La Comisión Investigadora del Maltrato Animal pretende conseguir en seis meses 75.000 firmas para que el Parlamento andaluz debata la prohibición de las corridas.
La prohibición de las corridas de toros en Andalucía llegará al Parlamento autonómico. Esta es la intención de la Comisión Investigadora del Maltrato Animal (CIMA) de Córdoba, que promueve una iniciativa legislativa convencida de que lo de Cataluña será el “principio del fin de los toros” en la comunidad.
Emilia Moreno y otros miembros de esta asociación, demandantes de la prohibición, calculan que en septiembre el Parlamento andaluz dará el visto bueno a la tramitación de una Iniciativa Legislativa Popular (ILP).
Esta decisión abrirá un proceso de seis meses para emprender una campaña de recogida de un mínimo de 75.000 firmas contra las corridas de toros, aval que permitirá que la propuesta sea debatida en el pleno de la Cámara andaluza.
Allí se encontrará con la oposición frontal de la mayoría de sus diputados, los del PSOE-A y PP-A, partido este último que prepara otra iniciativa en favor de la denominada fiesta nacional por motivos “identitarios, culturales y económicos”.
Moreno sostiene tajante: “No creo que una persona que se considera ser humano pueda divertirse con el sufrimiento de un animal”.
La CIMA reclama modificar la ley de Protección de Animales de Andalucía para prohibir las corridas y los espectáculos de toros que incluyan la muerte del animal, y la aplicación de las “suertes” de la pica, las banderillas y el estoque.
También quiere erradicar los espectáculos taurinos de cualquier modalidad que se celebren en las plazas de toros o fuera de ellas, tales como encierros o becerradas.
“La lidia de un toro es un maltrato a un animal al que se provocan daños físicos, sufrimiento psíquico y daños metabólicos muy importantes. Está basada en la tortura, el dolor, el ensañamiento y el desprecio hacia los animales”, esgrime Moreno.
La ley de protección -explica- es una “vergüenza”, una ley “adorno que no se aplica”, que debe ser modificada.
Esta organización ya ha organizado en Córdoba varias manifestaciones en favor de la prohibición que han tenido una “gran acogida” y que, según esta activista, pone en evidencia que el rechazo a la tortura a los toros va poco a poco “creciendo” en Andalucía.
“Igual que Cataluña lo ha conseguido, esperamos tener aquí en Andalucía la misma suerte. Siempre hemos dicho que es el principio del fin y que cada vez hay más movimientos, más respuestas en contra de espectáculos taurinos que son de la prehistoria”, asevera.
Este intento de prohibición no será el único. Los Verdes de Andalucía llevarán al Parlamento otra ILP para acabar con los festejos taurinos, amparados en argumentos muy parecidos y en la convicción de que “el 80% de los jóvenes andaluces está en contra de la barbarie de los toros y de la tortura a los animales”.
Este partido cifra en más de 38 millones de euros al año el gasto de las instituciones públicas andaluzas en festejos taurinos, mientras que la televisión pública andaluza, Canal Sur, se gasta 4 millones anuales.
La postura de la Junta es de “apoyo” a los toros, recalcó el consejero de Gobernación y Justicia, Luis Pizarro, en pleno debate sobre la reciente prohibición en Cataluña.
La Junta los defiende como “seña de identidad y cultural” andaluza, como “generadores de riqueza y empleo”, y cree que seguir con los toros conlleva el “mantenimiento” de las dehesas en Andalucía.


















Al senor pizarro le diria sena de identidad de espana no de andalusia asi se gasta la television tanto diero en fiestas y homenajes de espana y humillacion para andalusia pero no hay dinero para que juegue la seleccion de Andalusia de cualquier categoria? afuera con estos maletillas y con los toros .
Bueno, ¿no existen lugares donde hay corridas de toros pero estos no son maltratados? Por lo visto les ponen “velcro”, de forma que no se hace daño a los animales… ¿No creen que sería una solución válida?
