11 Mayo, 2008...7:04 am

“EL ISLAM ESTABA EN AMÉRICA DESDE EL SIGLO XII, POR LO MENOS”

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Mansur Escudero durante la presentación en Marrakesh del libro Ponencia en el Festival Mundial ‘Reencuentros y Músicas Sufíes’ de Marrakesh, sobre el libro de Luisa Isabel Álvarez de Toledo “África versus Ámérica”

 

Webislam

 

El pasado jueves, en el contexto de la Segunda Edición del Festival Mundial “Reencuentros y Músicas Sufíes” que se celebra en Marrakesh (Marruecos), Mansur Escudero, invitado por el Instituto Cervantes, presentó la tesis de Luisa Isabel Álvarez de Toledo, Duquesa de Medina Sidonia, y publicada en 2007 por el Centro de Documentación y Publicaciones de Junta Islámica, en la que mantiene que los musulmanes andalusíes viajaban a América “al menos desde el siglo XII”. Tres siglos antes de la llegada de Colón.

 

Presentamos a continuación el texto íntegro de su intervención.

 

Visita al rey de Marrecos, Muhammad VI

 

En verano del 2000 una delegación de musulmanes españoles acompañábamos a Doña Luisa Isabel Álvarez de Toledo, Duquesa de Medina Sidonia, en una visita al rey de Maruecos, su majestad Mohamed VI, que nos recibió en el palacio Marshan de Tánger.

 

El motivo principal de este encuentro era presentar a su Majestad el libro escrito por la duquesa titulado “Africa versus América. La fuerza del paradigma” editado por Junta Islámica, comunidad islámica española que tengo el honor de presidir.

 

Luisa Isabel Alvarez de Toledo, fallecida el 7 de marzo pasado, era portadora del título nobiliario de Duquesa de Medina Sidonia, considerado el más importante del Reino de España, por ser el ducado hereditario de mayor antigüedad así como del título de Grande de España, la dignidad máxima de la nobleza española, inmediatamente después de la de Infante de España, que es la que corresponde a los hijos del Rey y a los hijos de los Príncipes de Asturias.

 

Además de estos y otros títulos nobiliarios, heredó de su familia un archivo histórico de excepcional importancia, con millones de documentos, considerado como el archivo particular más importante de Europa.

La “duquesa roja”

 

En 1967 Luisa Isabel Álvarez participó en una manifestación en defensa de los agricultores que exigían indemnizaciones a raíz de la contaminación sufrida en sus tierras por el accidente nuclear de Palomares.

 

El 16 de enero de 1966, en este pequeño pueblo de la provincia de Almería, dos aviones militares norteamericanos chocaron en el aire y cayeron a tierra en medio de una inmensa bola de fuego. Uno de esos aviones llevaba a bordo 4 bombas atómicas, dos de las cuales se abrieron al chocar contra el suelo dejando escapar parte de su carga de uranio y plutonio.

 

El régimen de Franco intentó ocultar la verdad de lo sucedido, y entre otras medidas, la duquesa fue procesada por denunciar lo ocurrido y acabó en la cárcel de Alcalá de Henares, donde permanecería durante ocho meses en el año 1969. Fue liberada gracias al decreto-ley de amnistía. Desde entonces fue conocida como la “duquesa roja”. Después de salir de prisión se exilió en Francia donde vivió algún tiempo hasta que regresó a su casa en Sanlucar de Barrameda, en la provincia de Cadiz.

 

Luisa Isabel escribió numerosos libros de historia, su gran pasión, junto con la de ordenar y mantener su importante archivo histórico formado principalmente por la documentación generada por las casas nobiliarias integradas en la Casa de Medina-Sidonia a lo largo de la historia.

 

El archivo, situado en el palacio de Medina Sidonia, en Sanlucar de Barrameda, guarda documentos fechados en el siglo XII, concretamente, el más antiguo data de 1128.

 

Antepasados musulmanes

 

El Palacio de Medina Sidonia, perteneció a un personaje famoso de la historia de España, Guzmán el Bueno, antepasado directo de la Duquesa quien se instaló allí en 1297 y que provenía de una familia musulmana marroquí, los ‘Othmán, que según la duquesa debieron de conocer América ya por esas fechas.

 

En una de las visitas que hicimos a su Palacio tuvimos la suerte de escuchar de sus labios la historia verdadera de esta noble familia de origen musulmán a una de cuyas ramas perteneció también el famoso poeta andalusí Ibn Guzmán.

 

Nos contaba la Duquesa que uno de sus antepasados guardaba en secreto una copia manuscrita del Corán en un cofre cuya llave llevaba siempre colgada al cuello, Corán que parece ser leía encerrado en su habitación sin que nadie lo viese.

