La lectura de documentos conservados en archivos granadinos nos da noticias de la familia Ferí, que por su importancia económica, por el hecho de percibir alguno de sus miembros salario real y por la participación de otros en asuntos que interesaban a la sociedad morisca del reino de Granada, permiten encuadrarla entre las familias que se situaban en la minoría morisca dominante.
HERNANDO EL FERÍ, “EL VIEJO”
El personaje más relevante de la familia fue Hernando el Ferí, mercader, empadronado en la parroquia de San Pedro y San Pablo, dueño de casas, tiendas y tierras en Granada y fuera de ella (“bienes y hazienda, tratos y casas y caudales”(1), que debían proporcionarle rentas sustanciosas, hasta el punto de figurar entre los prestamistas a la Corona de Castilla, teniendo constancia de que en 1545 su aportación suponía un montante de 76.500 maravedís(2). Fue, además, repartidor de farda de la parroquia de San Blas, en el Albaicín.
Entre los bienes que hemos podido constatar como suyos, figuran la vivienda del Albaicín y una tienda en la Alcaicería por la que pagaba de censo perpetuo al Hospital Real tres reales y dos gallinas cada año(3). La había adquirido a Alonso Fernández Moroxí y medía “vara y media de largo y dos varas y quarta de ancho sin el gordor de las paredes”(4). Hay datos de otra tienda, distinta de la anterior a juzgar por las medidas (“tiene por lo largo de la puerta quatro varas y media y desde la puerta hasta la pared frontera tiene cinco varas y media y de alto tiene quatro varas”), que tenía alquilada al Licenciado Castillo(5), según datos que figuran en el libro de apeo de los bienes de la renta de la hagüela(6) de 1552.Por orden cronológico, las primeras noticias que tenemos sobre él se refieren a un pleito sobre aguas, junto a otros propietarios de casas en el Albaicín, contra Francisco de Padilla, juez de aguas y administrador de las mismas, quien había mandado ejecutar la obra de un caño que unía la acequia del Arrabal de Albaida con la de la Alcazaba(7), obra que, a juicio de los demandantes, dañaba sus derechos, y que en el caso del Ferí se referían al riego de la huerta de su casa. Los años que se consignan en tal pleito van de 1525 a 1531(8). Los jueces se personaron en la Puerta de Fajalauza, en donde se hacía el reparto de las aguas del Albaicín, y con ellos el escribano mayor y el propio Francisco de Padilla, además de otros testigos. Por su parte, los demandantes enviaron a un representante suyo y de Fernando el Ferrí(9), vecino de San Pedro y San Pablo, para que explicara cuál era el daño que la obra podía causarles y expusiera sus peticiones. Éstas eran que se debían suspender las obras y mandar derruir lo ya hecho; que del agua de la acequia de Aynadamar(10) se les diese la tercera parte y que, una vez llenos los aljibes y acequias, lo que sobrase fuera a la huerta de Hernando el Ferí.Basaban sus peticiones en el derecho secular (“porque de uno, diez, veinte, treinta, quarenta, zinquenta, y zien años asta entonzes, y de tanto tiempo que memoria de hombres no es en contrario”) del uso del agua del ramal que iba a las citadas parroquias de Santa Isabel, San Luis y San Blas, de la que siempre se les había dado la tercera parte, y que el sobrante era para la huerta del Ferí.
Al abandonar Juan su vivienda, por motivos que luego explicaré al ocuparme de este personaje, otro miembro de la familia Ferí, Hernando el joven, se hizo cargo de ella, pero pienso que no llegó a habitarla, como también luego se verá. Por todo ello, cuando en 1572 Felipe II incorporó la casa a la Corona de Castilla, los informes relativos a ella serían que los dueños eran Lorenzo el Chapiz y un cuñado suyo. En las primeras citas que se hacen de la casa se siguen manteniendo los dos nombres, pero, poco a poco, se debió ir perdiendo la memoria del Ferí, hasta quedar identificada definitivamente con el nombre del Chapiz.
