La Dictadura Pedagógica es la plasmación del pensamiento del Padre de la Patria Andaluza con respecto a las formas que toda revolución debería contener, en todos los pueblos en general y en el andaluz en particular. La escribió en 1921 en tiempos de la decadencia de la restauración borbónica y el bipartidismo en el Estado Español. Unos momentos muy convulsos donde se palpaba el cambio. Con el ejemplo de la reciente Revolución Bolchevique, como esperanza, en el horizonte de la clase obrera andaluza. En sus páginas habla tanto del hombre actual como del que debe llegar a crearse, a raíz de dicha revolución; además de los procedimientos a seguir para lograrlo.
Blas Infante analizó la realidad de la Rusia soviética, observando ciertos defectos que en su opinión provenían de un problema reduccionista en el marxismo. No es que para nuestro protagonista el comunismo sea un error, lejos de esto lo que viene a hacer es incorporar conceptos al mismo de los que, desde su punto de vista, carecía el marxismo clásico. Los conceptos que introduce son de un marcado carácter humanista y globalizador.
<<...Para él la revolución no puede ser solamente estructural, la implantación del comunismo económico tiene que ser precedido o acompañado de la construcción del “alma comunista”…»
Para él la revolución no puede ser solamente estructural, la implantación del comunismo económico tiene que ser precedido o acompañado de la construcción del “alma comunista”…>>
“Un poder o un Estado que se denominen comunistas, como siempre serán la expresión del espíritu verdadero del conjunto de hombres que venga a regir, al no ser en aquel espíritu creada el alma de la sociedad comunista, no podrán el estado ni el Poder ser comunistas…”
Blas Infante ahonda en el campo de la moral social, afirmando que no basta con destruir las estructuras administrativas o económicas capitalistas para derrocar a “la dictadura burguesa”, sino que es necesario destruir la moral burguesa de la que la clase trabajadora ha sido contagiada. Esta moral y éste contagio, han sido ampliamente estudiados a partir de los años 60 y 70 por numerosos filósofos, de lo que se vino a denominar la escuela situacionista o escuela de Frankfurt. Personajes como Marcuse, estudiaron en profundidad sus repercusiones y dieron a conocer esta moral inadvertidamente esclavizadora y alienante, como ya expresó Blas Infante.
“Hoy por ejemplo, una familia de clase obrera, tiene hábitos, antes exclusivos de la clase señoril, tiende a imitar a esta. (…) Indudablemente ha sido la clase señoril la que con el ejemplo de sus hábitos engendre/dores de necesidades artificiales, ha venido a aumentar las necesidades de la clase desheredada.”(2)
Para destruir esta moral burguesa, Blas Infante considera necesaria una dictadura pedagógica. Esta dictadura, no solo serviría para reprimir los brotes reaccionarios, sino que, a su vez, serviría, para educar a la población, para hacer posible que esta finalmente se emancipe por completo. Esta dictadura la vendrían a ejercer los mejores, la vanguardia, lo más concienciados.
“Ellos (dictadores pedagógicos) serán los que hasta su realeza elevarán los espíritus de los demás hombres. Ellos en cada hombre tallarán un Rey. Ellos serán los que vendrán a crear la Humanidad Rey, emancipada de toda dictadura” (3)
En cuanto a esta función dual o globalizadora de la dictadura del proletariado, existió otro gran revolucionario que compartía la misma opinión: Ernesto Guevara, el Che.
“El grupo de vanguardia es ideológicamente más avanzado que la masa; esta conoce los valores nuevos, pero insuficientemente. Mientras en los primeros se produce un cambio cualitativo que le permite ir al sacrificio en su función de avanzada, los segundos sólo ven a medias y deben ser sometidos a estímulos y presiones de cierta intensidad; es la dictadura del proletariado ejerciéndose no sólo sobre la clase derrotada, sino también individualmente, sobre la clase vencedora. “(4)
El proceso de colonización mental de la clase trabajadora no es en absoluto casual, sino que es una estrategia ejecutada de forma muy consciente por los estados burgueses, sobre todo después de la segunda guerra mundial. Estos estados aprendieron que no solo se puede mantener a un pueblo sometido mediante la represión física. Redescubrieron la fórmula del “pan y circo” romano. El llamado “estado del bienestar”, no pretende más que eso; desclasar a la clase trabajadora, hacer que esta, con las migajas que le cede la burguesía, se identifique con ella, la imite y se conforme, llegándolo a ver como algo natural, como diría Malcolm X, ser un “esclavo de la casa del se-
ñor”, no viendo la necesidad de la emancipación. De esta forma no es necesario ejecutar una represión directa sino que cada individuo se convierte en un represor para sí mismo.
«…el proceso de colonización mental de la clase trabajadora no es en absoluto casual, sino que es una estrategia ejecutada de forma muy consciente por los estados burgueses...»
