DEL CONTUBERNIO JUDEOMASÓNICO A LA ISLAMOFOBIA

Papa israelManuel Muriel/Identidad Andaluza

 En relación con el artículo de Vicente Quiroga, “Valiente y conciliador”, del pasado 18 de mayo, creo que el columnista no se ha enterado bien de adonde ha ido el Papa en su último viaje, no sólo ha estado en Jordania e Israel sino también en los Territorios Palestinos (ilegalmente) ocupados por Israel desde la guerra (preventiva) que iniciara en 1967.

 Tampoco ha entendido el origen de las suspicacias que la visita del líder católico ha suscitado en la zona, “erraron quienes aseguraban que sobre el itinerario papal planeaba la sombra del discurso del Pontífice en Ratisbona relacionando el Islam y la violencia”.

 

Como escribe Stephen Pollard, director de The Jewish Chronicle, en The Times (11/05/2009), “El Papa es profundamente sospechoso a los ojos de los judíos”, por haber sido combatiente de la Wehrmacht y miembro de las Juventudes Hitlerianas. Más habiendo visitado en 2004 el cementerio de La Cambe, en Normandía, donde yacen los restos de criminales de guerra de la división panzer de las Waffen SS “Das Reich”, como el Sturmbannführer Adolf Diekmann, declarando que “él no era nadie para juzgar esos hombres en cuya conciencia sólo Dios puede ver” (la traducción es mía).

Sobre el contenido de su desafortunado discurso en Ratisbona, baste mirar a la historia para ver que en nombre de la religión (de cualquiera de ellas) se han cometido las perores masacres y crímenes contra la Humanidad. Sobre la cruzada contra la Andalucía islámica en el siglo XII, uno de los más prestigiosos historiadores ibéricos escribe (la traducción también es mía):

 

Ningún país de la Europa Cristiana podía dejar de verse afectado por las sucesivas proclamas de guerra santa contra el infiel. Además, semejantes llamamientos a la guerra y al odio eran apoyados por armas altamente eficientes, como eran indulgencias espirituales y concesión temporal de diezmos y otras rentas. (…) En suma, que se trataba de una Cruzada de Occidente. (Marques 1995, p.70).

 

Mucho más reciente, durante la Cruzada Nacional de 1936, Eduardo Martínez, párroco de Rociana, declararía en una misa tras la entrada en el pueblo de las tropas rebeldes el 27 de julio:

Ustedes creerán que por mi calidad de sacerdote voy a decir palabras de perdón y de arrepentimiento. No. ¡Guerra contra ellos hasta que no quede ni la última raíz!” (Espinosa 2005, p.518).

 

El mismo autor afirma que “la beligerancia de la Iglesia fue nota común tras la rebelión militar, participando en la orgía de sangre, bendiciendo a los sublevados, entregando listas negras o atizando ‘el exterminio de herejes”.

 

El antisemitismo, con la acepción del columnista, evidentemente no existe, se trata de un viejo subterfugio para cubrir los crímenes de guerra y violaciones de los Derechos Humanos por el Estado apartheid de Israel. Propiamente dicho, su “sombra planea” (ahora sí) sobre la iniciativa de la Iglesia de beatificar a Isabel La Católica, lo que ya ha causado fricciones entre El Vaticano y Tel-Aviv; o, mucho más común en nuestros días, el que se prodiga contra los (semitas) palestinos, las (principales) víctimas del conflicto.

 

No estoy seguro si el Sr. Quiroga es monoteísta, extremista religioso sí, pero dudo que su discurso logre convencer a muchos católicos, más aún que lleve a los sionistas a abrazar la fe rociera.

 

NdeR.

 

Carta al director publicada en Huelva Información en respuesta a un artículo de Vicente Quiroga sobre el “antisemitismo” y el viaje del Papa a Oriente Próximo.

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