El título de esta entrada puede parecer, a simple vista, como un chocante juego de palabras. Y es que la propaganda dominante que formatea nuestra “matriz de opinión occidental” establece que estamos ante términos incompatibles o antagónicos. Una mujer valiente, libre e intelectualmente bien formada llamada Fatema Mernissi se encargó, ya hace algunos años, de comenzar a desmontar este mito que no es más que uno de los muchos mensajes ideológicos que el pensamiento único cocina para ser convenientemente ingerido por nuestros domesticados cerebros. Mernissi estudió profundamente el Corán (no en vano es una de las mayores expertas de su país en la materia) para llegar a la conclusión de que en el libro sagrado de los musulmanes no hay nada contra las mujeres ni contra la democracia, sino que más bien sucede al contrario: Las enseñanzas del Profeta deben ser interpretadas principalmente en clave de igualitarismo entre sexos y entre clases sociales si queremos respetar el sentido primigenio de las mismas.
Su libro “El harén político” fue prohibido en Marruecos.
»–Sí, les puso furiosos; es el único libro prohibido que hay en Marruecos. Pero lo han publicado en muchos otros lugares, como en Siria, y a mucha gente musulmana le parece muy sensato que diga que el Profeta es feminista. Y lo curioso es que la escuela nacionalista a la que yo fui de pequeña, que fue la primera escuela que hubo para mujeres en mi país, fue abierta por las autoridades religiosas, porque entonces, en los años cuarenta y cincuenta, estas autoridades estaban a favor de la liberación de las mujeres, ya que pensaban que la única manera de luchar contra el colonialismo era sacar del analfabetismo a la mitad femenina de la población, para que sus hijos fueran también inteligentes y bien educados.”
Lo que sucedió después es que el propio “establishment occidental” alimentó y financió las interpretaciones más sesgadas, retrógradas y anacrónicas sobre el Corán, así como a los grupos fundamentalistas que las promovían. Esta apuesta les salió muy bien a corto plazo: En una primera fase el islamismo radical de extrema derecha detuvo la expansión del comunismo en el mundo musulmán, comenzando por Afganistán y terminando por Irán. En una segunda etapa, la actual, ese mismo extremismo sirve de excusa perfecta para desencadenar la islamofobia y la fabricación del “enemigo necesario” capaz de justificar los planes imperialistas de invasión, control y saqueo de numerosos territorios musulmanes (Afganistán, Palestina, Iraq, Pakistán, Somalia, Yemen, Irán…). El extremismo islámico es un fenómeno derechista y está alimentado con dinero occidental, convenientemente canalizado a través de los ríos de petrodólares que entran a los regímenes feudales capitalistas del Magreb y el Golfo Pérsico.
http://alterglobalizacion.wordpress.com/2010/01/18/feminismo-islamico/
