La asimilación llega a ser muy profunda, forjando valores que quedan marcados en el alma de la clase trabajadora. En estas circunstancias, aunque la revolución política y económica se diese, a largo plazo, estos valores harían que fracasase: No seria socialismo, seria simplemente capitalismo colectivo o de Estado.
«…hay que hacer entender a nuestro pueblo los valores que suponen la lucha de clases y la lucha nacional…»
Este proceso educador, creador del alma comunista, es un proceso lento, como lo son todos los procesos en la naturaleza. Por esta lentitud Blas Infante encontró a muchos detractores de su teoría que lo despreciaban diciendo “¡Y voy a vivir yo como para verlo!”. Para él este era el problema; había que crear un grupo de hombres que no pensaran, como los burgueses, en ellos mismos, en su propio beneficio o enriquecimiento, sino en el beneficio de su sociedad.
Si no se consigue un pueblo dispuesto a trabajar para él mismo, no un conjunto de individualidades trabajando cada cual en su propio interés, este nunca podrá producir una verdadera revolución ni crear una sociedad comunista. Se necesita una vanguardia dispuesta a darlo todo por la condenciación y la lucha, por su pueblo. Es absurdo un militante de una organización de liberación nacional y social que no sienta gran pasión y amor por su pueblo.
“Hasta que cada hombre no sea una efusión para la vida y para el fin vital; no existirá, pese a todas las revoluciones, la verdadera sociedad comunista” (5)
De nuevo compartía sentimientos a este respecto el Che Guevara:
“El revolucionario verdadero está guiado por grandes sentimientos de amor. Es imposible pensar en un revolucionario auténtico sin esta cualidad.” (6)
Estos valores solo pueden ser inculcados mediante la educación. Esta debe comenzar por los individuos. Lo importante es crear una generación de “padres maestros” que eduquen desde su nacimiento a una generación en el “comunismo integral”, esto es el comunismo moral: político, económico, social y ético. De esta forma se creara el caldo de cultivo perfecto para la revolución triunfante. Para él la “dictadura burguesa” ha reducido el valor de la paternidad al simple hecho de engendrar un ser humano y mantenerlo vivo, enseñándole las pautas mínimas de comportamiento para desenvolverse en su sociedad, como instrumentos controlados de explotación.
“Afirmar en los padres un concepto verdadero de la paternidad. Esto sería hacer de cada padre un maestro de sus propios hijos.” (7)
Un escalón por encima del individuo estaría esta colectividad de padres-maestros: la vanguardia social. Y por encima de estos la Nación. La Patria. Blas Infante se muestra profundamente patriota, para él la Patria es el amor natural y de conservación que siente un individuo hacia su pueblo. Define la patria como al agrupación natural de seres humanos en un lugar concreto de la tierra y es necesario que esta patria adopte, por si, el comunismo para extenderlo a los demás pueblos.
“El fin natural de la existencia de un pueblo, es como el de la existencia del individuo, el de engrandecerse por si, pero no para si, sino para solidaridad entre los hombres, es decir: para los demás pueblos de la Tierra. (…) La creación del alma comunista, si no viene a ser afirmada en las patrias, o personalidad común de los individuos que constituyen los pueblos, jamás podrá llegar a existir en los individuos.” (8)
Blas infante resalta el carácter puramente internacionalista del nacionalismo. Afirma que era su intención plasmar esta idea en el himno nacional: “Andalucía por sí, pero para los demás.” Es decir, Andalucía necesita forjar su propia revolución por ella misma para después tener la posibilidad de extenderla.
“La Dictadura Pedagógica” muestra la necesidad de la potenciación de la concienciación popular en nuestro País. No es posible la construcción de una Andalucía libre con unos andaluces presos del españolismo y el capitalismo. Hay que hacer entender a nuestro pueblo los valores que suponen la lucha de clases y la lucha nacional. Hacerles entender que ninguna ventaja se puede sacar del sojuzgamiento ejercido por el Estado Español sobre ellos. Solo haciéndoles entender su doble opresión, verá necesaria su liberación. Solo viendo necesaria su liberación destruirán al opresor. Solo cuando se destruya al opresor vivirá en todos una Andalucía libre y socialista.
Notas
-
La Dictadura Pedagógica. Pag. 63-64
-
Obra citada. Pag. 82
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Obra citada Pag. 92-93
-
El socialismo y el hombre nuevo en cuba.
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La Dictadura Pedagógica. Pag. 139
-
Carta de despedida a Fidel castro
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La Dictadura Pedagógica. Pag. 200
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Obra citada Pag. 229
Fuente: Revista “INDEPENDENCIA” nº49













2 comentarios
14 Octubre, 2009 a las 5:01 pm
http://www.youtube.com/watch?v=hyGKZcVeDyo
Pásalo
14 Octubre, 2009 a las 5:14 pm
Buenisssimo el video¡¡¡¡¡