Hay, incluso, una referencia de Henríquez de Jorquera, en fecha que se puede situar cerca de 1640(34), cuando al trazar el itinerario que, arrancando de Plaza Nueva, sube por la calle (sic) del Darro, indica que se llega a la “puerta del Chapiz con su gran casa, por donde se sale de la ciudad”(35). Vemos que el nombre traspasa los muros de la vivienda, sustituyendo, en este caso, al de Puerta de Guadix, que siempre se le había dado.
Tenemos la certeza de dos hijos: un varón, Juan, de quien, a su vez, se conoce un hijo llamado Miguel, y una hembra, Inés, la mujer de Lorenzo el Chapiz. Hay otro Hernando del que no he podido establecer de manera satisfactoria su parentesco, aunque, indudablemente, es miembro de la familia en grado muy directo. En estos momentos no sé exactamente si fue hijo de Hernando el viejo o de Juan. Más adelante me ocuparé de él.
Las noticias concretas que tenemos, hasta el momento, de Juan el Ferí es que era mercader y su negocio debía de ser la seda, habida cuenta que en un momento determinado se se llama Maestro de Sedas(36). Muy probablemente lo centraría en la tienda de la Alcaicería heredada de su padre. A la tienda y a la casa se sumaban, entre sus bienes, la herencia procedente de su madre, de la que sólo se conservaba la viña de Maracena(37), y lo que aportara al matrimonio su mujer, María Marçe, hija de Francisco Marçe y de María Harrifa, su segunda mujer(38).Tenemos noticia de un hijo suyo, Miguel, nacido en 1546, que aparece repetidamente en el citado pleito con los repartidores de San Blas y del que se nos dice que vivía con su padre por su corta edad, 15 años, ser soltero y no tener hacienda propia.Como ya hemos visto, como heredero de Hernando el viejo ocupó la vivienda que antes había sido de su padre y en ella estuvo, al menos, desde 1557 a 1569, años en los que figura en diversos pleitos de aguas junto a su cuñado Lorenzo el Chapiz.
LORENZO EL CHAPIZ
Su nombre era Lorenzo Hernández el Chapiz, a veces citado como Jabiz, Japiz, o Apiz. Por el testamento de su abuelo materno(44) sabemos que fue hijo de Martín López el Chapiz y de Isabel Jarrelia, y nieto, por parte materna, de Pedro el Jerrí y Elvira Salenia, cristianos nuevos todos ellos. Se da la circunstancia de que los abuelos sobrevivieron a los padres, ya que en 1549, fecha en que se redacta el testamento de Pedro el Jerrí, así se indica. Tuvo un hermano llamado Álvaro, menor que él, citado como alamín(45). De sus ascendientes paternos no tenemos datos.Como ya he señalado, estuvo casado con Inés Ferí, hija de Hernando el Ferí el viejo, de cuyo matrimonio sólo queda constancia de un hijo, Alonso, bautizado en la iglesia de San Pedro en agosto de 1561(46). A esta parroquia había pertenecido siempre la familia Chapiz y de ella fue repartidor Lorenzo(47).Fue hombre acaudalado, propietario de tierras en diversos lugares del territorio de Granada, con Almuñécar como zona en donde se concentró la mayor parte de sus bienes, a la vista de la relación de tierras de moriscos cuyo remate se hizo a partir de 1575(48). En él se recogen 89 hazas de caña de azúcar con una superficie de 416 marjales y 56 estadales, lo que le convertía en el mayor terrateniente morisco del lugar. Además de las hazas y unos morales que poseía allí, se liquidaron, también como antiguos bienes de Lorenzo el Chapiz, un molino, en estado ruinoso, y un ingenio de azúcar.Fuera del término de Almuñécar, el Chapiz poseía desde 1562, a título de censo perpetuo por valor de 50 ducados anuales, junto a otros cuatro individuos y dentro del término municipal de Santa Fe, tierras de riego en el mismo pueblo de