Paco Cabrerizo es militante del SAT-Granada. Participó en la creación del actual SAT, proceso que duró más de una década. Durante estos últimos años ha desempeñado distintas responsabilidades internas en los órganos de dirección de este sindicato, tanto a nivel nacional como provincial.
En 2011 se cumplen treinta años de la aprobación en referéndum del primer estatuto andaluz de autonomía. ¿Qué valoración harías de la actual situación de Andalucía tras estos treinta años de autonomía?
El invento del Estado de las Autonomias fue un recurso del poder tardofranquista para ganar tiempo no solo ante el amplio debate soberanista planteado en la calle, sino sobre todo ante el atractivo y creciente discurso de las izquierdas nacionalistas. El colmo de los colmos: rojos y separatistas. Forzar el truco fue sencillo, pues en aquel momento se imponía sí o sí el espiritu de consenso de no ruptura con el franquismo: vamos a crearles el espejismo de unos parlamentos y gobiernos “independientes”, con sus símbolos y banderitas, y con unas competencias milimetricamente calculadas para consolidar el tardofranquismo y a la vez aparentar que todo cambia. Y su máxima preocupación, como siempre, la imprevisible, explosiva y determinante Andalucía. El poder tuvo miedo de Andalucía aquel 28F, valga como ejemplo una anécdota personal. En la vispera de aquel referendum me encontraba haciendo el servicio militar en San Fernando (Cádiz). La noche previa nos obligaron a dormir vestidos con traje de rambo, y con la metralleta a los pies de la cama: estábamos en máxima alerta militar por el 28F. ¿Se esperaban una revolución popular? Despues vino el discurso de siempre: palo, zanahoria y laboratorio de experimentos sociopoliticos. El reto para el poder españolista era reproducir en la nueva estructura autonómica andaluza los mismos valores, tics, reglas del juego, correlaciones de poder y perpetuidad que en el todavia vigente y actualizado modelo de entramado franquista. Con ese punto de partida, es fácil imaginarse la realidad 30 años despues, aunque no se haya sido testigo de esa evolución. Tajantemente y a todos los niveles, Andalucía está hoy más esquilmada, sometida, mortecina y desarraigada que aquel 28 de febrero. Y no es por casualidad o por una maldición de los dioses, simplemente estaba diseñado que tenía que ser así, y así ha sido porque el capitalismo internacional necesita esta Andalucía eternamente agónica para mantener la falsa unidad de la España de pueblos sometidos, el control militar del Mediterráneo y como muro contra la empobrecida Africa.
¿Crées que el pueblo andaluz ha visto satisfechas las expectativas que se despertaron con la aprobación de aquel primer estatuto de autonomía? En otras palabras, ¿ha satisfecho la autonomía las esperanzas de mejora vislumbradas por el pueblo andaluz?
Se puede decir que en aquellas fechas, a nivel sentimental y práctico, el pueblo desbordaba ampliamente a las organizaciones politicas. No había una cultura teórica revolucionaria socializada, pero ese dolor, humillación y explotación de siglos provocaron en nuestra gente una sed callada que por entonces se focalizó en dos palabras: tierra y libertad. El pueblo sencillo vió posible cumplir la utopía de ser dueño de su destino, que lejos de concretarse en mejoras materiales (que también), tenía un trasfondo de reparación histórica, por la justicia social y dignificación de la identidad como clase y como andaluces. Desde estas ingénuas pero imprescindibles premisas, la respuesta es NO. Esta no es la Andalucía que dibujó el pueblo aquel 28F, y es lógico que no se hayan ni tan siquiera simulado gestos cercanos a aquellas esperanzas, porque el cáncer sigue siendo el mismo de siempre: falta de soberania, expolio, caciquismo, militarización, corrupción, colonialismo. Pero me niego a repetir la idea de que el único causante de todo es el malvado capitalismo españolista. A mi entender tienen una excepcional responsabilidad la gestión histórica realizada por la “izquierda sensata” (PCE, IU, CCOO, UGT, etc.), así como el andalucismo agradecido (PA, PSA…) y sus respectivos intelectuales, entregados todos a los placeres del poder establecido y ajenos a la más mínima reflexión histórica y su correspondiente autocrítica. Lejos de promover y amplificar la voz de la ciudadania, la han anulado y ursurpado bajo la falacia de que ellos son la voz del pueblo. Estos son los que en realidad han desarmado al pueblo andaluz.
