Alí Manzano/Identidad Andaluza
El ser humano, ante algunas situaciones o ideas desconocidas, reacciona normalmente poniendo como parapeto todos sus prejuicios. Solo así está seguro ante el temor que le producen nuevas o desconocidas ideas y las reacciones que estas le pueden provocar si le prestan atención. Todo un mundo de ideas y valores, asimilados durante años a través de los procesos de socialización se pueden ver en peligro, produciéndonos inseguridad, miedo, temor…y conflictos internos al no querer aceptar -por comodidad o por interés- una realidad tan evidente como molesta. Por ello nos agarramos a lo conocido, aunque sea una ficción producida por los mass-media a través de la manipulación informativa y la gestión del miedo y el terror.
Ante esta situación descrita, cuando alguien realiza un comentario o refiere un libro o artículo que se sale de los parámetros permitidos por el “sistema”, siempre sale a relucir el mecanismo de defensa típico de la falta de formación y conocimientos sobre el tema en cuestión: la “risa tonta”, en un intento “inquisitorial” de cortar cualquier comentario, menospreciando al oponente simplemente por plantear cuestiones incómodas e inaceptables para el “pensamiento único”, ideología instalada en el subconsciente colectivo a través de los medios de “manipulación masiva” imperantes en el estado español y en el mundo occidental. Los “risueños”, individuos escondidos tras una máscara de progresía y tolerancia, como todos los progres, solo intentan disimular su mala conciencia de pequeños-burgueses aparentando lo que no son: progresistas y tolerantes, para esconder y justificar un inmovilismo y un clasismo que les produce conflictos internos entre la razón y el interés -o miedos-. Estos son, entre otros, los “ciudadanos del mundo”, adjetivo con el que los “progres” huyen de cualquier compromiso social al pretender convencernos de que están por encima del bien y el mal, sin tomar partido por nada hasta que ven en peligro el Status-Quo actual y se convierten en los mayores defensores del sistema.
Esto ocurre cuando se pone en cuestión el orden internacional o económico mundial, pero con más virulencia cuando lo que se cuestiona son los valores y los Mitos del Estado español, su fundamento histórico, el orden constitucional, político y económico y sobremanera la cuestión territorial y la existencia de España como nación. A los prejuicios ya clásicos se unen el miedo y la incertidumbre sobre el futuro, el miedo a derribar el edificio en mal estado para volver a construir algo mejor y más solido.
Sobre Andalucía ha recaído la “Risa tonta” cada vez que hemos alzado la voz para reclamar nuestros derechos históricos de soberanía. Desde el Norte quieren seguir acomplejándonos con los viejos Mitos -vagos, subsidiados, dependientes, incapaces de administrar la riqueza natural de nuestra tierra- que a forma de losa nos han colocado encima con el objetivo de mantenernos sumisos y aceptar la explotación económica y social que desde hace 500 años venimos padeciendo los andaluces, concretada en emigración, paro, contratos en precario, ausencia de tejido industrial, rentas per capita por debajo de la media estatal y europea, los sectores productivos en manos foráneas permitiendo que las plusvalias vuelen lejos de Andalucía, destrucción de nuestras costas y parajes naturales para beneficio de multinacionales llegadas del Norte, etc.
Y ante esta situación de “Dependencia”, el único grito que puede salir de nuestras gargantas es el de “Independencia”, aunque a los “progres” y “ciudadanos del mundo” les de la “risa tonta”.
Ya no vale la “musulmana resignación” que dijera Blas Infante al referirse a nuestros antepasados, derrotados y humillados por los ejércitos de curas y militares llegados del Norte para expoliar nuestras riquezas. La hora es de insumisión, la de no aceptar el Status-Quo actual, la de romper con este periodo histórico que ya dura 500 años.
Y a esos que les dá la “risa tonta” cada vez que los andaluces hablamos de Independencia o Insumisión, sintiéndose agraciados por disfrutar de una posición lograda por su pertenencia a un mundo Occidental, cuya riqueza está basada en el expolio y colonización del resto del mundo, y mantenida por la sumisión al poder del capital y la usura, habría que recordarles las palabras del profeta del Islam:
“Aquel que se sienta agraciado colocándose a los pies de otro, está reservando su asiento en el infierno” (Muhammad)













1 comentario
15 Julio, 2009 a las 8:02 pm
Mu bueno. Le va como anillo al dedo a alguna gente que conozco. La última frase, la de Muhammad, de chapó.
“Aquel que se sienta agraciado colocándose a los pies de otro, está reservando su asiento en el infierno” (Muhammad)
Frase para los conformistas y los estómagos agradecidos.