Santa Fe, el Jau, el Salado y el Juncal(49).Del mismo modo, figura entre los propietarios de tierras en el pago de Tafiar Zufla(50) y de un cortijo llamado Alhondiguilla Alta, entre Illora y Moclín, de doscientas cincuenta fanegas de tierra, con cinco casas dentro de él, que compartía con Hernán López el Ferí el joven(51).En la ciudad de Granada poseía una tienda en la Alcaicería(52), que gestionaba directamente, y otra de la que consta que en 1552 tenía alquilada a Ramiro de Palencia, por una renta anual de veinte ducados(53). Finalmente, en la relación de sus bienes habría que incluir un molino de pan en el Albaicín(54), la vivienda que ocupara en los años anteriores a 1557 y la gran casa que, a partir de ese año, recibió de la familia Ferí, que luego tomaría su nombre (el del Chapiz), de la que ya he hablado en este trabajo y de la que me he ocupado más ampliamente en otras ocasiones(55).La procedencia de todo aquel capital debió de ser variada. Por el testamento de su abuelo materno sabemos que fue, junto a su hermano Alvaro, heredero universal de aquél. No hay detalles acerca de los bienes recibidos(56), que el testador dice que eran abundantes. Otra procedencia sería la herencia paterna, de algunas de cuyas posesiones nos ha quedado noticia, como es el caso de dos viviendas situadas en el Albaicín, cerca de la Puerta de Guadix, citadas una como casa de Vitoria y la otra casa de Rebolledo(57), nombres que pueden hacer alusión a anteriores dueños, y de una tienda en la Alcaicería(58). Finalmente, Lorenzo el Chapiz poseía como tercera vía de riqueza la de sus propios negocios. Aparece citado siempre como mercader.Su presencia en la vida política granadina tuvo un protagonismo excepcional por su participación en el “negocio general”, del que luego hablaré. Por la importancia que su figura adquiere en este caso y por un documento redactado en 1571(59), en el que aparece pleiteando por sus derechos, podría dar la impresión de sentirse seguro, moviéndose con libertad por Granada al margen de los acontecimientos que se estaban viviendo, pero, como en el caso de Juan, y más tarde en el de Hernando el Ferí el joven, alguna acusación grave pesaría sobre él porque acabó encarcelado en la Chancillería granadina, “presso por el levantamiento deste reyno”, en texto fechado en 1572(60). Se podía sospechar algo de ello, puesto que cuando se revisan las escrituras de la Casa del Chapiz, se repite siempre que pasaron a la corona en virtud de la Carta de Incorporación de Felipe II de comienzos de 1571, aunque con la contradicción de que la Carta se firmó al empezar el año y el pleito del Chapiz es del mes de junio. Es decir, el Chapiz seguía viviendo en una casa que, oficialmente, le había sido quitada varios meses antes.De lo que le ocurriera a él o a su familia nada sabemos, por el momento. En 1582 apareció en Pastrana un Felipe Hernández el Chapiz, hijo de Álvaro Hernández el Chapiz, “vecino de Granada [...] seyse que fue de la parroquia de san Pedro y san Pablo. Vino por orden de don Pedro de Castro presidente de la Chancillería, y dijo con su voluntad. Y truxo consigo a su madre y un hermano y un criado”(61). Entra dentro de lo posible que se tratara de un sobrino de Lorenzo, hijo de su hermano menor, ya mencionado.Pasados los años, concretamente en 1609, aparece otro personaje con el nombre de Chapiz situado en Toulouse, en donde, junto a su suegro, daba alojamiento a moriscos que pasaban por allí, de camino hacia otros lugares, e incluso se encargaba de guardar el dinero que le enviaban algunos moriscos desde España y que, en su momento, irían a buscar allí(62).
