En varias ciudades marroquíes se viven violentas revueltas. En Tanger, Larache, Tetuán, Séfrou, Marrakech y Alhucemas las fuerzas de seguridad han reprimido violentamente a los manifestantes.
Ayer domingo, 20 de febrero han tenido lugar manifestaciones en una veintena de ciudades marroquíes. Decenas de miles de personas, portando muchas de ellas banderas tunecinas y egipcias en señal de solidaridad con esas naciones vecinas, han reclamado el fin de la monarquía absoluta y el fin de la corrupción, así como la disolución del Parlamento y una nueva Constitución.
En muchas ciudades, principalmente en Rabat y Casablanca, las manifestaciones que reclamaban reformas democráticas han sido disueltas de manera pacífica, pero en Tanger, Larache, Tetuán, Séfrou, Marrakech y Alhucemas han tenido lugar algunos disturbios después de la intervención de las fuerzas de seguridad que han cargado violentamente contra los manifestantes. Edificios oficiales han resultado incenciados así como oficinas de compañías multinacionales, oficinas bancarias y numerosos vehículos.
En Larache, los manifestantes han incendiado un cuartel de la gendarmería y el edificio de la aduana marítima. En Alhucemas, la capital del Rif, tradicionalmente rebelde con el poder central, los enfrentamientos han sido particularmente violentos (como puede verse en alguna de las fotos). Los cuerpos calcinados de cinco personas han sido encontrados en una oficina bancaria.
En todo el país, una cuarentena de edificios han sido incenciados y un centenar de comercios y bancos destruidos y saqueados. Se cuentan por cientos los heridos. Al igual que los detenidos.
Hoy lunes, 21 de febrero, en las ciudades de Alhucemas, Aït Bouayach e Imourne (las tres en la región del Rif) las manifestaciones se han retomado por la mañana y los enfrentamientos con las fuerzas del orden han sido particularmente violentos. En algunos barrios de Séfrou, policías de paisano han formado grupos de 5 a 7 personas con la misión de hacer reinar el terror y asaltar a los cabecillas de las protestas.
Ez-eddine Manjli, secretario de la sección de Annahj Addimocrati en Séfrou, ha sido agredido violentamente con resultado de un brazo roto, cinco lesiones leves y diversas contusiones en la cabeza que le han producido un coágulo intracraneal. Otro militante, Abdelmouna, ha sido gravemente herido, doble fractura de fémur, varias costillas rotas, heridas en la cabeza…, ha sido hospitalizado en Fez.
Hasta el momento no se tiene noticia de cinco militantes de Attac que habían participado en la manifestación del 20 de febrero en Tánger.
Nunca desde el ascenso al trono de Mohammed VI en 1.999, habían tenido lugar en Marruecos tan importantes manifestaciones de cólera, ni disturbios tan graves.
Fuente: TerceraInformación


















Increible…! Como ha hecho Identidad Andaluza para bajar a tan miserables niveles… mentiras… tergiversaciones… falsificacion de realidades y una morofobia a toda costa.
Es asi lai nformacfion quepretendeis sobre Andalucia….?
Los partidarios de la casa real marroquí cada día se parecen más a sus amigos sionistas de Israel. Si se habla de los crimenes cometidos por esta dinastia aupada al poder por el colono francés y mantenida por occidente para favorecer sus intereses geoestratégicos y económicos, acusan de “morofobia” tanto como los sionistas acusan de “antisemitismo” a todo aquel que critica el genocidio que dia sí y día también comenten sobre el pueblo palestino.
Es vergonzoza la falta de libertad en Marruecos, el genocidio saharaui, la represión y vigilancia sobre todos los que no aceptan la “democracia” de palacio. Que se lo digan a los musulmanes de Marruecos, que se cuentan por miles en las cárceles acusados de terrorismo, en una acción mimética de la política que Bush y Obama emprendieron para justificar las agresiones a los pueblos islámicos. Los musulmanes de Marruecos tienen que soportar que todas las mezquitas sean de propiedad Real, que los Imames estén impuestos por “palacio” y que todos los viernes en el Salat Yuma’a tengan que soportar los discursos que “palacio” ordena divulgar a esos “imames” a sueldo y servicio de la oligarquia política y económica con el único objetivo del control de la población, a modo de Iglesia Católica en occidente.
Marruecos es un Estado al servicio del Sionismo y sostenido por sus amigos occidentales, mantenido por la represión y por la falta de libertades de todo tipo, incluidas las espirituales.