Alí Manzano/Identidad Andaluza
“Aquel que se sienta agraciado colocándose a los pies de otro, está reservando su asiento en el infierno” (Muhammad)
Durante estos dos últimos meses, desde que decidiste denunciar el maltrato al que tu compañero te sometió durante estos últimos años, te hemos acompañado en tu sufrimiento, en tus intentos de superar el dolor que te producía recordar todas las vejaciones y maltratos sufridos; en las agresiones sufridas a manos de miserables sicarios, enviados por alguien aún más miserable que ellos; en tus dudas, tus temores, tus incertidumbres…y sobre todo en tus miedos.
Has sido una mujer valiente enfrentándote con una persona que te causa terror y has sido capaz de denunciar sus malos tratos, en defensa de tu dignidad y de tu libertad de mujer que no quería seguir sometida a una persona que te maltrataba. Has podido comprobar por ti misma la maldad y crueldad de un manipulador que no repara en medios -ni económicos ni psicológicos- para someter a aquellos a los que tiene a su alrededor, con mecanismos propios de las sectas religiosas, tan dañinas para la libertad y dignidad de las personas atrapadas en ellas. Has sido consciente de todo esto y has intentado salir.
Desgraciadamente te han fallado las fuerzas y has retirado la denuncia por malos tratos y la orden de alejamiento decretada por el juzgado. No has podido aguantar las agresiones físicas de los sicarios, las amenazas a tus hijos y a tu familia, la presión de tu familia para que te olvides de reclamar justicia, con la esperanza de que tu maltratador se olvide de ti. El miedo de los tuyos, de tus hijos y hermanos ha podido más que los consejos de abogados y expertos en violencia de género. Has preferido sacrificarte como una heroína, sufriendo en silencio el miedo y el acoso al que sabes te puede volver a someter, para acabar con el miedo de los tuyos, para devolverles el sosiego perdido por tu situación y por las amenazas que ellos también han recibido. Posiblemente tu maltratador se escape sin que se haga justicia -o no-, pero ya has conseguido que sea conocido como lo que es, como un maltratador, que sea señalado por la prensa y por la sociedad y que viva el resto de su vida con el estigma de MALTRATADOR.
Tus hermanos, los que hemos estado este tiempo contigo, apoyándote y ayudándote en lo que hemos podido estamos orgullosos de ti, de tu lucha y de la valentía que has mostrado. Se presentan tiempos duros, pero sabes que siempre puedes contar con nosotros, que estaremos contigo si se vuelven a producir nuevas agresiones, intimidaciones, coacciones o amenazas.
Nuestra desilusión simplemente es el resultado de no ver -por el momento- en la cárcel a alguien que se lo merece, que ha defraudado la confianza de muchas personas, que se ha lucrado ilícitamente -como tú mejor que nadie sabes- con la venta del Patrimonio de los musulmanes, que ha manipulado, engañado, mentido, calumniado y difamado a muchos hermanos cuya bondad y solidaridad tú has comprobado.
Te hemos apoyado y ayudado en tu lucha por recuperar tu dignidad de mujer, de ser humano, sin más interés que tu seguridad física y psíquica, la reparación moral del daño sufrido y nuestra obligación como hermanos tuyos y musulmanes, de hacer justicia.
Salam, hermana.













3 comentarios
7 Julio, 2009 a las 12:12 pm
Mal asunto el de retirar una denuncia de este tipo. El maltratador puede actuar contra la victima en el momento en el que se vea libre de peligro. A muchas mujeres que han estado en esta situación les ha acarreado muchos problemas la retirada de la denuncia, muchos más de los que tenia antes. Los expertos aconsejan que esto no se haga nunca, que se lleven hasta el final los procedimientos judiciales para mayor protección de la victima.
Me da mucha pena cuando una mujer maltratada me dice que ha quitado la denuncia a su agresor. Esto siempre supone un problema añadido y en muchas ocasiones termina en la muerte de la victima, a manos del agresor o por suicidio.
7 Julio, 2009 a las 9:41 pm
mentirosa y loca codiciosa .todo lo que dices es falso
20 Julio, 2009 a las 1:46 pm
Es de verguenza que los musulmanes no hagan nada a favor de esta mujer y contra el maltratador. Se ve que no tienen verguenza o son tan machistas como ese hombre que es presidente de un asociacion islamica. La conclusion que yo saco es que el Islam es opresión para la mujer. Un consejo a todas las mujeres musulmanas: dejad el islam y luchas por vuestra liberacion.