Los lorquinos acudieron, el 12 de noviembre de 1569, en socorro de Oria asediada por los moriscos sublevados, consiguiendo levantar el asedio. Después marcharon sobre Cantoria, a la que atacaron a pesar de encontrarse la gente sobre la muralla, con muchas banderas, tomaron la primera puerta de la fortaleza y quemaron la fábrica de pólvora; pero ante la amenaza de la llegada de refuerzos moriscos los de Lorca iniciaron un repliegue hasta el lugar denominado Llanos o Corral de Arboleas (sin identificar), donde sus jinetes y arcabuceros volvieron a presentar combate, derrotando y poniendo en fuga a los moriscos y tomándoles cinco banderas, con lo que se volvieron orgullosos a Lorca, por Huércal (Tapia 1990, 229). Según Mármol (1941,VII, xix y xx), combatieron en la batalla de Arboleas hasta siete banderas moriscas: Cobdar, Lijar, Albanchez, Purchena, Serón,, Tabernas y Benitagla, de las que ya hemos visto que cayeron cinco en poder de los lorquinos, de las que merece destacar aquella con la que: “Peleó ese día un moro, que llevaba una de estas banderas admirablemente, el cual estaba pasado de dos lanzadas y teniéndolo atravesado con la lanza el alférez de caballería, con la mano asida de la lanza enemiga y la otra puesta en la bandera, estuvo gran rato lidiando, hasta que el alcaide mayor mandó a un escudero que lo atropellase con el caballo, y caído en el suelo, así no pudieron sacarle de las manos la bandera mientras tuvo el alma en el cuerpo” (Mármol 1941, 302).
La importancia que dio Lorca a esta victoria lo demuestra que su Concejo acordó celebrarla el 12 de noviembre de cada año, con una procesión, misa, sermón farsas, bailes y regocijos, y encargó a Pérez de Hita que comenzara con este relato el libre de la Victorias (Tapia 1990, 230). Muy posiblemente la bandera de Cantoria capturada en este combate, y conservada en la Alcaldía de Lorca, puesto que no es ninguna de las mencionadas en la crónica, sea la que defendida tan valientemente llamó la adimiración de los lorquinos como para ser recogida pora la historia, aunque lamentablemente no haya perpetuado el nombre de tan bravo soldado.
LA BANDERA DE CANTORIA
La bandera de Cantoria no está entre las citadas por Mármol Carvajal en el cambate de Arboleas, pero es indudable que participó, fue capturada y conservada como una reliquia por los lorquinos durante siglos, actualmente se conserva en el despacho de gala de Excmo. Sr. Alcalde de Lorca. Ha sido restaurada en los años. 1856 (Tapia 1990, 230) y 1976, según consta en un letrero debajo de la bandera.
Tenemos una somera descripción contemporánea de la bandera de Cantoria, además de la actual presencia física. La recoge Pérez de Hita al relatar los juegos que organizó el reyezuelo morisco Aben Humeya en Purchena: “Acompañávale un gallardo escuadrón con su rica vandera, en la cual llevaba pintado el Castillo de Cantoria, con una letra que decía así: Es la fuerça de mi fuerça , que no ay fuerça que la fuerça . Esta letra llevava Abenayx en su vandera, dando a entender por ella que la fuerça del Castillo era tal que no avía en todo el río de Almançora otra que más fuerte fuese que él” (Pérez de Hita).
Los juegos duraron 12 días (Acosta 1997, 28), y se tuvieron que desarrolar entre el fracasado asedio de Vera por Aben Humeya, el 25 de octubre a las siete de la tarde dejó el cerco (Tapia 1990, 234) y se retiró a Purchena y su asesinato en Laujar de Andarax, el 6 de noviembre de 1569 (Tapia 1990, 231). Las cuentas aritméticas demuestran que los juegos debieron durar menos días, y además ni la situación militar, ni los juegos en sí daban para más.
DESCRIPCIÓN DE LA BANDERA MORISCA DE CANTORIA
La bandera es de lienzo de hilo teñido de rojo, de 1,50 por 1,05m, 12 farpas largas y puntiagudas (actualmente faltan dos). En la parte superior lleva una leyenda, que pretende ser árabe, de letras recortadas en tela blanca. Debajo del letrero una banda con adornos geométricos, separados por tiras recortadas en tela blanca, una estrella central de ocho puntas, y a los lados distribuidos simétricamente: doble cruz, estrella de ocho puntas con un circulo central y un florón, todos ellos en tela verde recortada.
En el centro de la bandera, un castillo recortado en lienzo blanco, con puerta de herradura, torre de homenaje central, todo almenado. Sobre la torre, pintado de amarillo, dos estrellas de ocho puntas, y debajo manuscrito en letra gótica del s. XVI, sin duda por los lorquinos: “Cantoria cibdad”. A la altura de las almenas de la muralla nueve manos de Fátima pintadas, cinco de azul y cuatro de amarillo de forma alternativa. Encima de la clave de la puerta de herradura una llave pintada en amarillo; y a cada lado de la puerta tres manos de Fátima, pintada de amarillo y azul también de forma alternativa. A cada lado del castillo un llave y una mano de Fátima, recortadas en tela blanca, y entre ellas y en su parte exterior un florón de tela verde recortada. Borde inferior de la bandera, encima de las farpas, tres manos de Fátima (debe de faltar una) y en los extremos un florón (falta el del lado izquierdo), todo de tela verde recortada, separados por tiras y ángulos de tela recortada blanca y verde respectivamente.
