LA ERA DE LA VIDA

Rio Andarax

Abdelkarim García Cazorla/Identidad Andaluza

Como otras mañanas a la siete ya estaba en el embarcadero, a unas  pocas millas del delta que el Río Andarax forma en su desembocadura. Prefería coger el barco que remontaba el curso del río hasta Laujar de madrugada, apenas lleva pasajeros y buena parte de ellos duermen o están conectados a una pantalla, navegan ellos también como nómadas de otro territorio y así prosigue el  placer humano de viajar y ver, tan antiguo como la vida.

Atraca en Rioja, una mujer con un niño en brazos sale por estribor hasta un portalón donde otra mujer la espera. Un hombre entra por la misma puerta, lleva un abrigo negro que le queda largo de mangas y casi arrastra por el suelo. Piensa mirando a un lado y a otro, donde debe de sentarse, él sabe que le observo. De pronto se tambalea y da dos pasos hacia delante y uno para atrás, una altavoz anuncia que repostaremos en Instinción, antes hay que surcar un tramo de aguas bravas, el cauce aquí es más profundo y las corrientes fuertes y traicioneras.

El hombre sigue de pie aturdido y llega con dificultad hasta las butacas de popa donde estoy, – Es que siempre me mareo cuando mis pies no están en la tierra,  por eso no he salido de mi pueblo, ya los de mi quinta me pusieron de mote El Viejo, ahora tengo el empeño de perder el miedo. Dice con una respiración agitada y la cara pálida como las aguas blancas del río, cuando el sol renace por poniente.

-No sé que decirle y por educación le respondo que el empeño vale la pena.

-En el verano del año 2009 yo tenía diecinueve años y pillé unas fiebres  malta, estuve muchos días en el Hospital delirando. Una noche soñé que llovía muchos años de continuo y la gente quitó los bancales de naranjos y los invernaderos para hacer arrozales como los chinos en las laderas de las montañas, algunos pusieron piscifactorías de truchas y otros vendían los cangrejos rojos en el mercado de Almería.

-Hasta Pechina llegaban las galeras romanas para cargar de frutas, hortalizas y trigo de toda la vega del Andarax.

-Eso tengo entendido, pero aquí hay una diferencia; nosotros dos conocimos una rambla seca y un hilo de agua no más grande que mi puño, dijo con una mano cerrada, pero débil a la altura de mis ojos.

-  Quiere que le cuente algo, él asintió y noté como la curiosidad lo hacía revivir. Hace unos cinco años, que subo al Ferry cada mañana y ya son  unos cuantos lo que han contado un sueño parecido al tuyo, además yo también lo tuve, ese mismo verano.

-¿Qué quieres decir con esto de los sueños? – No quiero decir nada, pero no ves extraño que en aquella pradera antes había un huerto solar y ahora unas vacas pactan o pasan las horas apacibles, tumbadas entre la hierba. La era de la vida así le llamaban a este río en otos tiempos o el hijo de Darax, aunque parece que nadie conoce quien era Darax

Por el costado de babor un catamarán de diseño anticuado nos sobrepasa a gran velocidad, en la cubierta se hacinan más de una veintena de hombres de color, desarrapados son  los sin papeles. Una patrullera de la Guardia Civil Fluvial los sigue algo rezagada.

Cuanto ha cambiado todo, en sólo cincuenta años. ¿Podrían fluir lo sueños como las aguas del Río Andarax, puede nuestra imaginación erosionar la montaña, horadar la piedra y cargar las nubes? ¿Cuantos sueños hacen falta para que nazca un río que atraviesa las tierras robadas al desierto? Probablemente menos que lo que requiere un mundo sin pateras, sin hambre y algo más justo.

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1 comentario

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Una Respuesta a LA ERA DE LA VIDA

  1. El Horror

    Tienen tal impunidad que hasta a Garzón le procesan los clerical-falangistas… Y nosotros, mientras, tocando románticas baladas de laud a la luz de la luna.