¿Por qué nadie habla de esto? Salud y gracias
(SALAM. SI LO TIENES A BIEN PODIAS DIFUNDIR TAN EXTRAORDINARIO Y LUCIDO ARTICULILLO EN UNA ENTRADA INDEPENDIENTE. SHUKRAN, AJI AL-KARIM)
Altar y trono (y crisis). Sobre las próximas visitas papales a España
En un Estado supuestamente aconfesional, el máximo representante de una institución tan anacrónica como la monarquía le pide a la estatua de un santo que arregle nuestra crisis económica.
Francisco Moriche Mateos | La Crónica del Ambroz
En fechas recientes, el rey Juan Carlos pidió solemnemente al Apóstol Santiago ayuda en todos los sentidos: para superar las dificultades económicas, para vencer al terrorismo, para que estemos unidos y orgullosos de ser españoles, para que generosamente ayudemos a resolver los problemas ciudadanos y (lo que se nos antoja aún más difícil) para que ilumine el juicio de nuestros políticos.
Reflexionemos sobre este asunto a ver si conseguimos poner un poco de luz en medio de tanto Divino Misterio: en un Estado supuestamente aconfesional (que tal cosa figura en nuestra Constitución, aunque no lo parezca a la vista de tanto alcalde en procesión y tanto cura en el colegio), el máximo representante de una institución tan anacrónica como la monarquía (es decir, el rey, al que ni usted ni yo hemos tenido la oportunidad de votar) le pide a la estatua de un santo (que murió hace casi 2000 años y a 4000 kilómetros de distancia de Santiago de Compostela) que arregle nuestra crisis económica y el resto de los problemas que nos afectan. O sea, que haga el milagro de sustituir la floja gestión de nuestros representantes democráticos y convierta este desbarajuste de país en el País de las Maravillas (donde Alicia será, naturalmente, una reina).
Ni Iker Jiménez en su programa “Cuarto Milenio”, sobre fenómenos paranormales, se atreve a dar una noticia como esta con la pasmosa naturalidad con que la ofrecieron los medios de comunicación (que, por lo visto, deben pensar que la ciudadanía española es mayoritariamente imbécil, o sigue recluida en las mazmorras psicológicas y culturales de la Edad Media).
Pues bien, en el caso de que la estatua del Apóstol Santiago no hubiera oído o prestado atención a las palabras del rey, no debemos preocuparnos: este otoño (6 y 7 de noviembre) viene de visita a España el Santo Padre, que suponemos goza de más cercanía y predicamento con el Apóstol. Viene a bendecir el Año Santo compostelano y, de paso, a consagrar el templo de la Sagrada Familia de Barcelona. En agosto de 2011 volverá, en esta ocasión a Madrid, a celebrar una Jornada Mundial de la Juventud. Sumado todo ello serán alrededor de tres días de visita papal (como pastor supremo de una religión y no como jefe del Estado Vaticano, quede claro). No sabemos si estas visitas nos ayudarán o no a salir de la crisis, pero sí que la broma nos costará 50 o 60 millones de euros. ¿Han oído ustedes bien? Para mejor entendernos: la friolera de unos 10.000 millones de pesetas de las de antes.
Semejante pastizal no lo aportarán a escote los fieles seguidores de la mencionada religión, la Conferencia Episcopal o el propio Vaticano. Lo pagaremos todos, bien por la vía de los gastos asumidos por las administraciones públicas (organización, seguridad, escenarios, pantallas gigantes,…), bien mediante el patrocinio de 40 grandes empresas que, tras correr con los gastos, nos los repercutirán luego a los consumidores en la factura, y encima se beneficiarán después de jugosas exenciones fiscales. Resulta difícil creer que estas empresas, colaborando con la jerarquía eclesiástica, están financiado un futuro chalecito en un paraíso celestial que no merecen y en el que no creen. Simplemente, están mejorando el paraíso del que ya disfrutan en la Tierra sus directivos y consejeros, hinchando aún más sus abultadas cuentas corrientes y su antidemocrática influencia política.
