenia, tomara fotos de la embajada de USA, y las entregara a bin Laden para el complot para atentar contra la embajada.
En agosto de 2006 hubo un especial de National Geographic sobre Ali Mohamed.
Podemos considerar esto como la nueva posición defensiva de emergencia sobre Ali Mohamed, porque John Cloonan, el agente del FBI que trabajó con Fitzgerald respecto a Mohamed, ayudó a narrarla. No vi el show, pero los críticos de televisión dijeron lo siguiente sobre su contenido:
Ali Mohamed manipuló al FBI, a la CIA y el Ejército de USA por cuenta de Osama bin Laden. Mohamed entrenó a terroristas en el pirateo de aviones, en atentados contra edificios y el asesinato de rivales. Durante gran parte del tiempo Mohamed fue… agente de la CIA y el FBI, y miembro del Ejército de USA. [17]… Mohamed ya apareció en fotos de vigilancia del FBI en 1989, entrenando a musulmanes radicales que asesinarían al militante judío Meir Kahane y detonarían un camión bomba en el World Trade Center. No sólo evitó el arresto, sino logró convertirse en informante del FBI mientras escribía la mayor parte del manual terrorista de al Qaeda y ayudaba a planificar ataques contra tropas USamericanas en Somalia y embajadas de USA en África. [18]
Un nuevo libro de Lawrence Wright, que consultó archivos del gobierno de USA. [19] confirma que Mohamed entrenó a al Qaeda en el pirateo de aviones y que escribió la mayor parte del manual terrorista de al Qaeda. Repito que: uno de los principales instructores de al Qaeda en terrorismo y cómo secuestrar aviones fue un agente del FBI, la CIA, y el Ejército.
Sin embargo, ese programa de televisión, justo antes del aniversario del 11-S, constituyó también otro acto de encubrimiento. Ocultó, por ejemplo, la información que recibió sobre la detención de Mohamed y la liberación ordenada por el FBI en Canadá. Según Peter Lance, el principal autor de la presentación, ésta ocultó numerosos otros hechos sensacionales. La afirmación principal de Lance es: que Fitzgerald y su homólogo en el FBI en la fuerza de tareas sobre Bin Laden, John Cloonan, supo poco después del 11-S que Mohamed “conocía hasta el más mínimo detalle” del complot del 11-S. [20]
Días después del 11-S, Cloonan se apresuró a volver de Yemen y entrevistó a Ali, a quien los federales habían permitido que se ocultara en el sistema de protección de testigos, y exigió que le diera información sobre los detalles del complot. Entonces, Ali lo describió todo – incluyendo detalles de cómo había asesorado a los potenciales secuestradores, sobre cómo llevar cuchillas cortadoras de cartón a bordo de los aviones y dónde debían sentarse, para realizar los secuestros de aviones. [21]
Si todas estas últimas revelaciones sobre Ali Mohamed son verídicas, entonces:
1)un planificador crucial del complot del 11-S, y entrenador en secuestros, era al mismo tiempo un informante del FBI.
2)Este agente entrenó a los miembros de todos los principales ataques islamistas dentro de USA – el primer atentado contra el World Trade Center, el complot contra los símbolos de Nueva York, y finalmente el 11-S, así como los ataques contra USamericanos en Somalia y Kenia.