Aquellas expectativas y esperanzas del pueblo quedaron perfectamente de manifiesto en las multitudinarias manifestaciones del 4 de Diciembre de 1977. ¿Piensas que el “espíritu” del aquel 4 de diciembre sigue vivo en la sociedad andaluza?
Y si no se mantuviese vivo habría que inventarlo para sobrevivir. Aquel sentimiento colectivo (o mejor, borrador de proyecto vital) sigue ardiendo inevitablemente dentro del subconciente popular, porque las causas seculares y estructurales que lo forzaron no solo siguen presentes, además se han enquistado y agravado. Otra cosa distinta son el grado de ilusión y rebeldía, claramente a la baja cuando no en coma. Y tambien, lamentablemente, es lógica esa desconfianza y resignación. Son muchas las traiciones y las vueltas de tuerca sufridas por este sacrificado pueblo. Pero nuestro unitario 4D sigue ahí germinando en su lugar y en su momento, y quienes mejor lo saben son los guardianes de las esencias patrias del hispano-capitalismo, que ante cualquier mínimo indicio de marejada soberanista nos mandan a sus mercenarios.
Son conocidas las buenas relaciones existentes en Granada entre el SAT y la CGT de la ciudad, así como del resto de la provincia. De hecho, es ya norma habitual que ambos sindicatos convoqueis actos de manera conjunta, tanto para fechas importantes (1 de Mayo, Huelga General, etc.), como para el día a día de la lucha por los derechos de las clases trabajadoras, manifestaciones contra la crisis, apoyo a compañeros represaliados, etc. ¿Qué valoración harías de esta relación entre sindicatos?, ¿Crees que dicho modelo debería servir como referencia para la lucha sindical en otras ciudades andaluzas, incluso en el global del territorio nacional?
Referente a la relación entre SAT y CGT a nivel andaluz, tengo que decir que está aún en fase embrionaria, excepto en Granada, donde ha sido muy fácil sumar voluntades y objetivos. Partiendo de la aceptación de nuestras distintas naturalezas, dinámicas internas e incluso intereses encontrados, sin embargo sí hemos coincidido en una misma lectura de nuestra responsabilidad histórica ante lo que está pasando, y esa facilidad de comunicación se ha visto plasmada no solo en la creación de un espacio unitario del sindicalismo alternativo granaíno, sino sobre todo (y quizás lo más importante) en una referencia totalmente válida de la línea a seguir en el resto de Andalucía. No solo lo creo así, sino que me sorprende que aún no se esté aplicando sistemátimante este protocolo de relación al resto de provincias y comarcas. Y esta politica unitaria la veo más de obligación que de vocación. Entiendo que en el actual contexto de crisis del sistema capitalista, la pelota está en el tejado de la izquierda rupturista (CCOO, UGT e IU ya se han quitado la careta), es el momento no solo de denunciar los interminables recortes de derechos o exigir soluciones sociales para las victimas de esta crisis humanitaria llamada capitalismo; sobre todo, es el momento de plantear la construcción de un modelo distinto de sociedad basado en el socialismo, y desde el ámbito sindical granaíno, ese es el reto que hemos asumido desde ambos sindicatos. No obstante, pecaría de fantasma o sectario si considerase que este primer paso ya está consolidado, pues para planificar con cierto rigor no solo hay que profundizar en el fondo y las formas de la estrategia a seguir; hay tambien que trabajar duro en la linea de sumarse con otros sindicatos como CNT, CoBas, Ustea, etc. Solo de esa manera podremos articular un frente sindical anticapitalista y popular que sea capaz de dar una respuesta proporcional a las agresiones recibidas y venideras.
En cuanto a vuestra acción política, el SAT-Granada, entre otras cosas, forma parte de la Coordinadora por la República Andaluza de los trabajadores (CRAT), una plataforma de acción unitaria que se desarrolló en la ciudad conjuntamente junto a otras organizaciones como Jaleo!!!, Nación Andaluza, la CUT, Andalucía Libre, ANA, etc. Te vuelvo a preguntar algo similar a lo anterior, ¿qué valoración haces de esta experiencia unitaria?, ¿crees que esta plataforma de acción unitaria podría ser extensible a otros municipios andaluces, incluso al global de la nación?
