Pedro García Cazorla/Identidad Andaluza
En el imaginario colectivo almeriense tan surtido de falsas leyendas, este barrio ocupa un lugar de honor. Basta decirle alguien que vas al Puche, para que en cuestión de segundos, un gesto extraño aflore a su cara y oír una retahíla de perlas cultivadas: “ ¿ Le pedirás a la policía que te acompañe ? ¿ Te han robado el coche ? “o
Los amantes de la seguridad ante todo, tan apegados ellos al catastrofismo, éstos mismos que aún no han visitado la Alcazaba desde que iban al colegio, y aún creen que los van apuñalar a medio camino. Deberían de hacer un esfuerzo aunque les resulte sobrehumano, para comprobar que a las puertas de cada una de las viviendas del Puche no hay un puesto de venta de drogas, que la gente no camina con una metralleta enganchada al hombro y las calles no son estercoleros donde los cadáveres quedan sepultados bajo la monda de las patatas y cascotes de vidrio.
La pobreza tiene muchas caras y signos que la hacen visible a la par que molesta, pero si alguien sigue pensando en una situación de marginalidad rampante, en yonquis que agonizan con una aguja clavada entre sus venas y en bandas de matones dispuestos a destriparte a cambio de cinco euros. Tendrá que cambiar la fotografía fija, dejar que sus fantasmas se diluyan y abrir bien sus ojos, pues hay mentira que perviven gracias a la comodidad o a nuestra ceguera y ésta es una de ellas.
Desde mediados de los año noventa con la llegada de muchas familias marroquíes, añadido el descenso significativo en el tráfico de heroína y otras drogas duras y sobre todo por haber aflorado una conciencia entre sus habitantes que reclaman dignidad para el barrio a partir de ellos mismos, pero exigiendo la implicación de las administraciones públicas. Algo empezó a moverse en la dirección correcta, como es la implicación afectiva con el entorno.
Aparecerán tensiones pues son inevitables, pero resulta importante estar preparados para afrontarlas; no desde la inmadurez de prejuicios racistas, tampoco desde la indolencia de que me lo den todo hecho.
Sí las herramientas elegidas pasan por la empatía, la comprensión hacia el otro, la atención y el cuidado hacia lo que te rodea, la elección ha sido la adecuada.
¡Vayan al menos unas horas al Puche por pura higiene mental y además merece la pena ! .


















estoy de acuerdo con Pedro Garcia . yo he estado llendo durante seis años un dia por semana, por cuestiones laborales y nunca he tenido problemas
HOLA ME HA ESTEMECIDO SU RELATO AUNQUE NO LO COMPARTO SOY DE TORREVIEJA Y PAYO MI EXMUJER SE HA ESCONDIDO EN EL PUCHE CON MI HIJA DE 7 AÑOS Y HACE QUE NO LA VEO 3 ARROPADA POR UN GITANO HEROINOMANO Y QUE SE CAMBIAN DE VIVIENDA CONTINUAMENTE PARA NO SER LOCALIZADA POR EL JUZGADO ES MI HIJA Y NADA TIENE QUE VER CON TODOS LOS GITANOS QUE SABIENDO DONDE VIVEN GUARDAN SILENCIO ASI QUE NO ESTAMOS HABLANDO DE SANTOS MAS BIEN DE GENTE SIN SENTIMIENTOS QUE SON CAPACES DE AMENAZAR Y DESTROZAR A UNA FAMILIA QUE TAN SOLO QUIERE QUE SE CUMPLA LA LEY TAMBIEN LOS HABRA BUENOS QUIZAS ME HE TOPADO CON LO PEOR bernardo gomez alias el pelalo y toda su familia LES AGRADEZCO ME HAYAN BRINDADO LA OPORTUNIDAD DE EXPONER MI CASO Y LES MANDO UN CORDIAL SALUDO MI HIJA SE LLAMA TERESA Y SU MADRE MENCHU SI ALGUIEN ME PUEDE AYUDAR 625050774 MIL GRACIAS