Reflexión sobre el sentido de las autonomías dependiendo de sus objetivos.
Hará 2 ó 3 años, en un acto en 18 de julio contra el levantamiento fascista que ocasionó la guerra del 36, un compañero boliviano acudió hacia nosotros por la curiosidad que le produjo el ver banderas andaluzas con la enseña socialista de la estrella roja en medio de la franja blanca. Su asombro venía precisamente porque los mismos colores en la misma disposición son, además de la bandera nacional de Andalucía, los de la bandera regional cruceña, enarbolada por los terratenientes de la zona. Ahora, desde que el compañero Evo Morales y el MAS (Movimiento al Socialismo) llegaron al gobierno, los terratenientes -como es natural- ven peligrar el sistema de privilegio sobre el que se sustentan. Santa Cruz de Bolivia es, no por casualidad, la zona más industrializada del país, la zona más rica, y el reparto de los beneficios del país entre todos sus habitantes sería justo pero implicaría quitarle beneficios a esos terratenientes. Por ese motivo, para el día de hoy, 4 de Mayo, han convocado un referéndum simbólico por la autonomía. Este hecho, tomando como enlace la bandera cruceña y la bandera andaluza, nos permite analizar cómo un mismo término, “autonomía” tiene distintas puestas en práctica dependiendo de qué sistema económico esté en juego.
En Andalucía la autonomía fue un momento de autodeterminación donde se creía que la autonomía era la solución a los problemas de esta tierra. Autonomía en aquella época venía definida como “estado y condición del pueblo que goza de entera independencia política”, hoy día ese concepto ha cambiado a “potestad que dentro de un Estado tienen municipios, provincias, regiones u otras entidades, para regirse mediante normas y órganos de gobierno propios”[2]. La entera independencia política es lo que buscan los cruceños y es la que se negó a los andaluces. Desde la instauración de la autonomía, los andaluces hemos vivido una política de desgaste del proceso autonómico hasta el punto que la autonomía andaluza se limita a unas elecciones que, para colmo de los descaros, son conjuntas a las estatales.
La cuestión principal de este texto es ¿cómo a una nación netamente popular se le niega una autonomía real pero una región oligárquica la pretende con tanto énfasis? Ignorar los sistemas económicos en los que se reclama esa autonomía sería demasiado crédulo.
España, un estado que estaba retomando su camino al capitalismo ya empezado con Franco, no podía permitir que su mercado interno se rompiera a través de la autonomía de la base en la que basa(ba) su economía. Andalucía, desde primeros momentos del aperturismo franquista, puso de relieve su situación de territorio explotado, territorio de mano de obra y materia prima barata. La autonomía suponía un proyecto donde Andalucía, gracias a esa independencia política, estaría en condiciones de plantear y solucionar sus problemas nacionales. Que ese debate donde plantear los problemas andaluces siga a día de hoy soterrado pone de relieve que los problemas andaluces son los mismos con una apariencia diferente. El referéndum de autonomía tenía que producirse, el capitalismo se basa en la apariencia democrática para ejecutarse. A pesar de las trabas que los partidos “democráticos” pusieron, el pueblo reclamó autonomía por lo que únicamente quedaba la solución de otorgarla e iniciar el proceso de neutralización. El mercado español estaba en juego.
Ahora, lo que la autonomía cruceña pretende es poner en jaque la economía boliviana. En Bolivia se está llevando a cabo un proceso, un movimiento al socialismo, que no le conviene ni a la economía mundial ni a sus beneficiarios locales, los terratenientos cruceños. ¿Desde cuándo una región tiene derecho a la autodeterminación autonómica? Este referéndum hay que encuadrarlo dentro del mismo proceso de declaración unilateral de independencia de Kosovo y la problemática tibetana. El capitalismo global se mueve en Kosovo a través de la independencia donde utilizar ese territorio como zona de control económico y militar de zonas próximas, en el Tibet para debilitar la economía china por ser ésta la principal competidora del capitalismo euroyanki. Los terratenientes cruceños proponen la autonomía de manera que la nacionalización en Bolivia quede reducida a parámetros aceptables por el capitalismo global. Y, es más, si puede presentarse al mundo que en Bolivia se ha denegado el derecho a la autonomía en Santa Cruz, los propios terratenientes iniciarían un conflicto civil a mayor escala del que ya han realizado que justificaría la entrada -y control- de la OTAN en la zona. Ya se intentó con Nasser en Egipto usando a Israel[3], en este caso se contaría con infiltrados que no atacaría la soberanía de otro país sino que “lucharían por la democracia en Bolivia”. Curiosa esta democracia que fomenta la desigualdad.
Una bandera en idéntica disposición que contiene dos significados bien diferentes. En una se refleja la voluntad de un pueblo trabajador por solucionar sus problemas, en la otra la intención de su clase adinerada por mantener su sistema de privilegios. No se podía ejemplificar mejor que cómo una misma práctica tiene intenciones diferentes según su protagonista.La obtención de autonomía sirve para romper sistemas económicos, tanto en sistemas capitalistas como en socialistas o en vías hacia el socialismo en cuanto la posibilidad de tener independencia política implica poner realizar una política económica propia. Que el capitalismo fomente independencias políticas allá donde le convenga pero la izquierda se debata en discusiones teóricas abstractas sobre la cuestión nacional demuestra lo inútil o, como poco, de escasa utilidad práctica que tiene el no defender la cuestión nacional allá donde se resida.
Que posturas reformistas de ver la realidad actual, consecuencia del anestésico capitalista, evite ver la potencialidad del pueblo andaluz para así intentar justificar la no lucha por su cuestión nacional en cooperación con otros pueblos estatales.
[1] http://narros.congreso.es/constitucion/elecciones/referendos/index.htm
[2] http://www.rae.es