La experiencia de la CRAT granaína obedece igualmente a un sentimiento y análisis de la realidad en clave de dialéctica desde y para Andalucía: si las organizaciones, colectivos y personas de militancia soberanista andaluza no se únen ni siquiera para elaborar un calendario de mínimos, es que no hay Izquierda Soberanista. En este sentido, la experiencia de la CRAT es muy saludable y referencial, a pesar de sus intermitencias cronológicas. No obstante, la CRAT granaína sigue sin aportar la chispa suficiente para que el ejemplo prenda en el resto de Andalucía. ¿Causas? La eterna asignatura que se deja para septiembre, ese primer encuentro de colectivos de la izquierda soberanista de cara a esbozar un frente unitario, aunque solo sea a efectos de fijar un calendario de mínimos. Y yo me pregunto, si hay motivos, si hay espacios y discursos en común, si hay una responsabilidad histórica, ¿porqué no se ha dado aún ese mínimo paso? La respuesta llegará trás una profunda y honesta reflexión colectiva. Mientras tanto, en los últimos meses se ha creado un nuevo partido soberanista y una nueva organización juvenil independentista. Eso sí, todos estamos por la unidad…
Igualmente, el SAT-Granada, o, cuando menos, un número importante de sus afiliados y militantes, formó parte activa de la campaña contra la presencia de los militares españoles en la feria de Juveandalus. Aquella batalla, después de muchos dimes y diretes, una fuerte represión y un intento de amedrantamiento político, fue vencida. Paco Cabrerizo, de hecho, fue una de las personas que sufrió en sus propias carnes estos intentos represivos, tanto policiales, como judiciales. ¿Cuáles son las principales lecciones que pudiste extraer de toda aquella experiencia de lucha?
Básicamente dos aspectos claves:
1.El convencimiento de que tener la razón te da la fuerza. Aquella frase que decía “si luchas puedes perder, si no luchas ya has perdido” es la más apropiada para comprender esta batalla contra los elementos. A priori lo teníamos todo en contra, pero la persistencia (la campaña duró 3 años) y la integridad al final obran milagros.
2.La organización. Desde varios meses antes, y siempre bajo las premisas de la CRAT, ya habíamos fijado y desarrollado una estrategia de presión a los responsables de la diputación, ayuntamiento de Armilla y Fermasa. Sobre el terreno, tambien teniamos previstas distintas aciones en función de los acontecimientos, y a raiz de unas agresiones del servicio de seguridad de Juveándalus, tambien supímos explotar ese tema. Al final se va creando una dinámica envolvente con serias posibilidades de fracasar, pero tambien de acertar.
El SAT-Granada fue el único sindicato que desde un primer momento se volcó de manera activa con la lucha de la Asamblea de Parados de Maracena, que por más de un mes estuvieron en Huelga de hambre reclamando trabajo y dignidad. Incluso colaborasteis con ellos a la hora de ayudarles a entablar negociaciones y acuerdos con el Ayuntamiento de la ciudad. Aquellos acuerdos, como se ha sabido después, han sido sistemáticamente incumplidos. ¿Qué nos puedes contar de todo este proceso de lucha?, ¿cómo fue recibido por la Asamblea de Parados de Maracena el apoyo que les habeis brindado desde el comienzo de su huelga de hambre?
Puedo decir que esta experiencia ha sido de las más intensas y enriquecedoras que he experimentado en toda mi vida sindical. La complejidad del contexto, lleno de matices sociales, psicológicos y políticos no se pueden describir en unas cuantas líneas. El grave drama personal de aquellos huelguistas lanzados al vacio por la chuleria de los nuevos caciques del PSOE-IU, los recursos represivos del ayuntamiento, el miedo de los parados de pueblo a que se les vinculase con los huelguistas, la progresiva toma de conciencia obrera dentro de la asamblea de parados, el papel miserable y escandaloso de IU, PSOE, PP, independientes, CCOO y UGT de Maracena, etc, etc. Me gustaría escribir un ensayo sobre todo lo que viví, observé, comprendí y aprendí aquel mes de febrero del 2010, seguro que ayudaría a futuros sindicalistas a prepararse ante las complejidades que te puedes encontrar cuando luchas contra el poder a cara de perro. Al final la sensación ha sido agridulce, pues la batalla (que no la guerra) la ha ganado el nuevo fascismo del PSOE, con la vergonzosa complicidad de IU. Los acuerdos no se han cumplido, la asamblea casi se ha disuelto, los parados díscolos están siendo represaliados desde el ayuntamiento del PSOE-IU… pero la gran lección de rebeldía y dignidad sigue siendo más vigente que nunca. Sobre el apoyo recibido, lamentablemente el SAT ha sido el único sindicato que les prestó sus modestos y limitados recursos, y así lo han reconocido varios de sus miembros más combativos que ahora están afiliados a nuestro sindicato: material, atención sanitaria, asesoramiento, mediación, búsqueda de interlocución, medios de comunicación, etc. La gran pregunta de esta historia es ¿por qué los sindicatos no apoyan a los parados en lucha?¿No son trabajadores “afiliables”, porque no votan ni pagan cuota y son muy problemáticos? Personalmente creo que los parados ya son uno de los sectores más importantes y determinantes de la clase obrera y, por principios ideológicos, desde los sindicatos se les debería ofrecer sus recursos para que se pudiesen organizar más y mejor. Y a su vez, pienso que es uno de los colectivos que más facilmente está comprendiendo la violencia y contradicciones del capitalismo, fase imprescindible para construir otro modelo de sociedad.
