¡¡ALLAH ES JONDO!!, EN CASA DEL CÓNSUL DE LA ALHAMBRA

FlamencoRafael del Pino

Un siglo atrás, la vida cotidiana en la Alhambra aún no había sido vencida por el empuje del turismo y su señuelo monetario ni por los afanes científicos de conservación y restauración. Sin duda, era más pobre que hoy, pero por ello también mas cercana a la realidad de lo vivo. La Alhambra tenía sus vecinos, pequeños comercios, posadas y hostales y, por supuesto, estudios fotográficos donde retratarse a “lo moro”. La gente iba y Venía más libremente, más porque sí, y entre quienes se quedaban días o temporadas abundaban los pintores, los escritores y artistas de variada condición.

Es  conocida por muchos la celebración en la plaza de los aljibes de la Alhambra del Concurso de Cante Jondo de 1922. Pocos son los que no sabrían citar entre sus adalides a Manuel de Falla y Federico García Lorca, pero cuantos nos dirían el nombre del “Cónsul del arte en la Alhambra”, o el de su hijo, aclamado un día por los amigos como “Niño de Albas”. ¿Quiénes fueron “Batuta” y el “Chico de las Rablas”?. Como tales no figuran en la historia del arte, pero sí en la historia de la Alambra.

 

Pocos días después de la celebración del Concurso de Cante Jondo, uno de los asistentes, el afamado pintor catalán Santiago Rusiñol, que por entonces cumplía 35 años de su primera estancia en la Alambra, hizo unas declaraciones que publicó el diario “El Defensor de Granada” el 26 de junio de 1922 Rusiñol se refería así a los concursantes: “De si cantaron bien o mal no podré decir nada pues no entiendo una ‘jota’ de canto, Aunque les advierto que, sin entender, he ganado un primer premio en un ‘concursillo’ que días pasados hicimos en casa del Polinario. Estaba de presidente del jurado el compositor Esplá. Me tuvieron media hora dando jipíos”.

 

La casa del Polinario no era otra que la de Antonio Barrios y su hijo, el músico Ángel Barrios. Situada en la esquina de la Calle Real, colindante con la Iglesia de Santa María de la Alhambra, tenia una parte publica a modo de taberna, además de un generoso patio interior con arboleda. Las reuniones allí eran frecuentes. Una de ellas sirvió para celebrar el ‘Concurso de Canto Alto’, al que alude Rusiñol en el periódico granadino, De tal concurso nos ha quedado un pergamino que conserva el Archivo de la Alhambra como parte del Legado Ángel Barrios.

 

En el pergamino, bajo la advocación “¡¡Allah es jondo!!”, se da fe del peculiar palmares, firman los miembros del jurado, entre ellos, efectivamente, el compositor Óscar Esplá, y firma también  e1propietario de casa y ‘Cónsul de la Alhambra’, Antonio Barrios.

 

Peculiar palmares. Sabemos por el pergamino que el Premio de Honor lo obtuvo Santiago Rusiñol  ‘Chico de las Ramblas’, “que con unos jipíos muy en su punto derrotó al Fernández Arbós ‘Batuta’ a quien, no obstante su mala fortuna, se le concede un segundo Premio atendiendo a las extraordinarias condiciones que el dicho ‘Batuta’ posee para bailar de punta”. Lisonjera valoración ésta tratándose del insigne director de orquesta, violinista y compositor Enrique Fernández Arbós; en efecto, quizá la mejor batuta española del momento.

 

Finalmente, el Concurso de Canto Alto otorgó “el Premio extraordinario de guitarra al tocaor Ángel Barrios ‘Niño de Albas’ que se pinta solo para el caso”. En tinta roja y negra, el pergamino nos habla de un tipo de humor, disfrute y fraternidad en la Alhambra a la sombra de ciertos regustos decimonónicos, distante en sus formas y recursos del que ya se venia practicando por aquellos mismos años 10 y 20 del pasado siglo en otros lugares granadinos, como el antiguo Café Alameda y su tertulia ‘El Rinconcillo´, que integraban José Mora Guarnido, los hermanos García Lorca, Francisco Soriano Lapresa, Melchor Fernández Almagro, Antonio Ga1lego Burín. Miguel Pizarro y otros.

 

Las referencias despreocupadas a lo islámico y andaluz, a lo ‘moro’ en el ademán y el porte, tenían como marco ideal la Alhambra e impregnaban una parte del imaginario colectivo de los foráneos pero también de los vecinos granadinos. En carta de mediados de noviembre de 1919, Federico García Lorca escribe a Ángel Barrios, entonces en Madrid, y le pregunta: “Ángel, ¿nos vamos por fin a convertir al mahometismo? Puedes ir preparando las túnicas y los turbantes”

 

Apuntes:

 

Guardar la paz

 

Además del pergamino del ‘Concurso de Canto Alto’ existe otro, anterior y más conocido, por el que se nombraba en 1909 a Antonio Barrios “Cónsul del Arte en la Alhambra”. Este pergamino también forma parte del Legado Ángel Barrios que conserva la Alhambra. La prensa local del momento se hizo eco de esta fiesta en el otoño de 1909: “Tendrá lugar en el jardín del establecimiento del famoso ‘Polinario’ [...]“. En su discurso de entrega del pergamino, el infalible Santiago Rusiñol utilizo un tono jocoso, aludiendo a las virtudes del laureado y de su casa alhambreña con continuas invocaciones a la protección de Allah. Entre medias, también puso acentos más sentidos: “Cuando las sombras de la noche cubran las últimas reliquias del encantado palacio árabe, sin ingleses, [...], sin acuarelistas, sin guías, sin cicerones ni amigos de la Alhambra, tu alma guardará las ruinas en el sueño de su yedra [...]“; para finalizar solemnemente Rusiñol ante los presentes: “Tu misión es grande. Polinario: Guardar la paz de la Alhambra y amparar a los peregrinos.

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Fuente: La Opinión de Granada

 

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1 comentario

Archivado bajo Andalucia: La otra historia.

Una Respuesta a ¡¡ALLAH ES JONDO!!, EN CASA DEL CÓNSUL DE LA ALHAMBRA

  1. historiadora

    ALLAH es jondo , viene al principio y al final del pergamino , como la costumbre musulmana de empezar y terminar cualquier mesiva ,muchas veces con las palabras: li ALLAH al hamdo !!!!