A Un ‘olvido’ que puede achacarse quizá en unos casos -como el del PCE/IU- a su complicidad explicita con el colonialismo español, que ahora se incrementa con la búsqueda desesperada de algún diputado prestado con el que engordar su menguado grupo parlamentario a obtener en las Plazas mediante alianzas. En otros, a prejuicios arrastrados que desconocen, por ejemplo, el alcance y coste de la resistencia marroquí al colonialismo franco-español (250.000 marroquíes muertos entre 1909 y 1934) o que ignoran que “los moros” al servicio de Franco, provenían de reclutas en el Rif pero también en el Sahara y que ambas fueron posibles por el previo y pertinaz rechazo de la colonialista II Republica española a conceder la independencia a Marruecos, por temor a ofender a Francia. Quizá operara en alguno el mirar la denuncia anticolonial en los casos de Ceuta y Melilla como algo “pasado de moda”; lo que sería buena muestra del retroceso político habido entre buena parte de la izquierda, incapacitada de entender y asumir -por encima de los cambios- la persistencia de las razones estructurales que por origen, historia y función acreditan seguir considerándolos enclaves coloniales. Quizá, simplemente, no se quiso provocar airadas reacciones de los medios y sectores colonialistas, tocando un ‘tema sensible’.
Al calor de la utilización española de Andalucía como sede de la Cumbre hispano-marroquí el pasado septiembre, diversas organizaciones de izquierda convocaron unitariamente varios actos de protesta. En sus manifiestos se hacía referencia al acoso de los inmigrantes establecidos en Marruecos -precisamente en las cercanías de Ceuta y Melilla- en tránsito hacia Europa; a la cuestión del Sahara y a una genérica preocupación por la situación de los derechos humanos en Marruecos. Según costumbre, no hubo la menor referencia a la condición colonial de Ceuta y Melilla. Una omisión errada, no por habitual menos significativa, teniendo en cuenta que el Estado español fue potencia colonial en Marruecos y que el estatus de estos enclaves ha sido permanente referencia central en las relaciones hispano-marroquíes -al menos desde el lado español- desde la independencia marroquí en 1956 hasta la fecha. Se perdió nuevamente así una excelente oportunidad no sólo para sensibilizar al pueblo andaluz sobre esta cuestión colonial irresuelta -tan similar a la de Gibraltar- sino también para legitimar por extensión otras demandas que se plantean al Régimen de Marruecos, singularizando a Andalucía ante la opinión publica marroquí.
A este respecto procede especificar que el hecho de que ahora los marroquíes con ciudadanía española de Ceuta y Melilla tengan derecho a voto, habiéndose superando en ese terreno su apartheid tradicional, no altera en nada la naturaleza de la situación colonial de los Presidios -como no se modificó tampoco en Gibraltar después de 1969- que sigue bajo el amparo incumplido del respeto al principio de integridad territorial. Pronto se habría olvidado, además, que la conquista de este derecho por los que equivoca y eufemísticamente se conoce ahora como “musulmanes”, fue consecuencia de una durísima y masiva lucha contra la exclusión y las amenazas de expulsión de sus propias ciudades que conllevaba la aprobación de la Ley de Extranjería del PSOE de 1985; un movimiento popular que terminó controlado y reconducido merced a una alianza entre Madrid y Rabat (en la que el Majzen aplicó, en otras condiciones, la misma doctrina que le llevó a traicionar en 1958 al ELN que liberó Ifni y el Sahara del dominio español). La verdad es que hoy las proclamaciones de “españolidad” de esos denominados “musulmanes” -descendientes directos de quienes celebraron en sus calles como propia la independencia marroquí, para verse al punto defraudados y abandonados- que tanto prodigan los dirigentes de UDCE, PDSC y CpM, son sólo expresión de los limites impuestos por las condiciones de actuación política en las Plazas y de los intereses de algunas elites. Hoy el horizonte dominante en los marroquíes de estas colonias muestra un nuevo ejemplo del fracaso de la nación marroquí, achacable como tantos otros, a la trayectoria, actuación y esencia del Régimen monárquico marroquí. Responde a las mismas causas que hacen añorar a una parte de las masas marroquíes las condiciones sanitarias y de vida del antiguo Protectorado, por miserables que fueran, embellecidas en la memoria al compararlas con la rapiña y el desastre presentes. Aunque haya una distancia sideral entre el primer El Uali y el actual Aberchan, forzoso es reconocer que entre ambos existe una conexión: los dos son consecuencia en ultima instancia de un mismo condicionamiento y sus circunstancias y opciones derivan de un mismo origen: el entreguismo del Majzen.