En su momento, conoceremos las cifras definitivas del evento y sabremos con detalle quiénes se han hecho cargo de ellas. Será interesante saber si, como ocurrió en la anterior visita papal a Valencia, será alguna trama mafiosa (como la de los “chicos de la Gürtel”) la encargada de algunos aspectos de la organización. Y también veremos si el Santo Padre mostrará de nuevo su tradicional afán de injerencia en los asuntos civiles de nuestro país, leyéndonos el catecismo y amenazándonos con todos los males del infierno si votamos lo que a él y a sus colegas purpurados no les sale del anillo que votemos.
Mientras tanto, dice el gobierno que es un acontecimiento “de interés especial”. En condiciones normales sólo sería un evento especialmente caro. En las actuales circunstancias (4 millones y medio de parados, un 20% de la población rozando o por debajo del umbral de la pobreza,…) es una grosera e injustificable puñalada trapera en el corazón de tantos hombres, mujeres, ancianos y niños que están pasando las de Caín para sobrevivir.
Hace años, ya casi ni se oye, nos hacían ver desde publicaciones de izquierdas los tractores que podrían comprarse por el precio de un avión de combate, o las semillas y abonos que podrían sufragarse con lo que costaba un tanque. Pensemos por un momento lo que podría hacerse con el dineral que costará esta visita si el presidente de la Conferencia Episcopal, el presidente del Gobierno y el rey le dijeran al Papa que se quedara en casita rezando el rosario. Respecto a los cuarenta grandes empresarios, mejor no decirles nada; si acaso, recordarles desde nuestra ingenuidad que “los ricos son tan pobres que sólo tienen dinero”, y que, a lo que se trasluce de su bien conocido comportamiento rapaz e insolidario, su verdadera religión no tiene más santo que San Beneficio, ni mejor templo que los bancos suizos y los paraísos fiscales caribeños.
Ciudadanos y ciudadanas: a la vista de tamaño latrocinio revestido de superstición, ¿no sería ya la hora de despertar?
Este tema es difícil; siempre he estado en contra del maltrato a los toros, pero eso no significa que así de pronto haya que prohibir los toros en Andalucía. Quiero reinvidicar el carácter plenamente andaluz del toro; eran toros los que habitaban esta tierra ya en sus leyendas míticas de Gerión; fue un toro andaluz el que se llevó al rey Minos en Creta (lo hizo Hercules), y padre del famoso minotaurio; parece que la plaza del duque fue la primera plaza de estas fiestas allá por los romanos, por lo que de pronto en el 2010 sentirme la responsable de prohibir esta fiesta o tradición -pero milenaria-, es algo que sinceramente me supera. Yo nunca iré a los toros, ni los veré, pero me encanta tanto el toro que no puedo soportar ver como lo matan, pero el toro es andaluz (que no español).
Y aparte de esto, digo yo que la situación de los gitanos, de los jornaleros, del campo, del paro, es muy importante para Andalucía, y no digamos conocer su historia, mejorar su educación, y reorganizar su economía; y con todo esto, es el momento oportuno para plantearse prohibir los toros?., ?hay de pronto dinero para que una asociación pueda organizarse y recoger firmas para plantearlo?, y porque se haya iniciado en Cataluña ahora nos lo tenemos que plantear todos?, desde cuando los problemas andaluces son extrapolados a otras comunidades?. Al menos que decidamos la agenda, no?. “Toros?, ya veremos, sería mi respuesta. Cada cosa a su tiempo”.
En Andalucía el Toro, desde hace milenios ha sido un animal sagrado. Nunca se les ha maltratado. Los juegos de toros no consistian en festejar la tortura animal, sino en poner de manifiesto las habilidades del hombre. La “fiesta nacional” nada tiene que ver con la historia ni la cultura andaluza. Fue instaurada como la conocemos hoy en dia por los conquistadores castellanos. La barbaridad del maltrato animal nos llegó del norte, frente al trato respetuoso que recibian en Andalucía.
Alberto, me parece tan sensato y lógico lo que dices, pero no sé nada de los toros. Puedes enviar referencias para conocer más. Gracias anticipadas.
y donde se firma?????