Abdelkarim García Cazorla/Identidad Andaluza
La secretaria hacía más de una hora que se fue y yo terminaba de escribir algunos datos en el ordenador del único paciente que me visitó esta tarde. Sonó el timbre primero y después alguien golpeó con los nudillos de la mano en la puerta con insistencia, pensé en que sería un desesperado de última hora y con desgana me levanté para abrir.
La luz del pasillo iluminaba de forma tenue el rellano de la escalera y un hombre de unos cincuenta años que no reconocí, al notar mi gesto contrariado, preguntó con muy buenos modales si podía atenderle. Quise saber cual era la urgencia para visitarme sin cita previa y fuera del horario establecido.
El extraño seguía inmóvil, parecía buscar una excusa que diluyera mi malestar ante su inoportunidad.- No llego a ser quien soy, dijo.
-¿ Y quien cree que es ? Pregunté a la defensiva.
-¿ Quiere que se lo diga aquí o prefiere que pasemos dentro ? -Tuve un momento de vacilación y además no me agradaba su soltura para invertir la situación, ahora era él quien llevaba la iniciativa y yo tendría que responder. Al final hice un gesto para que pasara y lo llevé al despacho, señalé el diván donde debería de tumbarse y tomé asiento, evitando que hubiera cualquier contacto visual entre nosotros como siempre hacía.
-Dígame su nombre, apellidos, los años que tiene, lugar de nacimiento, profesión….
-Conmigo no puede rellenar la ficha, pues no tengo nombre, mi nacimiento es dudoso y los demás datos no podría concretarlos. Soy El Capitalismo y por eso no llego a ser quien soy pero tampoco dejo de serlo.
-No se preocupe y prosiga, trato un paciente que dice que es la socialdemocracia y cada sesión lo encuentro mejor.
-Pues yo creía que estaba en un mal momento. Bueno le contaré el motivo de mi visita, creo que tengo un trastorno bipolar de personalidad, paso de la euforia desmedida y un vitalismo triunfalista a la depresión fatalista y la persuasión de las ideas catastróficas.
-¿Y esto que efectos le produce? ¿ Puede describir sus síntomas de como diferencia un estado de ánimo de otro?
-¿Efectos?. Creo que ninguno pues siempre salgo beneficiado y no me resiento en la melancolía o en los momentos de alegría, esto es precisamente lo que encuentro como algo anormal, creo que debe de haber un tratamiento, algo que usted como profesional puede hacer por mi.
-¿ No considera que es demasiado pronto para pedir un diagnóstico o crearse expectativas? ¿ Ha intentado ser pobre, conocer de cerca la miseria y la privación, no centrarlo todo en el beneficio y en la acumulación de la riqueza?
- No crea que no lo he intentado pero siempre fracaso, la abundancia me persigue como una condena que no puedo eludir. Hace algo más de tres años encontré una cueva en un lugar apartado, tenía el propósito de vivir como un ermitaño, pero en vez de centrarme en la meditación y en la soledad sonora de los ascetas, al tercer o cuarto día ya tenía en mi cabeza los planos de una urbanización de lujo. Un éxito la verdad, compé aquel paraje tirado de precio e hice más de cincuenta viviendas con su jardines ingleses, piscinas, pistas de padel….
-Mire creo que su padecimiento no tiene cura, pero sí le reconforta hablar conmigo, venga las veces que le haga falta.
¿Cuanto cobrará en cada cita ?
-Nada, sólo le pido una participación del 10% en el próximo negocio que se le ocurra.
