Por las fechas y por el hecho de figurar su suegro con él, no parece probable que fuera Lorenzo; no sé si aventurar que se tratara de su hijo Alonso o de un descendiente. En cualquier caso, no hay que olvidar que hubo varios individuos que llevaron el nombre de Chapiz, sin tener ninguna relación con el que nos interesa.EL ENIGMÁTICO “NEGOCIO GENERAL”Es, sin duda, el acontecimiento que marca la personalidad de Lorenzo el Chapiz y le hace aparecer como figura de relieve en el mundo morisco granadino. Debemos su conocimiento a un pleito mantenido entre don Hernando de Mendoza de Fez Muley(63) y Lorenzo el Chapiz(64), en el que aquél reclamaba a éste una cantidad de dinero por su participación en dicho “negocio”, que había tenido lugar en 1559(65).En aquel proceso iban a tomar parte destacados personajes de la Granada del siglo XVI y miembros de las principales familias moriscas granadinas, con la especial participación de Lorenzo el Chapiz, que aparece como figura clave, coordinando un problema de gran envergadura que afectó a todos los moriscos del reino de Granada y en el que, además, se vieron involucrados la Corona y la Inquisición, que, en última instancia, era la que estaba detrás de todo aquello.
HERNANDO EL FERÍ, “EL JOVEN”
Siempre que se ha hecho alusión a la Casa del Chapiz se ha dicho que perteneció a Lorenzo el Chapiz y a su cuñado Hernán López el Ferí. Según ello, este Hernando sería hermano de Juan e hijo de Hernando el viejo, pero también cabe la posibilidad de que Hernando el joven fuera hijo de Juan, con lo que resultaría ser sobrino de Lorenzo el Chapiz.
Parece que, por lo visto en los documentos que anteceden, la familia Ferí debe integrarse dentro de la oligarquía morisca que en el siglo XVI había en el reino de Granada. Poseedores todos sus miembros de tierras en la provincia, tiendas en la Alcaicería, y casas y almazaras en el Albaicín, gozaron de una solvencia económica y una posición social suficientemente contrastadas en los diversos documentos que hemos analizado. De manera general, y de modo especial los dos personajes que llevaron el nombre de Hernando y su pariente político Lorenzo el Chapiz, merecerían incorporarse al grupo de familias dominantes en la Granada morisca, del que formaban parte descendientes de los principales linajes de los últimos años del reino nazarí y otros poseedores de un buen patrimonio económico.A título de ejemplo comparativo, y siempre referido a familias notables(80), sabemos que algún miembro de la familia Hermez, una de las más poderosas de este momento, emparentada con los Vanegas y los Mendoza, poseía en 1571 tres casas, una tienda y otra amplia vivienda enSan Salvador y que Pedro López Çaybona era dueño de tres casas, dos casillas, una fonda y un molino. La política de atración de los Reyes Católicos hacia aquellas familias creó unos vínculos que suponían darles el nombre de colaboracionistas, al tiempo que se sentían, en la mayor parte de los casos, intermediarios entre el poder real y la comunidad morisca.Mantener ese equilibrio a satisfacción de todos era difícil y creó sucesivos problemas que se agravaron al producirse la sublevación de los moriscos, en la que algunos miembros de aquella nobleza local tomaron, no sólo partido, sino incluso parte activa en la lucha a favor de Castilla(81), mientras que otros permanecieron más cerca de sus raíces, de los cristianos nuevos, luchando siempre por su causa ante la corte cristiana, entre ellos la familia Fez Muley(82). En uno y otro caso, parece claro que, sobre todo en momentos de calma, su posición, al menos social, estaba más cerca del poder castellano que de la masa popular morisca y sus problemas.También en lo económico las posiciones de uno y otro grupo se veían alteradas en función de su relación con el poder castellano: mientras el morisco del pueblo debía pagar la farda, los miembros de la elite no sólo estaban exentos de tal pago sino que recibían gratificaciones por dicho impuesto(83), como en otro momento señalaba.El final de aquella minoría, o, al menos, de buena parte de ella, fue, como el del resto de a sociedad morisca granadina, la cárcel o el exilio, en ambos casos con pérdida de todos sus bienes.
APÉNDICE DOCUMENTAL
RESUMEN
2. Cf. M. GARZÓN PAREJA, Historia de Granada, Granada, Diputación Provincial, 1981, vol. II, p. 33.
3. Archivo Diputación Provincial de Granada, libro 7.246, fol. 79r. Para el conocimiento y buen uso de los
fondos procedentes de este archivo, ha sido fundamental la ayuda de su directora D.ª Pilar Parra Arcas,
que aquí quiero destacar y agradecer.
