TESORO ROJO

mao

Karim García/Identidad Andaluza

Pequeño libro rojo, así  se conocía en Occidente la obra más divulgada del Presidente Mao Tse Thung.  Los amantes de las estadísticas, deben de saber que después de la Biblia, este es el libro con más ejemplares editados, superando los mil millones. Fue Lin Biao, Ministro de las Fuerzas Armadas,  quien en 1964 se encargó de recopilar y escoger entre los discursos de Mao, las citas más elocuentes y de mayor carga revolucionaria. Pronto se convertiría en un manual omnipresente en la vida de esta nación, desde las escuelas hasta la casa de la aldea más remota. Cualquier obra científica debería de mencionarlo, no poder recitar de memoria al menos un par de citas, constituía una traición imperdonable y una seria sospecha de revisionismo burgués, penada con castigos corporales o la cárcel, durante los días de la revolución cultural.

 

Mao tenía veleidades poéticas, fue ayudante de biblioteca durante su juventud y llegó a escribir un ensayo titulado “Oponerse al culto a los libros “. La exaltación a la personalidad y el dogmatismo, eran actitudes contrarias al ideario  marxista y leninista que servían de inspiración al Gran Timonel, pero fueron los motores que propulsaron la veneración a esta obra, también conocida con el nombre “Libro Tesoro Rojo “ elevándola a la categoría de icono y a las mesitas de noche de medio mundo, algo inimaginable para la mentalidad del hombre que entró triunfal en Pekín en Enero de 1949.  

Tengo una edición del Libro Rojo,  un amigo la compró este verano en una tienda para turistas en la ciudad prohibida, sede de los emperadores Chinos hasta que cayeron en desgracia. Cuenta el amigo viajero, que está en desuso y sólo en los murales gigantescos que como revivals de un pasado glorioso adornan las calles de Pekín, pudo ver algún niño alzando el libro al cielo o en la mano que queda libre de un soldado con su fusil.

 

Puestos analizar la historia, cabe decir que consagra la paradoja y rezuma contradicciones por los cuatro costados. Marx pensó que la revolución proletaria triunfaría primero en los países industrializados, pero sólo lo hizo en naciones donde el campesinado formaba las masas populares. Mao refutaba el culto a los libros y terminó por escribir el santoral del buen revolucionario. ¿Quién podría pensar que la supervivencia del Partido Comunista Chino, estuviera más o menos garantizada gracias al mercado libre, fundamento del capitalismo?

 

Ahora se cumple 60 años de la toma del poder por Mao, acaso no es una paradoja que en la ciudad imperial, una tienda de souvenirs venda el libro rojo traducido al castellano. Me preguntó si quedara algún chino nostálgico entre tantos millones, dispuesto a gastarse algo de dinero en este libro o prefieren una copia pirata de las películas de Rambo.

 

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