3)A pesar de ello, se permitió durante cuatro años que Mohamed entrara y saliera del país como un conspirador no-acusado. Luego, a diferencia de los que había entrenado, se permitió que llegara a un trato. Hasta la fecha es posible que no haya sido sentenciado por ningún crimen. [22]
Peter Lance acusa que Fitzgerald tenía evidencia antes de 1998 para implicar a Mohamed en el atentado contra la embajada en Kenia [23], pero no hizo nada y dejó que sucediera el atentado. En realidad, el FBI ya sabía en 1990 que Mohamed había estado involucrado en el entrenamiento de terroristas en Long Island, pero actuó para proteger a Mohamed contra el arresto, incluso después de que uno de los que había entrenado había pasado más allá del entrenamiento a un asesinato real. [24]
Los entrenados por Mohamed eran todos miembros del Centro Al-Kifah en Brooklyn, que sirvió como el principal centro de reclutamiento USamericano para Makhtab-al-Khidimat, la red de “Centros de Servicio” que fue conocida después de la guerra afgana como al Qaeda [25]. El Centro Al-Kifah fue dirigido en 1990 por el jeque egipcio Omar Abdel Rahman, quien como Ali Mohamed había sido admitido a USA, a pesar de encontrarse sobre una Lista de Vigilancia del Departamento de Estado. [26] Como lo había hecho anteriormente en Egipto, el jeque “expidió una fatua en USA que permitía que sus seguidores robaran bancos y mataran judíos.” [27]
En noviembre de 1990, tres discípulos de Mohamed conspiraron para matar a Meir Kahane, el racista fundador de la Liga de Defensa Judía. El verdadero asesino, El Sayyid Nosair, fue capturado casi de inmediato por casualidad y, la policía descubrió pronto por azar a sus dos co-conspiradores, Mahmoud Abouhalima y Mohammed Salameh, que esperaban en la casa de Nosair. Descubrieron mucho más:
Había fórmulas para la producción de bombas, 1440 balas, y manuales [suministrados por Ali Mohamed] del Centro Especial de Guerra John F. Kennedy en Fort Bragg marcados “Altamente Secreto para Entrenamiento, junto con documentos confidenciales de los Jefes de Estado Mayor Conjunto de USA. La policía encontró mapas y dibujos de hitos de la Ciudad de Nueva York, como la Estatua de la Libertad, Times Square – y el World Trade Center. Las cuarenta y siete cajas de evidencia que recogieron también incluían la colección de sermones del jeque Omar, en los que instaba a sus seguidores a “destruir los edificios del capitalismo.” [28]
Los tres habían sido entrenados por Ali Mohamed a fines de los años ochenta en un polígono de tiro, donde fueron fotografiados por el FBI antes de terminar su vigilancia en el otoño de 1989. [29]
Por lo tanto, el gobierno de USA estaba en una posición excelente para arrestar, acusar y condenar a todos los terroristas involucrados, incluyendo a Mohamed.
Sin embargo, sólo horas después del asesinato, Joseph Borelli, jefe de detectives del Departamento de Policía de Nueva York, dio en una nota USamericana típica y declaró que Nosair era un “pistolero solitario irracional.” [30] Un poco después, declaró realmente a la prensa que “n o había nada [en la casa de Nosair] que excitara la imaginación… Nada ha ocurrido que cambie nuestra opinión de que actuó solo.” [31]
Borelli no estaba solo en este asunto. Su posición también era aquella del FBI, que dijo que también creía “que el señor Nosair había actuado solo al disparar al rabino Kahane.” “Al fin de cuentas no podemos conectar a ninguna otra persona con el tiroteo a Kahane,” dijo un agente del FBI.” [32]
Al limitar de esta manera el caso, la policía y el FBI estaban en efecto protegiendo a dos co-conspiradores árabes de Nosair en el asesinato de un ciudadano USamericano. Los dos terminaron por ser condenados en conexión con el primer atentado contra el WTC, junto con otro aprendiz de Mohamed, Nidal Ayyad. El Informe del 11-S, al resumir las condenas de Salameh, Ayyad, Abouhalima, y del jeque ciego por el atentado del WTC y los complots de los símbolos de Nueva York,” las califica de excelente esfuerzo de investigación y prosecución.” [33] No dice nada sobre la evidencia ocultada encontrada en la casa de Nosair, incluyendo “mapas y dibujos de símbolos de la Ciudad de Nueva York,” que si hubieran sido consideradas hubieran impedido el desarrollo de ambos complots.
¿Qué explica el elogio gratuito e inmerecido en el Informe del 11-S sobre el excelente esfuerzo de Patrick Fitzgerald y del FBI en el caso de los símbolos de Nueva York? ¿Cómo puede ser “excelente” saber que terroristas se proponen hacer volar edificios, mentir para protegerlos del arresto, permitir que atenten contra el WTC, y sólo entonces proceder a arrestarlos y condenarlos? Lance afirma ahora que también se permitió que ocurriera Kenia, antes de que unos pocos de los que cometieron los atentados en ese país fueran condenados con la ayuda del archiconspirador. Este modelo de tolerancia puede producir buenos antecedentes en lo que a arrestos y condenas se refiere, pero a un coste terrible para la seguridad pública.