4. Archivo Diputación Provincial de Granada, libro 7.297, fol. 67r.
5. Puede tratarse de Alonso del Castillo.
6. Archivo Municipal de Granada, libro 604, fols. 113v-114v.
7. La obra de A. ORIHUELA UZAL y C. VILCHEZ VILCHEZ, Aljibes públicos de la Granada islámica, Granada,
Ayuntamiento, 1991, proporciona una información muy útil sobre el agua del Albaicín, y concretamente
lo que se refiere a sistemas de distribución (acequias y cañerías) y recogida y almacenamiento (aljibes),
con un plano general que complementa el texto.
8. Archivo de la Alhambra, L-362, fols. 39v a 50r. Corresponde a una escritura fechada en 1749 relativa al
proceso de venta de la Casa del Chapiz.
9. Sic, varias veces a lo largo del pleito.
10. Sobre tal acequia y su aprovechamiento en Granada y el Albaicín, puede verse la obra de M. BARRIOS
AGUILERA, De la Granada morisca: Acequia y cármenes de Ainadamar (según el apeo de Loaysa),
Granada, Ayuntamiento, 1985.
11. Para información precisa sobre los aljibes del Albaicín, remito a la citada obra de A. ORIHUELA UZAL y
C. VILCHEZ VILCHEZ, Aljibes públicos…
12. Archivo Municipal de Granada, legajo 3.430, p. 20, fol. 2r.
13. Ibídem, fol. 4r.
14. Archivo de la Alhambra, L-188-41, A-86-41.
15. Considero muy ilustrativo y esclarecedor para explicar este término, sus variantes y su aplicación, el
trabajo de B. VINCENT, «Las rentas particulares del Reino de Granada en el siglo XVI: fardas, habices,
hagüela», Andalucía en la Edad Moderna: Economía y sociedad, Granada, Diputación Provincial, 1985,
pp. 96-122.
16. Archivo Municipal de Granada, ibídem, fol. 12r.
17. Ibídem, fols. 16r, 22r.
18. El año es el de 1561, sólo diez antes de la expulsión.
19. Id., fol. 23r.
20. Citada también como Abendafra y Abendafride
21. Archivo de la Alhambra L-188-41, A-86-41, fol. 45r.
22. Debe referirse al topónimo árabe Furn al-Qays, que en opinión de L. SECO de LUCENA, La Granada
nazarí del siglo XV, Granada, Patronato de la Alhambra, 1975, p. 83, fue un importante horno que dio
nombre a una calle, luego llamada de la Gallinería, que accedía a un zoco situado en una zona próxima
a la Alcaicería.
23. Probablemente se trate de Andar al-Šamal, “La Era del Viento Norte”, pago de la Vega granadina, en eltérmino de Peligros. Actualmente lleva el nombre de Andarasemel, habiendo conocido formasintermedias, entre ellas la de Andaraxemel. Cf. L. SECO de LUCENA, Topónimos árabes identificados,
Granada, Universidad, 1974, p. 15; M.C. JIMÉNEZ MATA, La Granada islámica, Granada,
Universidad-Diputación Provincial, 1990, pp. 128-129.
24. Voz del árabe granadino faddn, con imala completa, por el árabe clásico faddan, “yunta de bueyes”, que
designa la extensión de tierra que una yunta de bueyes puede arar en un día. De ahí toma el nombre de
obrada o yugada con que se le conoció, cuya medida podría ser equivalente a la de la fanega. En el dialecto
hispanoárabe se le identificó con “pago”, “predio” “haza” o “finca”, sin especificar sus medidas, y con tal
sentido aparece en los Libros de Apeo. Este término ha dado lugar a varios topónimos. Cf. A. DÍAZ
GARCÍA, «Algunos topónimos árabes granadinos», Revista del Centro de Estudios Históricos de Granada
y su Reino, 4 (segunda época) (1990), pp. 117-118 y notas 10 y 11; A. DÍAZ GARCÍA y M. BARRIOS
AGUILERA, De toponimia granadina, Granada, Universidad-Diputación Provincial, 1991, p. 177 y notas
145 y 146. En ambos casos se hace un detallado estudio de la voz. árabe, de las medidas agrarias a las que
corresponde y de los topónimos de ella derivados, recogiendo, al mismo tiempo, la bibliografía más
significativa relacionada con todo ello.