 

Otra de las sorpresa que nos deparó otra visita fue la de encontrar los restos de una mezquita dentro de su palacio, mezquita en la que tuvimos el honor de hacer la azalá un grupo de musulmanes españoles y marroquíes con gran emoción. De todo ello fue testigo el Dr. Abdelkarim Jatib que nos acompañaba en esa visita.

 

No fuimos nosotros

 

En el año 1992, coincidiendo con el quinto centenario del descubrimiento de América, la Duquesa publicó un polémico libro titulado “No fuimos nosotros” en el que, con la ayuda de documentos, niega la historia oficial del descubrimiento.

 

En el año 2000, publica una versión revisada y más completa de este primer libro con el título “Africa versus América, la Fuerza del paradigma” en el que incluye fotocopia de diversos manuscritos que apoyan la tesis de la autora y mapas en los que señala posibles lugares a los que llegaron navegantes africanos y andalusíes antes de Colón.

 

Según la Duquesa “el Islam estaba en América desde el siglo XII, por lo menos” y el proyecto de Colón “no fue mas que la continuidad de un movimiento que se inició con Alfonso X el Sabio para conseguir el control de las minas de oro americanas, en competencia con Portugal y las demás naciones, y sobre todo con los musulmanes, que se encontraban bajo la autoridad del Sherife de Marruecos y que ya estaban allí con anterioridad a la llegada de Colón”.

 

Este fue el mensaje que la duquesa le transmitió a su majestad el rey de Marruecos aquella tarde de verano del 2000 en el palacio real de Marshan. No sólo que los musulmanes llegaron primero a América sino que esos musulmanes aceptaban la autoridad del Sherife de Marruecos, extendiéndose así la autoridad política y religiosa del Sherife hasta las tierras americanas.

 

Presencia musulmana en América

 

Según la duquesa, hay muchas pruebas de la presencia musulmana en América. Cita, por ejemplo a Fernández de Oviedo, gobernador en Castilla del Oro, hoy Colombia, en 1525, quien señala que sus habitantes usaban vocablos árabes y rezaban en mezquitas, templo que un español de entonces, no confundía.

 

En su segunda “Carta de Relación”, dedicada a la batalla de México capital, cuenta Cortés que 500 aztecas “tomaron aquella mezquita grande”, subiendo a la torre más “alta y más principal”, cuya escalera tenía más de cien escalones.”

 

Y Juan Castellanos, criollo de Venezuela, profesional de la trata de esclavos, se refiere a encuentros, generalmente problemáticos, con huestes que lanzaban los gritos de los “seguidores de Mahoma”.

 

En 1502 Colón dirige una carta a la reina Isabel la Católica pidiéndole para su cuarto viaje traductores de árabe, lo que prueba que el árabe era lengua franca en las Indias en esa fecha.

 

Existen además varios topónimos que delatan la presencia islámica en América como tres lugares llamados Matamoros o el valle del Mezquital, en Méjico.

 

Se conoce también una ley de Carlos V, dictada en 1540, imposible de no existir en América musulmanes autóctonos que prohibía reducir a esclavitud al natural de Indias, que diese vasallaje a la coronas de España o Portugal, aunque permaneciese fiel al Islam, salvo caso de hacer proselitismo. De poco debió servir la medida, pues al permitir capturar a los fieles al Xarife, la veda del musulmán en general, quedó abierta.

 

Muy significativo es el documento en el que unos pescadores que faenan entre las aguas del cabo Ciénaga, en la actual Colombia, se niegan a pagar impuestos al rey Felipe II alegando que son aguas que pertenecen a los moros y que ellos pagan impuestos al Cherife de Fez.

 

Además de estos testimonios, la duquesa analiza otras evidencias, los productos de origen americano como la guindilla, (chilli), el maíz y manufacturas textiles de algodón llamados almayzales, productos que aparecen en documentos comerciales antes del supuesto descubrimiento de 1492.

 

La Duquesa cita en su libro otras muchas evidencias de la presencia musulmana y africana antes de Colón, analizando con detalle las cifras de vacas, caballos y otros animales importados a América así como el número de población negra que se encuentra allí a la llegada de Colón.

 

No voy a extenderme mucho más en hablar de estas evidencias en esta breve exposición puesto que el lector puede consultar estos y otros datos en el libro cuya versión digital está a su disposición de forma gratuita en Internet, en el portal de Junta Islámica, www.webislam.com.

 

Quisiera sin embargo exponer las razones que da la autora para explicar cómo pudo creerse que América no fue descubierta hasta el siglo XV por España y cuales fueron las razones políticas que estaban detrás de toda la historia del descubrimiento.