Como los que están en la calle y luchan son quienes acaban por sentir las cadenas, también hay varios militantes y afiliados del SAT-Granada implicados en la campaña represiva que el Ayuntamiento de Granada y la Subdelegación del gobierno español han emprendido contra los manifestantes que el 2 de enero se hicieron presentes en la Plaza de Carmen para mostrar su rechazo a la celebración de la Toma. ¿Cómo interpretas todo lo que ha sucedido desde aquel 2 de enero?
Efectivamente, 17 militantes anti-toma (algunos de ellos miembros del SAT) hemos sido represaliados con medidas sancionadoras e investigación penal por expresarnos pacificamente contra esta festividad franquista. Nada es casual en el tablero de juego capitalista. En un proceso de derechización creciente en todos los niveles de la sociedad granadína, era más que previsible que la criminalización contra la disidencia volviese a dar un nuevo giro de tuerca, y si es masivo mejor, más ejemplarizante. Con todo, lo más escandaloso además de pisotear de pleno la libertad de expresión, es que hayan sido multadas personas que no estaban allí, o a las que ni siquiera se ha identificado previamente, lo cual habla de la permanencia y uso de archivos secretos de personas no afectas al régimen. Y para culminar la orgia neofascista solo faltaba el firmante de las denuncias, el subdelegado del gobierno, que fue antiguo dirigente del PCE e incluso llegó a sufrir torturas y cárcel por su militancia antifascista. Ahora es él quien persigue antifascistas, toda una paradoja y ejemplo de lo que te respondía en una pregunta anterior sobre la enorme irresponsabilidad histórica de la “izquierda sensata”. La clave de esta virulenta respuesta está en que tanto PP como PSOE ya han acordado solicitar que esta celebración fascista sea declarada Bien de Interés Cultural para que nadie caiga en la tentación de suprimirla en un futuro. Para ello, hay que erradicar de la plaza a los anti-toma (por cierto, cada vez más), que con sus consignas afean la solemnidad institucional del acto xenófobo. Corresponde ahora a los represaliados en particular y a los antifascistas en general pasar a la acción para hacerles comprender que han cometido un grave error de cálculo.
¿Cómo ve Paco Cabrerizo el futuro de Andalucía?
Todo dependerá de las manos de quienes construyan ese futuro, pero está claro que a corto-medio plazo va a ser más de lo mismo. Además, la izquierda soberanista (y nacionalistas bienintencionados en general) todavia no nos acabamos de creer que ahora la pelota esté en nuestro tejado y podamos influir en nuestra realidad más allá de inventos electoralistas. Tantos años contracorriente al final crean una extraña sensación de fatalismo y marginalidad de la que cuesta trabajo desprenderse. No obstante, con todas sus contradicciones, fragilidades internas y heridas por la represión sufrida, existe un espacio que tenemos que potenciar y mimar al máximo, pues de ahí puede surgir ese futuro aplazado desde el 4D. Esas mimbres de esperanza se están tejiendo en el SAT, la casa común de quienes trabajamos en clave andaluza.
Unas últimas palabras…
Quiero aprovechar para mostrar mi identificación, respeto y agradecimiento a Kaos, por romper la rutina de la derrota. No solo es una arma de contrainformación, sino tambien de debate, auto-reconocimiento y encuentro. Cuando los anticapitalistas tomemos como bandera la defensa y difusión de recursos mediáticos propios como Kaos en la Red, despreciemos y vaciemos de legitimidad los medios de comunicación del sistema, entonces podremos adivinar una fisura de luz. Y gracias sobre todo a Pedro por la labor impagable que desde Kaos está desarrollando en y por Andalucía, culminada con esta excepcional serie de entrevistas que, en realidad, extienden ante nuestros ojos el complejo mapa de la resistencia viva de nuestro pueblo.
















