El principal problema radicó en que los nuevos pobladores llegados a Almería apenas si representaban un tercio de la población existente antes de la rebelión morisca.
A la destrucción de los cultivos a causa de la guerra, se añadió el auténtico desierto humano que
inicialmente representaba la repoblación. Las cifras hablan por sí solas: desde 1568 a 1571
Almería perdió entre el 65 y el 70% de sus efectivos humanos. Fracasaron las previsiones de la administración real para traer a un contingente mayor de población.
Condiciones sociales y económicas de los repobladores.
Pero el problema iba a ser tanto el número como la calidad de los repobladores. El prototipo generalizado que conocemos de la figura del repoblador responde a unas características bien definidas: su extremada pobreza, escasos medios de producción y carencia de aptitudes para los trabajos que debían emprender. A estas bajas calidades de los repobladores han de añadirse los problemas derivados de la adaptación a un nuevo medio, a nuevos sistemas de cultivo, de riego, de
explotación de la tierra, en definitiva. El proceso de sincronía hombre-medio no se produjo de forma inmediata.
Serán necesarios varios años para que esa relación fuese fluida y la productividad llegase a los niveles de la época morisca.
Corrupción administrativa y especulación.
Pero los pobladores no debieron hacer frente tan sólo a los problemas de un nuevo espacio geográfico. Mayor lastre y dificultad les planteó el encontrarse ante una burocracia instalada en la corrupción y ante unos pequeños grupos de poder que se enriquecieron a costa de sumir a los nuevos pobladores en una situación paupérrima. A menudo, burócratas y oligarcas locales especuladores se confundían. Muchos repobladores, sin tierras, endeudados y oprimidos por los poderes locales, se vieron obligados a retornar a sus lugares de origen en peores condiciones que las que les habían hecho emigrar años atrás.
Pero los abusos y agravios con los nuevos pobladores no fueron exclusivos de los burócratas.
Muy pronto, mercaderes, eclesiásticos y militares se dejaron caer sobre los repobladores. Las mejores tierras de los repartimientos quedaron en poder de estos grupos privilegiados. Este fenómeno se ha documentado claramente en lugares como Berja, Albox, o la taha de Lúchar (con centro en Canjáyar) en el valle del Andarax. La formación de grupos oligárquicos se acentuó más aún en los centros de poder administrativo, es decir, en las
cabezas de taha o partido y en las ciudades. Esta fue, por ejemplo, la causa de la decadencia de Tabernas. Por otro lado, en las comarcas próximas a ciudades – caso de Almería – los problemas de la repoblación se agravaron tanto por la presión de las oligarquías de la ciudad, como porque inicialmente se hicieron suertes y repartimientos de haciendas que no eran propiedad de moriscos, sino que éstos las cultivaban como arrendatarios o censatarios, lo cual originó numerosos pleitos y reprivatizaciones.
Bandolerismo y corso.
El clima de inseguridad creado por los monfíes en las tierras del interior no sería precisamente un factor de atracción para los nuevos pobladores. La actividad de la banda de El Joraique se extendió desde el río de Almería hasta el valle del Almanzora. En las abruptas montañas de la Alpujarra los bandoleros moriscos sembraron el pánico entre los repobladores al matar a varios vecinos. No obstante, la incidencia de los monfíes sobre la nueva población no fue más allá del año 1577, fecha a partir de la cual se cambió la política represiva por la negociación, al tiempo que los monfíes más activos se desplazan hacia el norte y oeste.
Mayor incidencia sobre la repoblación tuvo la inseguridad en el mar provocada por los continuos ataques de los corsarios berberiscos. El temor a los ataques berberiscos – cuyas incursiones habían llegado durante el siglo XVI hasta las sierras del interior de la provincia – se incrementó después de la expulsión al entrar en conexión los moriscos emigrados al norte de Africa con los corsarios y facilitarles una más precisa información sobre el
medio. El efecto más negativo del corso se produjo en las poblaciones costeras donde el clima de inseguridad hizo más difícil aún la labor repobladora. El ataque corsario a Cuevas del Almanzora el día 28 de noviembre de 1573 es el más representativo de la situación descrita. El resultado de veinte muertos, doscientos treinta y
siete cautivos llevados por los corsarios hasta Tetuán y el saqueo de todos los bienes de una población que acaba de ser repoblada, debieron ser suficientes razones como para provocar el pánico entre los recién llegados a la provincia de Almería. En septiembre del mismo año de 1573, el antiguo monfí El Joraique, a la sazón convertido en pirata, desembarcó en una cala próxima a Carboneras para penetrar hasta Tahal, en el corazón de Filabres, donde logró llevarse como cautivos a diez nuevos pobladores. Otra acción corsaria se constata en el mismo año en las costas próximas a la ciudad de Almería. En los años siguientes decreció la actividad corsaria, aunque ello no significó la desaparición del peligro.
Adversidades climáticas.
Para mayores males, el último tercio del siglo XVI coincidió con un adverso momento climático, caracterizado por una prolongada sequía que tuvo su secuela más directa en unas exiguas cosechas, en las crisis de subsistencias y en la generalización de la pobreza.
En la comarca de los Vélez, la sequía obligó a numerosos pobladores a volver a sus lugares de origen. En el año crítico de 1582 una fuerte crisis de subsistencias azotó a la ciudad de Almería, hasta el punto de verse obligada
incluso a importar trigo de Orán para abastecer a la población. La situación se volvió a repetir en 1584. Al filo del siglo se constata de nuevo una fuerte subida en los precios del trigo a causa de la esterilidad de la cosecha: en 1598 los elementos característicos de las crisis de subsistencias se dibujan con nitidez en los pueblos del río de Almería: pobreza, carestía del pan, falta de alimentos y hambre
Fuente: Indalia.es













3 comentarios
20 Noviembre, 2008 a las 1:15 pm
Dicen que una imagen vale más que mil palabras. Felicidades por la foto. En el año 1963 en Mojacar se seguia vistiendo a la “morisca”. ¿seguimos hablando de repoblación?. Creo que no hace falta.
21 Noviembre, 2008 a las 6:59 pm
En Almería y en toda Andalucía la Repoblación fue un fracaso. Solo Militares, curas y funcionarios se quedaron. La Repoblación solo se hizo transladando andaluces de un lugar a otro de Andalucía. En aquellos tiempos ¿quién iba a venir a una tierra tan peligrosa como Andalucía?. Y la cuestión matemática hace que el tema caiga por su propio peso: ¿Si Andalucía tenía muchísima más población que el resto de la península, como iba esta a “repoblar” Andalucía sin quedarse vacia? y si a esto le añadimos la Conquista de América y la posterior emigración a este continente ¿quién “repobló Andalucía?
23 Noviembre, 2008 a las 3:01 am
Ademas la repoblacion se hizo con gente que venia mayormente de la region Valenciana, por lo que es de la repoblacion de la Andalucia Oriental, es decir descendientes de conversos, puesto que Valencia era musulmana del siglo VIII a XII y son los mismos Andalusies de Murcia que se refugieron en la region Valenciana a partir del siglo XIV y que volvieron, sus descendientes obviamente, para repoblar el reino Granaino.