Said Jedidi/Identidad Andaluza
En las tardes crepusculares de Jamaa L’Fnaa(1) , pocos comprenden pero casi todos aprenden.… o por lo menos admiran el sentido obligatorio de Ba Dris y su peculiar manera de hacer preguntas sin esperar nunca las respuestas, pasando, con la velocidad de la luz, de la sátira a la crónica.
Los obreros de hoy o por lo menos los que tienen la tremenda suerte de tener un trabajo…
Era alérgico a las frases hechas o completas. Las repentinas sonrisas que flotaban en sus labios invitaban a la simetría y la conformidad.
…y es verdad porque el trabajo hoy en día es tan raro como las armas de destrucción masiva en Iraq.
Cambiaba continuamente de tema y de tono
El sentirse oprimido, es como si le pusieran a alguien una bota en la cara. En primera instancia se preguntará por qué, que se la quiten y que no es justo. En segunda instancia apelará a recursos como pedir en el nombre de sus hijos o de sus padres y en tercera instancia, existe la posibilidad que lo hiciera en nombre de Dios…”.
Nunca he escuchado algo tan abstracto. Nadie supo de dónde vino el comentario.
Esto se llama apología del terrorismo, precisó otro comentario anónimo.
…Allí se comenzará a interpolar aspectos que originalmente tenían mucho que ver con una situación política o de injusticia y se identificarán de pleno con el plano religioso”, prosiguió Ba Dris indiferente a la indignación de algunos.
No esperaba nunca el impacto de su idea.
Degradante tiempo en que todo se ha confundido: masturbación democrática y teocracia, transparencia y homosexualidad política, vulgares víctimas y honorables mártires, verdaderos guías y tiranos ilustrados, santos y oscurantista retrasado y…
Nunca terminaba sus frases.
Hablar de guerras preventivas es sinónimo de “ guerra por las dudas”, lo que equivale a “ matar por las dudas”, un principio contrapuesto a toda norma moral o ética(2)
La naturaleza no era la única en perturbar el interés de la improvisada asistencia. La fluidez del orador, su extraña exégesis de la verdad absoluta y su tortuga tenían algo de vernáculo… algo así como una apología de la terapia… una desgarrante tenacidad frente al enigma y a los crucigramas verbales.
El hombre enigmatizaba. A veces cruelmente y otras lúcidamente « Su melancolía en esta tierra es no ser ni Dios ni una ostra », enarbolaba sin explicar lo que quería decir. Estaba siempre muy cerca de la gente…muy lejos de su realidad.
Condenado a la ignominia, el hombre eludía con elegancia las certezas de sus habituales espectadores extranjeros, entre los cuales muchos españoles, aferrados a su comodidad pero sin renunciar a su curiosidad turística.
Son los supervivientes de Guam(3) volvía a indicar con su pulgar y con gestos toreros hacia un par de pajareras en una esquina, sin dar màs precisiones
En su Hilka (4) de notoriedad pública dentro y fuera de Marraquech, nadie tenía el derecho de reflexionar. Sólo él, el artista, podía permitirse el transgresivo y molesto lujo de « convertir en palabras fuerzas nerviosas ».
Lo suyo no era precisamente una vida de pan negro, indicaba con sus dos manos color de tierra, con gestos minuciosamente expresados, a la tortuga, indiferente a su relato
En sus, casi siempre, insolentes monólogos, sólo él tenía el derecho de imponerse como una evidencia para hablar exclusivamente de su patrimonio individual y de pasiones para denunciar como sólo él sabía hacerlo, la regidez del mundo y los « estereotipos de Occidente ».
Con un vocabulario a menudo obsceno, contaba magistralmente su hipocresía y la de la sociedad donde dice “ soportó vivir” y creaba un clima festivo e idealista pero enigmáticamente indescifrable e imperceptible. Su telepatía moldeaba, trituraba e incluso, esculpía las impericias de las pocas historietas coherentes que contaba desde hacía lustros con el mismo entusiasmo y una variada devoción.
Un maestro que respiraba el pensamiento…” lo calificaban, en el sentido más noble del término, algunos de los asiduos de su “ cónclave” diario.
Era toda una señora hecha para la leyenda…. y leyenda acabó siendo, agregaba elíptico antes de enlazar con los ojos cerrados convergidos hacia el cielo : Viuda porque se le marchitó la esperanza, sola y atónita de estarlo. Era y sigue siendo un eslabón de una cadena de antologías. Se llama Yamna, enlazaba, dirigiendo con maestría su pulgar hacia una vieja tortuga, que acariciaba con cariño y veneración, diciéndole algo antes de volver a colocarla con el mismo esmero en el suelo para proseguir con una misteriosa voz su incongruente relato-oración.
