Hasta hace algunos días los árboles de las Calles Eduardo Pérez y Trajano, en el corazón de casco antiguo de la ciudad, que desembocan respectivamente en la Plaza de la Catedral y Conde Ofalia, más conocida por la Plaza de Los Burros, conformaban una boveda vegetal y elegante, aplacaban el rigor rabioso de un sol inclemente como el que azota a esta tierra muchos días, además disimulaban con cierta gracia las tropelías urbanísticas que desde hace decena de años jalonan aquí y allá, algunos de los tramos de estas vías.
Para el paseante o cualquier ciudadano que las recorriera, la sombra fresca de los árboles que la franqueaban no sólo era un alivio, era ya la misma esencia y la identidad de estas dos calles, pero alguien ha decidido que esos árboles deben de desaparecer, arrancarlos de cuajo o derrumbarlos con sierras mecánicas sin ofrecer a la ciudadania explicaciones y sin justificar los motivos que han aconsejado esta deforestación innecesaria y dolorosa, que de forma indeseable tiene visos de convertirse si nadie lo remedia en el nuevo estandarte de la remodelación de nuestras ciudad, más bien escasa en parques y pobre o raquítica de solemnidad en presencia arbórea, que unos cuantos maceteros ridículos y mal conservados nuncan podrán reemplazar.
No es este el primer antecedente y temo que no será el último. Esquilmar el esplendor natural y sencillo que regala un árbol, podría pasar inadvertido en otro tiempos o circunstancias distintas a las presentes, hacerlo hoy no sólo incita a la preocupación y a interrogarnos sobre la sensibilidad y la concepcion que sobre la ciudad de Almería ocupa la mente de nuestros gobernantes, que despachan con la aprobación de un proyecto y una firma fria, la definitiva desaparición de una calle verde a una calle gris y anodina, destemplada y axfisiada por el sol.
Las alertas rojas parpadean ahora que se anuncia la remodelación del Parque Nicolás Salmeron, junto al puerto, muy deteriorado y con problemas como el picudo rojo acechando la supervivencia de las palmeras. Debemos preguntarnos si se ha realizado alguna catalogación con los ejemplares de especial interés, algún estudio botánico sobre las repercusiones de la obras o si tendremos que asistir perplejos y afligidos ante alguna nueva amputación.
En la antigüedad, la humanidad veía en los árboles un nexo de unión entre la tierra y el cielo, un puente invisible entre las cualidades palpables del mundo terrenal y las intangibles del universo celeste.Fuera de esta retórica mágica y se mire como se mire, el arbol es en si mismo un prodigio deslumbrante desde mismo momento que la semilla germina y crece, desde que las raíces viajan hacia la entrañas de la tierra buscando humedad y alimento, hay en todo ello un ritual sagrado una perfecciòn sublime que nos despoja de cualquier razón para atentar contra su vida, para sacrificarlos o machacarlos a la luz de una funcionalidad urbana para la que nada cuentan o de poco sirven.
Según las teorías de algunos botánicos, si todos los habitantes de una urbe la abandonaran durante unos treinta años, al regresar la encontrarían enterrada bajo una masa forestal, atrapada en un amasijo de ramas y raíces que la reventarían, pulverizándola en un argamas informe. Nada de esto nos ha sucedido a los almerienses, que sí recuperaramos nuestra memoria no demasiado lejana, podríamos hablar del bosque mediterráneo que ocupaban un superficies considerable y otras zonas boscosas en el interior.
Dejemos de actuar con sed de venganza y con instinto criminal frente al inocente árbol y, a ustedes que nos gobiernan, le pido que pongan entre su manos una nota verde, mejor que un hachazo brutal y homicida .


















Lo de Neo-islamista. me ha llegado al alma. Antes, me sentía más orgulloso, cuando me llamaban simple y hermosamente “moro”.
Pues no es menos verdad, que el ser moro en una tétrica sociedad como la de reverter a uno le daba el prestigio de ser superviviente a 500 años de locura y piras inquisitoriales.
Ahora me llaman neo-islamista, cundo fui moro desde el vientre de mi madre.
¡Mala puñalá te den reverter!
Se la voy a dar yo
Estos mentirosos ladrones como reverte son los que ahogan un pais con su excentrismo espanol europeista donde solo quieren a gente de esclavos que trabajen para ellos igual es uno de estos senoritos que se le acabo el chollo y perdio el capital que robaron a los Andalusis , Reverte el tren ya no lo puedes parar la gente ya habrio los ojos sigue sonando con tu historia.