La crisis
Entre todo lo que se ha escrito a cuenta de la crisis de las Vallas hay una consideración obvia que no se ha enunciado con el énfasis debido a esta orilla del Estrecho: ha habido crisis porque había vallas y había vallas porque había fronteras y había fronteras, porque había colonias. En el origen de todo está el hecho colonial que es el que precede y explica lo demas. Si Ceuta y Melilla estuvieran reintegradas a Marruecos no habría lugar allí a fronteras internas ni vallas que las protegiesen ni consecuentemente se hubiera dado lugar a estos hechos.
Los acontecimientos han demostrado nuevamente la unión objetiva indisoluble entre el destino de Marruecos y el de los enclaves ocupados por España y su estrecha vinculación a su entorno natural y nacional, pese a los condicionantes del hecho colonial.
De igual modo, se ha vuelto a poner de manifiesto que -como ha ocurrido desde 1956- el mejor y más efectivo protector -no sólo económico sino también político- de la persistencia del estatus colonial en Ceuta y Melilla es el Régimen neo-colonial marroquí. Baste imaginar qué habría ocurrido y qué ocurriría si la Monarquía marroquí en lugar de prestarse a hacer el trabajo sucio español, actuando como gendarme de unas fronteras que supuestamente ni siquiera debiera reconocer, se hubiera simplemente desentendido de la cuestión, siendo coherente con el principio de que entre las Plazas y el resto de Marruecos no puede haber diferenciaciones internas ni limites. Pero eso hubiera supuesto negar su presente y su pasado. Lo que ha hecho Mohamed VI en 2005 es revalidar una tradición majzeniana de colaboracionismo vigente al menos desde 1860, convertida ya al parecer en costumbre familiar y seña de identidad dinástica. La misma practica contra la que se rebelaron en el Sur marroquí el fundador de Smara, Ma-el Ainim y su hijo El Hiba en 1910-1912 o en el Norte Mohamed ben Abd-El-Krim El Jatabi, el líder de la insurrección del Rif y Yebala en 1920-1926, cuando al combatir a los colonialistas españoles y franceses luchaban también contra el Sultán y el Majzen que los amparaban. Sólo su extremo racismo y sus intereses coyunturales pueden explicar que los postfranquistas del PP hagan como que desconozcan los servicios que Mohamed VI ha prestado y presta a España.
El Régimen marroquí ha gestionado la crisis con incompetencia e imprevisión. El llamado Gobierno marroquí, escondido e inoperante en la crisis, ha vuelto a demostrar cual es su autentico papel en el Régimen como artificio accesorio. Esos mismos licenciados francófonos en campus elitistas o egresados en academias militares de Francia, España o EEUU -hoy a la cabeza efectiva del Majzen- para los que Andalucía no existe salvo como refugio turístico o intermediaria fuente de subvenciones oficiales españolas, se han demostrado en esta coyuntura tan torpes e ignorantes como sus predecesores de hace doscientos años que entregaron Marruecos al dominio colonial; regresión característica que, visto lo visto, parece ‘marca de reinado’. Es verdad que la medida de brutalidad del nieto, ejercida contra los africanos en las formas de su contención, detención y deportación, no tienen comparación con las masacres ingentes inflingidas al propio pueblo marroquí bajo el mandato del abuelo, Mohamed V -represión del Rif en 1959- o el padre, Hassan II -Sahara, 1975, por citar uno sólo de los incontables casos- pero denota que sobre los innegables cambios subyace un hilo de continuidad, mostrando que, aún ‘ilustrado’, el despotismo sigue siendo la columna vertebral del Régimen.
La cobertura mediática ha retrotraído a nivel mundial la imagen marroquí a los tiempos de Muley Ismail. El autoatribuido protagonismo marroquí en la crisis puede adjudicarse como resultado añadido la difuminación de las responsabilidades que también comparte el Régimen militar argelino.
El episodio de las Vallas también actuará inevitablemente sobre la conciencia de los “musulmanes” de las colonias, que han tenido la oportunidad de contemplar en sus mismos limites un nuevo ejemplo de cuales son las prioridades de la Monarquía marroquí y de las desventajas practicas de la condición marroquí. No cabe despreciar los efectos de este dato en una ecuación de futuro que ha de integrar factores como la no demasiado lejana mayoría demográfica marroquí en las Plazas y el hasta el momento visceral rechazo de la población colonial española de los enclaves a ser gobernada por “los moros”, de una parte; y de otra, incognitas como los imprevisibles efectos del trabajo político y social islamista o las consecuencias -en Melilla- de la utilización deformada de la cuestión amazight o -en Ceuta- del regionalismo norteño, insertos en un modelo de readecuación colonial para ambos Presidios bajo el oportuno paraguas multicultural.