… su testamento contenía una humilde confesión de su derrota y que en sus dudas y certezas de nada le valió su impenitente ternura.
Mientras que la tortuga recorría y volvía recorrer el círculo humano con delicadeza y gracia, él remataba:
Vivía, trabajaba y como todas las criadas de este país nunca cobraba”.
Larga carcajada de los que seguían con atención e impaciencia descifrar el mensaje de la “ biografía” de la pobre tortuga. A pesar de que nadie comprendía, un florilegio de obsesiones hacía màs sutil la larga espera de los que escuchaban, sin comprender tan enigmática historia.
Concentrado. Con los ojos semi-cerrados y las manos tendidas hacia el cielo, seguía contando en desorden pero con humor e ironía mientras que la tortuga contagiaba a la hechizada asistencia su inagotable agonía, trasladándose lenta y prudentemente, casi resbalándose, como en un tejado nevado, de un lado a otro. No importaba la lengua de los demás. La permeabilidad era absoluta y los gestos y gesticulaciones ilustraban una fecunda y excepcional facilidad de convicción.
Los escándalos minuciosamente apagados por la codicia de unos y el temor de otros, aceleraron su decisión.
Círculo humano en torno a un orador
La luz crepuscular de la tarde de Marraquech invitaba a una mayor paciencia ante tan reventante ritmo surrealista.
La tortuga comenzaba a inspirar amor y una compasión que congelaba la sangre
Las sutilezas desalentadoras de esta sedentaria notoria que prefirió la metamorfosis, sobrecalienta los espíritus pero…
Os juro que no entiendo ni jota, soltó alguien
Con un vocabulario, a menudo obsceno, contaba magistralmente su hipocresía y la de la sociedad donde no soportó vivir y creaba un clima festivo e idealista pero indescifrable e imperceptible. Su telepatía moldeaba, trituraba e incluso esculpía las impericias de las poco coherentes y armoniosas historias que contaba con entusiasmo y devoción.
« Un maestro que respiraba el pensamiento… » calificaban en el sentido màs noble del término los habituales de su « cónclave ».
Se llamaba Yamna, contaba dirigiendo su pulgar a una vieja tortuga
La cogía entre sus brazos, le decía algo, la acariciaba con amor y veneración, la volvía a colocar con esmero en el suelo y proseguía con una enigmática sonrisa su incongruente relato-oración.
…su testamento contenía una humilde confesión de su derrota y que en sus dudas y certezas de nada le valió su ternura impenitente
La tortuga recorría el círculo humano con delicadeza y gracia.
Vivía, trabajaba y no cobraba.
Larga carcajada de los que seguían la « biografía » de la tortuga
Como es natural en nuestro querido país
De nuevo otra carcajada… otras pasiones y otras frialdades.
Su historia es verdadera pero olvidada y difícil a transmitir. Su belleza convulsiva, símbolo del mal absoluto, su deseo infiel, descripción de un vértigo y su mecánica lasciva que no saciaba su pasión carnal, la hacían vulnerable, deseable pero transparente sólo del otro lado del cristal.
El silencio invitaba a la veneración. El hipnotismo atizaba su fascinación
Concentrado, con los ojos cerrados y las manos hacia el cielo, contaba en desorden pero con humor e ironía mientras que la tortuga deambulaba inconscientemente, contagiando a la asistencia, hechizada por su inagotable melancolía, trasladándose lenta y prudentemente, casi resbalándose, como en un tejado nevado de un lado a otro. No importaba la lengua de los demás. La permeabilidad era absoluta y los gestos y gesticulaciones ilustraban una fecunda y excepcional facilidad de convicción.
Hablaba y volvía a hablar, enmendando los desaciertos y tejiendo, con cada una de sus frases, la inmensidad de los posibles, las esperanzas y las decepciones de la tortuga « cuando era un pobre ser humano ».
Afirman que, como los vampiros, sólo surgía en los momentos sombríos
Con su larga tónica verde, su turbante multicolor y sus sandalias color marrón tostadas por el sol de Marraquech, el hombre tenía el aspecto de un profeta descarriado. Su Hilka parecía un “no man’s land” de erupciones y calmas
Amar al prójimo no era su virtud cardinal…
Prometió, antes de olvidar, que nunca revelaría el secreto de su radicalismo estético y…acabó por confundir valentía y modestia.
La pobre mujer vivió con el eterno presentimiento del desastre. El tiempo y la vida le dieron razón
Se quedaba mudo largos instantes, observando fijamente el horizonte como si intentaba recordar algo …
Nunca le abandonó cierta forma de duda, consumida pero obstinada. Al final descubrió que no se había equivocado o… poco
Insensible a los sentimientos de los demás, creando continuamente atmósferas saturadas, Ba Dris daba la impresión de estar cansado, casi agotado de encarnar el desprecio y la negligencia y rechazaba con gestos de autosugestión masculina, el exceso de caridad.