25. No identificado.
26. Ibídem.
27. Esta hipótesis, apuntada en su momento por el P. Darío Cabanelas, a quien tengo siempre presente en mi
recuerdo, la estudié y desarrollé en mi trabajo «Noticias sobre la Casa del Chapiz», Homenaje al Profesor
José María Fórneas Besteiro, Granada, Universidad, 1985, vol. II, pp. 1.139-1.166, al cual remito y en
el que recojo los trabajos del P Cabanelas y otros relativos a la casa.
28. Anales de Granada, ed. A. Marín Ocete. Estudio preliminar y nuevos índices por P. Gan Giménez y L.
Moreno Garzón, Granada, Universidad, 1987, vol. I, p. 36.
29. Archivo Municipal de Granada, leg. 3.382, p. 11, fol. 5v.
30. Archivo Municipal de Granada, libro 604, fol. 114v.
de que la casa situada al sur, la grande, perteneciera a Lorenzo el Chapiz, “padre” (al que supone cuñado
del Ferí), de quien la heredó su hijo. Basa esta afirmación en un comentario de Alonso del Castillo referido
a una pila de mármol de la que dice que estaba en casa de Lorenzo, hijo, el Chapiz. Cf. D. CABANELAS
RODRÍGUEZ, «La casa del Chapiz y la historia de su rescate», Revista del Centro de Estudios Históricos
de Granada y su Reino, 1 (segunda época) (1987), pp. 219-220. Su afirmación es lógica según la
información de que entonces disponía. Documentos a los que he tenido acceso posteriormente, y que él
no utilizó, me han permitido rectificarla.
32. Archivo de la Alhambra, L-188-41, A-86-41, fol. 4v.
33. Archivo de la Alhambra, L-159-33, A-87-33, fol. 4.
34. Así puede deducirse de lo que indican los autores del Estudio Preliminar, p. 2
35. Vol. I, p. 31.
36. Archivo Diputación Provincial de Granada, libro 7.297, fol. 67r.
37. Archivo de la Alhambra, L-188-41, A-86-41, fols. 42r-42v.
38. Archivo de la Alhambra, L-188-41, A-86-41, fol. 32r.
39. Archivo Municipal de Granada, legajo 3.425, p. 20, fol. 6v.
40. Esta parroquia, citada varias veces a lo largo de este trabajo, acabó siendo integrada dentro de la del
Salvador. HENRÍQUEZ de JORQUERA, Anales, vol. I, p. 214, dice que, junto con ella, se integraron las de
San Martín y San Sebastián, en tanto M. GÓMEZ-MORENO, Guía de Granada, Granada, 1892 (ed.
facsímil, Granada, 1982) p. 482, dice que fueron las de San Blas y Santa Inés las anexadas, dando la fecha
de 1508, año que no concuerda con los datos aquí analizados, en los que vemos a los repartidores de esta
parroquia pleiteando en 1561.
41. Archivo de la Alhambra, L-188-41, A-86-41, fol. 22v.
42. Archivo Diputación provincial de Granada, libro 7.297 (Libro de censos del Real Hospicio), fol. 637v.
43. Véase mi trabajo «Lorenzo el Chapiz y el “Negocio General” de 1559», Qurtuba, 1, 1996, pp. 11-38.
44. Doc. 188 del Archivo de Protocolos de Granada, Sección de Granada, Escribanía de Diego Sánchez.
Agradezco muy sinceramente a D.ª Margarita Birriel Salcedo el haberme proporcionado copia de este
documento.
45. Archivo Municipal de Granada, libro 604, fol. 63r.
46. Son datos tomados del libro de bautismos conservado en esta parroquia, Baptismos de la Yglesia
parrochial de S. Pedro y San Pablo. Año de 1552 y asta 1593. La inscripción aparece en el fol. 41r.