¿Reconocieron los autores del Informe del 11-S que existía un área especialmente delicada, que si era adecuadamente investigada podría conducir a una protección pasada de terroristas por USA? Esta pregunta nos hace volver a la acusación de Peter Lance de que Fitzgerald tuvo evidencia antes de 1998 para implicar a Mohamed en el atentado contra la embajada en Kenia, pero que no hizo nada y permitió que ocurriera el atentado. ¿Tuvo Fitzgerald evidencia anticipada similar antes del ataque del 11-S y, de nuevo, no hizo nada? Los escépticos necesitarán una investigación exhaustiva antes de que puedan sentirse seguros de que no fue el caso.
Como primer paso, todas las agencias de USA deberían publicar todos los antecedentes documentales de sus tratos con Ali Mohamed, el informante del FBI y la CIA que supuestamente planificó los detalles de los secuestros de los aviones. Entonces, y sólo entonces, podrá satisfacer un interrogatorio de cerca de Fitzgerald a los que acusan a miembros del gobierno de USA de ayudar al complot del 11-S o, alternativamente, de no haber impedido que el 11-S ocurriera. [34]
Ahora bien, ¿qué sabía la Comisión del 11-S sobre esta situación escandalosa? Sospecho que sabían más de lo que dicen. ¿Eligieron sólo por coincidencia a un hombre que tuvo un interés personal en impedir que se conociera la verdad sobre Mohamed para que escribiera los informes sobre al Qaeda y el complot del 11-S, y para que condujera las entrevistas relevantes? El hombre en cuestión fue Dietrich Snell, ex colega de Fitzgerald en la oficina del Fiscal de USA en el Distrito Sur de Nueva York. (Por lo tanto Snell presumiblemente redactó el elogio del excelente esfuerzo de su antiguo colega Patrick Fitzgerald y el FBI). De las nueve personas en el equipo de Snell, todos menos uno habían trabajado para el gobierno de USA, y todos menos dos para el Departamento de Justicia o el FBI. [35]
Hay que considerar que lo que he dicho hasta ahora trata de una conexión entre el gobierno y Mohamed y de una cobertura que viene desde por lo menos 1990, mucho antes de los gobiernos Bush-Cheney. Pero los informes de la Comisión 11-S hicieron lo posible por encubrir este hecho. El Informe del 11-S, basado en los informes de Snell, menciona a Mahmoud Abouhalima y a Mohammed Salameh, dos co-conspiradores de Ramzi Yousef en el primer atentado del WTC de 1993 (72). No menciona que esos dos hombres habían sido entrenados por Ali Mohamed, a pesar de que Fitzgerald se refirió oblicuamente a este hecho en su testimonio. Tampoco menciona que, si no hubiera sido por un encubrimiento de la policía y del FBI que protegió a Ali Mohamed en 1990, Abouhalima y Salameh habrían probablemente estado en la cárcel cuando ocurrió el atentado del WTC – por su participación en el asesinato de Meir Kahane por discípulos de Ali Mohamed tres años antes. [36]
Si hubiese tenido tiempo hoy, habría escrito sobre otras áreas cruciales en las que el Informe del 11-S muestra resistencia a hechos y afirmaciones relevantes. Un aspecto central de éstas y de mi próximo libro sobre el 11-S, habría sido que el Informe no trata el importante testimonio que cuestiona la descripción del vicepresidente Cheney sobre su conducta el 11-S, y en particular, su importante relación (ocultada por el Informe) con las órdenes de seguridad y de derribo de ese día. Hubo importantes testimonios que el Informe no consideró, flagrante y sintomáticamente, de dos testigos presenciales dentro de la Casa Blanca: Norman Mineta y Richard Clarke, que contradijeron tanto a Cheney como al propio Informe.
Pero considero que el escándalo del terrorismo tolerado de Ali Mohamed es un problema aún más fundamental, un problema existente para el que necesitamos un remedio más serio que el simple establecimiento de un demócrata en la Casa Blanca. Como ha ocurrido después de fiascos de inteligencia del pasado, nuestras agencias de inteligencia fueron fortalecidas como resultado de la Comisión del 11-S, y se aumentaron sus presupuestos.
Es hora de enfrentar la realidad de que estas agencias en sí, y sus propio patrocinio y protección de actividades terroristas, agravaron las mayores amenazas a nuestra seguridad nacional.
Fuente: Globalresearch. © Copyright 2005 GlobalResearch.ca
© Copyright Peter Dale Scott, Global Research
Traducido del inglés para Rebelión y Tlaxcala por Germán Leyens.












1 comentario
10 Octubre, 2009 a las 7:47 pm
que pasa soy de inteligencia e mi pais y les aseguro que les robo su maldito informe