Una trasgresión que se convertía, a lo largo del místico « espectáculo », en norma. En cada una de sus palabras narrativas que parecían vértigos que hacían olvidar la desnudez del turista y del forastero, había cierta manera de indagar las penas ajenas.
En su universo griateado, insólito y enigmáticamente sensible, Ba Dris ni era hostil ni familiar. Se limitaba a vender sus delirios íntimos y, a menudo, lo conseguía.
A pesar de su obstinado esfuerzo, acompañado incluso por algunas lágrimas teatrales, efecto del sonambulismo a causa del exceso del kife fumado para explicar la desventura de su tortuga, su historia y su mensaje suscitaban mofa y duda.
¡ Ay, qué pena ! La pobre tortuga tiene una respiración del ahogado, dijo alguien con un marcado acento andaluz
Oh, mon Dieu ! elle a vomit du lait(4), dijo otra
La voz de una turista japonesa, escandalosamente alarmada sonó en el cielo de loza de la legendaria plaza : « Seppuku…seppuku(5)»
La tortuga acariciaba en un rincón del círculo humano una vieja espada olvidada por un “ kamikaze” salido directamente de la fértil imaginación del orador.
Su fascinante pero tardía fronda contra una autoridad masculina y su jurisprudencia tirànica nunca contestada ni en su familia ni en la sociedad en la que fue condenada a vivir ..
¿ Qué quiere decir ?
¡ Qué sé yo ! este hombre habla en desorden
…Su exutorio a la decepción inconfesada de los que eran como ella, proseguía lentamente, prosiguió masticando cada sílaba
Señoras y señores sólo se puede morir una sola vez. Pensad màs en la creación que en el Creador, porque Dios no lo alcanza el pensamiento.
Era otra manera de respirar. Algo así como sobrevolar un vacío.
Era doméstica en la casa de un santo y como todas las domésticas de este país en aquella época vivía con una espina clavada en su lengua. Tenía su propia teoría de compromiso. Por ello, el último día de un discreto y testarudo verano tetuaní, por fortuna o inadvertencia y a causa de una incompatibilidad consumada, decidió salir de la ambigua herencia familiar de su tutor y permanecer en el universo que le interesaba y bla..bla..bla..
Marcó una breve pausa, seguida de una rabiosa tos ferina, antes de seguir…
… Yamna pasó el resto de sus días como ser humano recordando que el mundo entero es un espejo hasta que un día, nadie sabe quién le contó la historia del pozo(6)
De nuevo otra salva de tos y nuevamente un esfuerzo sobrenatural para concluir su relato-trofeo de guerra.
… alguien le contó que …. el sol se ocultaba y era tiempo de oración del ocaso. Un hombre se acercó a un pozo, como lo llevaba haciendo desde hacía mucho tiempo. Arrojó el balde y cuando lo recogió lo encontró lleno de rubíes. Se sonrió y volvió a arrojar. La segunda vez que lo recogió, el recipiente desbordaba de perlas. El hombre esbozó
Una palabras recordando a Dios y volvió a tirar el balde dentro del pozo. Esta vez el balde estaba lleno de diamantes. Con una sonrisa piadosa, el hombre se dirigió al cielo y dijo: “ ¡ Oh Mi Señor ! me ofreces tesoros, yo sólo quiero agua para hacer mis abluciones y así poder disfrutar de mi tesoro, que no es otro que adorarte..
Otra sinfonía de tos y otro esfuerzo para llegar al final de su convulsionada historia.
…Desde entonces Yamna bla…bla…bla
La voz ronca, incisiva e irreconciliable de Ba Dris anunció el fin del mantillo de un relato ecuménico que todos escucharon con sumo interés pero nadie comprendió.
Cuentan los ancianos de Marraquech que durante lustros, la conmovedora historia de la tortuga de Ba Dris dió lugar a una tortugalamia.
(1) Plaza del “ Día del Apocalípsis” plaza de Marraquech declarada por la UNESCO como Patrimonio Universal
(2) “ El Islam, Oriente y Occidente” ( Centro Islámico de la República de la Argentina
(3) reserva de ecosistema en Japón arrasada por la aviación americana, donde las serpientes acabaron con todos los pájaros de la zona
( 4 ) ¡Dios mío! Ha vomitado leche ( en francés)
( 5 ) Eventración en japonés ( suicidio por el honor)
( 6 )Farid Eddine Attar en “ El memorial de los santos” ( Misticismo e Islam- Colección “ Cultura Islámica”- Centro Islámico de la República Argentina



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