47. Archivo de la Alhambra, L-188-41, A-86-41, fol. 4v
48. Abecedario de remates de Motril, Salobreña y Almuñécar, actualmente perteneciente a los fondos del
Archivo Histórico Provincial de Granada, 5/a-3/117b. Margarita Birriel ha analizado a fondo este
documento, como se recoge en varios trabajos suyos. En ellos y en informaciones personales de la autora,
además de mi consulta directa del texto del Abecedario, baso los datos que ofrezco. Los trabajos de M.
BIRRIEL a que me refiero son «Ventas de bienes confiscados a moriscos en la tierra de Almuñécar»,
Chronica Nova, 16, 1988, pp. 39-53; La tierra de Almuñécar en tiempos de Felipe II, Granada,
Universidad-Ayuntamiento de Almuñécar, 1989 y «Nuevos datos sobre el patrimonio confiscado a los
moriscos: la costa de Granada», Chronica Nova, 21, 1993, pp. 31-61.
49. Archivo de la Alhambra, A-109-47, L-87-47.
50. M. BARRIOS AGUILERA, «Tafiar Zufla, un pago morisco del ruedo de la ciudad de Granada», Moriscos
y Repoblación; En las postrimerías de la Granada islámica, Granada, 1993, p. 194.
51. Archivo Real Chancillería de Granada, legajo 4.341, p. 11.
52. Archivo de la Alhambra, A-89-11, L-80-11, fol. 24.
53. Archivo Municipal de Granada, libro 604, fol. 114v.
54. Archivo Municipal de Granada, leg. 3.490, p. 1.
55. En los citados trabajos «Lorenzo el Chapiz y el Negocio General…» y «Noticias sobre la Casa del
Chapiz»…
56. Álvaro heredó, entre otras cosas, una tienda que poseía su abuelo en la Alcaicería. Cf. Archivo Municipal
de Granada, libro 604, fol. 63r.
57. Archivo Municipal de Granada, leg. 3.382, p. 11, fols. 7r y 7v. La cita corresponde al año 1528.
58. Archivo Municipal de Granada, libro 604, fol. 74v.
59. Archivo de la Alhambra, L-159-40.
60. Archivo Real Chancillería de Granada, legajo 4.341, fol. 11.
61. Archivo Zubalburu, M-16-411, cédula de 20/11/1582. En éste, como en otros casos a lo largo de este
trabajo, debo la noticia a la amabilidad del Dr. Bernard Vincent.
62. La referencia corresponde a un documento del Archivo General de Simancas, Estado, leg. 2.639, fols.
9-11, recogido por H. BOUZINEB y G. WIEGERS, «Tetuán y la expulsión de los moriscos», Titwan jilal
al-qarnayn 16 wa 17, Tetuán, 1996, pp. 92-95.
63. Sobre este personaje y, fundamentalmente, sobre su familia, encontramos datos recientes e interesantes
en el trabajo de M.ª J. RUBIERA MATA, «La familia morisca de los Muley-Fez, príncipes meriníes e
infantes de Granada», Sharq al-Andalus, 13, 1996, pp. 159-167.
64. Archivo de la Alhambra, L-80-11, folios 3-62.
65. Vuelvo a remitir a mi trabajo «Lorenzo el Chapiz y el “negocio general”»…, en donde pormenorizo los
detalles del mismo.
66. B. Vincent, en nota personal, refiriéndose a la autorización de Hernando el Ferí para llevar armas, en 1557,
citada infra en nota 70, señala: “hijo de Juan, nieto de Hernando”.
67. Archivo de la Alhambra, L-188-41, A-86-41, fol. 4r.
68. Ibídem.
69. Ibídem, fol. 4v.
70. Archivo General de Simancas, Cámara de Castilla, cédula 256, fol. 176v. Debo esta noticia al profesor
Bernard Vincent. En el mismo documento, fol. 142v., con fecha de 1550, también con licencia para portar
armas figura Álvaro de Fez Muley, miembro de una destacada familia morisca granadina, sobre la que
puede verse el citado estudio de M.ª J. RUBIERA MATA, «La familia morisca de los Muley-Fez…».