El ‘agradecimiento’ de la Unión Europea en forma de algunas transferencias va unido a una reafirmación de su parte de la condición ‘europea’ -y por tanto ‘española’- de los Presidios, ahora estrellas de la Frontera Sur europea, cualificación que tanto satisface al PCE-IU. Un factor político que se suma al ominoso silencio cómplice de Rabat ante el retroceso en las demandas de descolonización que implica el anunciado proyecto del Gobierno Zapatero de incluir la referencia expresa y nominal a Ceuta y Melilla como comunidades autónomas en su propuesta de reforma de la Constitución española, diseñado como recurso para blindar su ‘españolidad’ y cerrar vías a su retrocesión, cegando las rendijas a este efecto dejadas exprofeso en su día en Madrid en el texto constitucional, cuando aún estaba reciente la desmañada conclusión de los expedientes de los anteriormente “españolisimos” Ifni y Sahara.
¿Tendrá efectos políticos en Marruecos la actuación del Majzen?. ¿Y cuando y en qué forma?. No lo sabemos. Lo que si podemos afirmar es que la izquierda andaluza consecuente, comprometida con su Independencia y Liberación Nacional, lucha contra el mismo Estado español que mantiene el colonialismo en Ceuta y Melilla y es socio del Majzen y que eso implica una coincidencia estratégica con los intereses profundos de los trabajadores y la nación marroquí en su batalla por alcanzar la libertad y la dignidad. No es poco.
Fuente: Andalucía Libre


















Cuando la situación colonial de ceuta y melilla no está resuelta aún, el gobierno de Zapatero, en su carrera con el PP por demostrar quién es más español, envia a los reyes de España a Ceuta, en una acto de provocación al gobierno marroquí, importandole más la captura de votos en el granero del ‘nacionalismo español’ que las relaciones con una país que historicamente viene reclamando la descolonización de las dos ciudades autónomas.
Para Zapatero, al igual que para todos los gobiernos de España desde hace 500 años, la única política posible al sur de despeñaperros es la colonial como demuestra en Andalucía, negándonos por la via de los hechos la autonomía que los andaluces habíamos ganado en referendum.
DESCOLONIZACION DE CEUTA Y MELILLA¡
ELECCIONES SEPARADAS EN ANDALUCIA¡
¿le habéis preguntado al pueblo de ceuta y al pueblo de melilla si quieren ser marroquies? lo mismo aplicable al de gibraltar, ¿ le ha preguntado el gobierno español si quieren ser los gibraltareños españoles?
NI en gibraltar se sienten españoles ni los ceutis ni los melillenses se sienten marroquies.
La cuestion del sentimiento de los ciudadanos de Ceuta y Melilla depende exclusivamente del estatus económico que se les conceda y de las ventajas materiales que puedan obtener. España deberá devolver Ceuta y Melilla a Marruecos y sus ciudadanos negociarán con el gobierno marroquí su situación económica y jurídica. Muchas cosas están cambiando y hasta es posible que cambie el “sentimiento” de ceuties y melillenses. Y si no, ¿porqué el gobierno de España no hace un referendum en Ceuta y Melilla al respecto?
Y desde aquí reclamo la INDEPENDENCIA de Gibraltar, como la primera piedra de una Andalucía independiente. Ni de Inglaterra ni de España: Andaluza.
Hay que resolver la cuestión de Ceuta y Melilla pero tambien la cuestión del Sahara y la del Rif. El Reino de Marruecos es una tirania para los pueblos que actualmente están bajo su bota.
Totalmente de acuerdo con Lixar, el reino de marruecos es tirano y yo que he vivido varios años en Melilla, se que ni siquiera la población de origen bereber se siente marroquí, ni los musulmanes, ni los hebreos ni nadie, anda que os la cojéis con papel de fumar. Hay que está colgado para querer pertenecer al pueblo opresor marroquí. Estoy seguro que si hicieran un referendum los españolisas lo ganarían de calle en Ceuta y en Melilla y aunque me pese tambíen los pro-ingleses ganarían en Gibraltar.
SOBERANÍA PARA EL SAHARA Y EL RIFF
pichurriasssssssssssssssssss!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!! respondan lo que es