8 Noviembre, 2009...9:56 am

CANSADO DE MI NOMBRE

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Lopez Vazquez y Francisco Ayala

Lopez Vazquez y Francisco Ayala

Abdelkarim García Cazorla/Identidad Andaluza

Ayer estuve en un Hospital de Granada.  En la habitación 103 mi amigo esperaba la visita prometida y tantas veces aplazada. Al abrir la puerta le encontré dormido boca arriba, tenía puesto un pijama celeste. A su lado, sentados alrededor de una mesa, Francisco Ayala y José Luis López Vázquez, los dos desnudos, charlaban y reían con naturalidad, sin prestar atención alguna ante mi presencia.

Entonces Francisco Ayala, alzó sus manos expresivas, para reclamar atención y dijo: -  A mi está situación me recuerda el título de una de mis novelas, Diálogo de los Muertos.

- No estamos muertos Paco, le contestó el actor, nosotros estamos aquí en tu tierra.

- Estamos muertos, porque no tenemos nada, fíjate bien no llevas nada sobre tu cuerpo, parecemos dos naturistas trasnochados. Nada nos queda. Nos llego la hora, el tiempo donde el hombre está cansado de su nombre y por eso necesita morir.

- ¿Qué quieres decir, Paco? Ya sé que la vida es una ilusión, soy actor, pero nosotros mismos, somos algo concreto. Mira yo una vez, cuando era un niño me puse a pensar en estas cosas y me maree.

- Ayala reía de la ocurrencia.- Los dos somos cómicos, dijo, pero el telón ya ha bajado, no tendrás más público y si lo tuvieras no tienes la posibilidad de saberlo. Y además yo puedo ser como tú.

Entonces, el novelista se transformó y aunque conservaba su rostro y su propio cuerpo, de pronto era José Luis López Vázquez, recitaba fragmentos enteros de alguna de sus películas, actuaba y hablaba como él.

El cómico lo imitó y tuvo el mismo efecto, ahora era Francisco Ayala. Fingía leer sobre un libro invisible: “No había nada por ninguna parte. Nada, sino silencio; un silencio húmedo que rezumaba, calaba hasta lo más hondo; un silencio que era la ausencia y el vacío de la atronadora refriega, ya pasada. No había nada, nada sobre la tierra…. Bajo ella, muertos infinitos yacían en confusión, ahora casi tierra también ellos, y todavía lastimada humanidad, sin embargo; muertos preñados con el plomo de su muerte… Y los muertos, bajo la mudez angustiosa y como definitiva del mundo,  entablaron un diálogo soterrado sin comienzo ni final, ni acentos ni pausas…“

-¡Que talento tienes Pepe!

- Paco, aunque esté muerto no me tires flores. Vámonos para Almería, creo que hay problemas con las próximas jornadas del Festival de Teatro del Siglo de Oro, total no nos cuesta dinero viajar y si podemos ayudar en algo.

Ayala refunfuñó, le fastidiaba irse de Granada la tierra que le vio nacer hace 103 años, el mismo número de la habitación de mi amigo. Miré hacia su cama, seguía dormido, cogí su muñeca para notar su pulso, pues creía haberle oído como en sueños se despedía de sus dos compañeros de habitación.

La vida sigue. Su corazón latía, como sigue el curso de los ríos, como sigue el curso de las estaciones del año en segura rotación, florecerá el campo y luego volverá a ponerse adusto…Ahora era yo quien recordaba a Francisco Ayala y algunas de las escenas graciosas de José Luis.

1 comentario

  • Hermoso, simplememte hermoso, muchas gracias. y que la rahma de Al-lah caiga sobre ambos.
    جميل جميل جدا شكرا جزيلا و رحمة ألّله عليهما


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