71. Archivo Municipal de Granada, legajo 3.486, p. 12, fol. 47r.
72. Cf. M.ªA. MORENO TRUJILLO, J.M. de la OBRA SIERRA, M.ªJ., OSORIO PÉREZ, Varia Notariorum. La otra
Historia de los granadinos del siglo XVI, Granada, Ilustre Colegio Notarial, 1993, pp. 287-289.
73. Antes había dicho que eran dos.
74. Archivo Municipal de Granada, legajo 3.442, p. 18.
75. Archivo Municipal de Granada, legajo 3.442, p. 18, fol. 11r.
76. Ibídem.
77. Cf. B. VINCENT, «Las rentas particulares del Reino de Granada», p. 105.
78. Archivo Real Chancillería de Granada, leg. 4.341, fol. 11.
79. Archivo General de Simancas, Cámara de Castilla, leg. 2.182. Nuevamente debo agradecer su
conocimiento al Dr. B. Vincent.
80. Son datos proporcionados por B. VINCENT, «El Albaicín de Granada en el siglo XVI (1527-1587)»,
Andalucía en la Edad Moderna…, pp. 140-141.
81. Cf., entre otros, A. DOMÍNGUEZ ORTIZ y B. VINCENT, Historia de los moriscos, Madrid, Alianza Editorial,
1993, pp. 152 y ss.
82. B. VINCENT, Minorías y marginados en la España del siglo XVI, Granada, Diputación Provincial, 1987,
pp. 21-22; M.J. RUBIERA MATA, «La familia morisca de los Muley-Fez…», pp. 160, 166.
83. B. VINCENT, «Los elementos de solidaridad en el seno de la minoría morisca (siglo XVI)», Andalucía en
la Edad Moderna…, pp. 206, 207.
84. Sobre el origen, identificación y, en general, datos sobre estas cifras, puede servir como bibliografía básica
y asequible A. GONZÁLEZ PALENCIA, Los mozárabes de Toledo de los siglos XII y XIII, vol. IV, Madrid,
1930, especialmente p. 48; J.A. SÁNCHEZ PÉREZ «Sobre las cifras rumíes», Al-Andalus, III, 1935, pp.
97-125; A. LABARTA y C. BARCELÓ, Números y cifras en los documentos arábigohispanos, Córdoba,
Universidad, 1988; J. MARTÍNEZ RUIZ, «Catorce recibos bilingües (árabe-español) de impuesto de farda
en el Archivo de la Alhambra (1511-1564)» Homenaje al Prof. Jacinto Bosch Vilá, Granada, Universidad,
1991, vol. I, pp. 599-618.
85. I. ÁLVAREZ de CIENFUEGOS, «La hacienda de los nasríes granadinos», Miscelánea de Estudios Árabes
y Hebraicos, VIII, 1959, p. 122, añade a estas equivalencias la de un dinero igual a ocho fuluzes. Por su
parte A. LABARTA y C. BARCELÓ, op. cit., p. 13 dan a un dinero el valor de doce cornados.
86. J. MARTÍNEZ RUIZ, «Catorce recibos…», p. 602.
87. Ibídem.
88. A. STEIGER, Contribución a la fonética del hispano-árabe y de los arabismos en el ibero-románico y el
siciliano, Madrid, 1932, p. 181 y ss.
89. J. MARTÍNEZ RUIZ, «Lenguas de contacto: Hispanoárabe granadino y castellano de repoblación», Actas
del I Congreso Internacional de Historia de la Lengua Española, (Cáceres 30 de marzo-4 de abril de
1987), pp. 151-152. El autor incluye varias citas del nombre de Isabel, siempre transcrito con la misma
grafía: Iabl.
90. M.J. VIGUERA, «Sobre manuscritos mudéjares: Documentos fechados en Aragón entre los siglos 6.º-10.º
de la Hégira (XII-XVI d. J.C.)», Manuscrits arabes en Occident musulman. États des collections et
perspectives de la recherche, Casablanca, F.R.A.A.S.-Wallada, 1990, p. 21.

