La forma, tamaño y colorido es similar a las pintadas en las cántigas CLV y CLXXXVII de Alfonso X el Sabio (Siglo XIII), y a la pintura mural en el Partal de la Alhambra de mediados del S. XIV (Pérez Higuera 1994, 70), y como ellas se llevaba a caballo, con el asta por el lado de la franja epigráfica, y así entró con el excuadrón morisco de Cantoria en la plaza de Purchena. Se conocen por las enseñas que se conservan y la iconografía, que las enseñas nazaríes y meriníes tenían arpas redondas, ocho el de las Navas de Tolosa (Amador 1893, 46), siete la pintada en el Partal, aunque también habría banderas con diez farpas puntiagudas, com consta en la miniatura de la Donación del castillo de Uclés, de época de Alfonso VIII (S. XIII).
El color rojo era el distintivo de la dinastía nazarí, por lo que el estandarte del caudillo morisco Aben Humeya era bermejo (Hurtado 1970, 177), y tanto él como su sucesor Abenabó se vistieron de colorado en la ceremonia de proclamación (Hurtado 1970, 257 y 122). Abenayx, el capitán de Cantoria, se presentó en los juegos de Purchena vestido con una marlota grana (Pérez de Hita, II), como eran las marlotas nazaríes representadas en el coro de la Catedral de Toledo de la toma de Granada (Partearroyo 1995, 128), y similar a la marlota (malluta) de terciopelo carmesí de Boabdil el Chico, que se conserva en el Museo del Ejército Tapia (1990, 230) hace la siguente traducción del letrero de la bandera de Cantoria: “Sólo hay un Dios. Mohoma es el enviado de Dios”, leyenda muy frecuente en la epigrafia árabe, mientras que la versión de Pérez de Hita, que escribió lo que le contó algún testigo presencial de los juegos de Purchena, “Es la fuerza de mi fuerza que no hay fuerza que la fuerza”. Ninguna de las dos versiones son reconocibles en la pobre caligrafía de la bandera morisca de Cantoria, y la lectura de Pérez de Hita, sólo demuestra que era ilegible para la gran mayoría de los moriscos y que lo interpretaron libremente, pues habían pasado 80 años desde la conquista castellana del valle del Almanzora, y ya hasta incluso Aben Humeya apenas sabía escribir árabe y lo firmaba mal (Hurtado 1970, 292). Doy la siguente lectura alternativa, que concuerda más con la tosca caligrafía:
اعوذ بالله من الشيطان الرجيم الله الرحيم صاىى الله على محمد و اله
“(Me refugio) en Allah de Satanás. En nombre de Allah el Clemente. La bendición de Allah (sobre Muhammad y su familia)”.
Esta lectura coincide con la leyenda de la franja superior del pendón conocido por el de las Navas de Tolosa (Amador 1893), que en realidad es una de las muchas insignias granadinas conquistadas durante la segunda mitad del S. XIV o XV (Amador 1893, 198).
No es de extrañar que esta bandera nazarí, de tela flexible de tono general rojo (Amador 1893, 29) u otras de similares características y leyendas (no conservadas) perdurara en la memoria histórica de las moriscas, junto a todas sus tradiciones que tanto lucharon por conservar.
El castillo de la bandera morisca de Cantoria debió de servir de inspiración para el diseño del actual escudo heráldico de la villa, que data de finales del S. XIX. Las llaves significan soberanía y autoridad para abrir y cerrar, y las llaves en los escudos de armas hacen referencia a la fidelidad probada (Bidermann 1993, 283). La llave pintada sobre la puerta puede estar inspirada en la puerta de la Justicia de la Alhambra de Granada (Villa-Real 1981, 13).
La mano de Fátima representa los cinco preceptos de la ley islámica (Almagro 1879, 127), y tiene valor talismático para la protección de las entradas, y este es el valor de la mano de Fátima esculpida sobre la clave del gran arco exterior de la puerta de la Justicia de la Alhambra, erigida en el año 1438 (Torres 1985, 641), y la que aparece en la puerta de una torre, representada en un azulejo de Paterna del S. XV. (Castrum 1988, 18).
Fuente: CEMA

















Lo que tendrian que hacer es devolver la bandera a los andaluces, no es motivo de orgullo tenerla como si hubiese sido el alcalde el que la consiguió.
¡¡¡BANDERA DE CANTORIA A ANDALUCÍA!!!
Lástima que no tengamos ningún grupo político que nos represente… así nos roban todos
Como el friki ese de gran hermano, usando la copla andaluza como canción española y facha…
Que asco de España