Esta es una de las comarcas naturales de la Región. Unida por un tramo del río Segura, forman parte de ella Archena, Villanueva del Segura, Ojós, Blanca, Abarán, Ricote y Ulea.
Eugenio González/laeconomia.com
La ruta que se propone tiene como punto de partida la localidad de Archena. Desde aquí se recorren cerca de ocho kilómetros para llegar a Ojós. Es un paseo en bicicleta o a pie que transcurre principalmente por asfalto. Se cruzan algunos tramos de zahorra compacta. El recorrido aporta una visión casi global de esta antigua comarca morisca, ya que se observan las sierras y valles que conforman esta singular zona de la geografía regional.Archena, el punto de entrada a esta comarca, es una población ubicada entre el valle morisco y la huerta murciana, su eje central al igual que el de todo el valle es el Río Segura.
Tomando el camino viejo de Ulea, margen izquierda del río, se inicia la ruta por una tranquila carretera. Paralela al río, se encuentra la finca El Parque, un increíble paraje de 25 hectáreas al que se accede por un camino particular, y donde se pueden alquilar cuatro casas rurales. Una vuelta por la finca es un regalo para los ojos, plantaciones de naranjos, limoneros, pomelos, higueras, se adornan con rosales, palmeras centenarias y plazuelas con estanques. Otros dos espacios, la ribera del río con bosques de eucaliptos, álamos, olmos y otro donde los cactus, rocas, pitas… campan a sus anchas, trasladan al visitante a un país distinto.
Continuando por el margen del río se llega al Balneario de Archena, referencia fundamental de esta población. El manantial de agua termal que aflora a dos kilómetros escasos del núcleo urbano ya era utilizado por íberos y romanos, y ha sido foco atrayente de un turismo doliente. Siguiendo, y a cuatro kilómetros, aparece una vista impresionante, a la izquierda la montaña del Cobi, la sierra del Cajal y el Almeces. La Pila de la Reina Mora y Ulea, a la derecha.
El Valle de Ricote es un valle de leyendas y cuentos, un lugar mágico, donde hacer de trovador. Precisamente, la leyenda cuenta que en Ulea la hija del rey moro estaba enamorada del hijo del rey cristiano de Ricote. Pese a ser un amor imposible, la princesa intentó saltar con su caballo el monte que separaba los dos reinados. En el intento, el caballo tropezó, y la mujer y el animal murieron, de ahí que esa roca reciba el nombre de Pila de la Reina Mora.
Cuentos aparte, y antes de llegar a Ulea, se pasa junto a un torre de estilo árabe del siglo XIX llamada el gurugú. Se entra al pueblo por la calle 0´Donnell hasta llegar a la plaza del Ayuntamiento, donde llama la atención la Casa del Cura, que según los vecinos fue diseñada por uno de los discípulos del ingeniero Eiffel. A la derecha, y por una calle empinada, se llega a la Casa de la Condesa. Así se sale por la parte alta del pueblo, con una bonita vista del río. La ruta nos dirige hace el huerto del Salto de la Novia. En este paraje a mitad de camino de Ojós, se encuentra un yacimiento arqueológico, coronado por la ya citada Pila de la Reina Mora. En el yacimiento se han encontrado utensilios de cocina romanos, así como construcciones características de la época.
Estilo mudéjar