 

La Conquista

 

Para la Duquesa, el descubrimiento de América fue pura y llanamente una conquista violenta de tierra ajena disimulada bajo la gloria de un descubrimiento con el que el Dios católico premiaba a los reyes de España por su cruzada contra el musulmán.

 

Fue el Papa español Alejandro VI el que, con su autoridad internacional, permitió a los Reyes Católicos apoderarse por la fuerza del continente americano como pago por llevar la fe católica allende mar.

 

Para ello se tuvo que fabricar la historia de que América era un continente recién descubierto y se procedió a reescribir la historia empezando con los mapas existentes.

 

La Duquesa cuenta en su libro cómo se mandó cambiar en los mapas el nombre de los lugares conocidos y sustituirlos por otros con la idea de hacer creer que eran recién descubiertos. También denuncia la quema de mapas americanos ordenada por los reyes españoles en varias ocasiones para borrar las huellas de un pasado diferente al que querían imponer.

 

Por ejemplo, el emperador Carlos V, en 1536, ordenó destruir todos los mapas, croquis y cartas de marear, públicas y privadas con la excusa de actualizar toda la topografía.

 

Sin embargo, un estudio de la toponimia americana, comparada con la marroquí, nos muestra que había muchos topónimos dobles a una parte y otra del Atlántico. No sólo el Mazagán o el Río de Oro brasileños, sino islas y ríos que no pueden ser africanas, sino americanos, por la descripción que se hacen de ellos en documentos de la época.

 

Explica la Duquesa que para los geógrafos clásicos y los musulmanes los continentes se definían por climas que incluían similares características físicas y humanas, entre las que se contaba el color de la piel de sus habitantes.

 

Así, por ejemplo, había una Etiopía o País de Negros, el Bilad as-Sudán de los árabes, a ambas orillas del Océano, según cuenta ya Homero. Esta África negra no estaba reducida al continente africano tal como lo entiende hoy en día la geografía moderna sino que se extendía de modo circular a lo largo de una franja de tierra paralela al norte y sur del Ecuador.

 

Guinea y Guyana serían pues en principio parte de un mismo continente.

 

La autora considera absurdo creer que todo el oro que entró a Europa antes de 1492 provenía de África. Más bien piensa que una parte considerable de ese oro provenía de América. Siendo secreto de Estado el conocimiento de la ruta del Oro es lógico que en los mapas se ocultase la existencia de las minas de donde provenía el preciado metal.

 

Técnicamente el viaje a América desde Andalucía o Marruecos era fácil aprovechando la fuerza de los vientos alisios. En poco más de un mes se navegaba sin dificultad hasta las islas de Venezuela.

 

Los documentos que aporta en su libro la Duquesa demuestran que era habitual viajar a América desde las costas andaluzas y marroquíes. Demuestran también que los musulmanes comerciaban con América de manera pacífica sin necesidad de conquistar ni oprimir a sus habitantes.

 

Este modelo de relación comercial islámico funcionó bien durante mucho tiempo hasta la llegada de un capitalismo agresivo europeo que, en nombre de la civilización cristiana católica destruyó lo mejor de la civilización americana.

 

Conclusiones

 

La historia del descubrimiento de América por parte de Cristóbal Colón, es pues, según la Duquesa de Medina Sidonia, un fraude monumental destinado a intentar legalizar la conquista de un vasto territorio que no solamente estaba ya descubierto sino que mantenía lazos económicos, religiosos y políticos con el Islam marroquí y andalusí.

El libro contiene tantos datos interesantes que sería largo enumerarlos. Lo más importante de este libro, sin embargo, es que nos pone en la necesidad de volver a estudiar nuestra historia desde un nuevo punto de vista.

 

Me gustaría animar a cuantos están interesados en las tesis de la Duquesa a organizar un congreso para estudiar con más detenimiento las hipótesis que expone en su libro.

 

Pienso que para Marruecos y para los musulmanes españoles sería una ocasión estupenda de avanzar hacia un reconocimiento de nuestra historia común y a estrechar aún más los lazos de fraternidad que ya nos unen.

 

Pero también para los musulmanes americanos sería un excelente ocasión de sentirse parte de una misma familia que en su día estuvo unida por la figura del Sherife, representado en nuestros días por la persona de su majestad Mohamed VI.

 

Las posibilidades que se abren a la colaboración entre Marruecos, al-Andalus y América son enormes y no debemos desaprovecharlas.

 

Espero que esta propuesta pueda prosperar con ayuda de Allah.

 

As-salamu alaykum.

 

Más información:

“AFRICA versus AMÉRICA” La fuerza del Paradigma
Centro de Documentación y Publicaciones
Junta Islámica, 2000
ISBN 84-607-11358
510 pgs.

 

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