“De mal moro, nunca buen cristiano”
Refranes populares
De todas maneras, hay que tener cuidado extremo en el trato de esta literatura que, como la mozarabía, ha tendido desde el propio Saavedra a ser vista como una “maravillosa expresión de la disidencia española”, de esos españoles desaprovechados por la injusta política oficial y, por supuesto, bastante alejados del Islam externo(6) con su “gallardo carácter español del siglo XVII”.
Esta posición de Saavedra causó la regañina inmediata del primer ministro Canovas y fue atacada, más argumentadamente, por el partidario de la extirpación Menéndez Pelayo(7 )que veía la literatura aljamiada como una prueba precisamente de la inasimilación y de la necesidad de la expulsión de los moriscos. Los estudios sobre la aljamía, en manos de los profesores de literatura normalmente, tienen mucho de crítica literaria o de comparatismo, datación de textos(8) y análisis estructural. Desde el comienzo, con Estébanez Calderón hasta la brillante actualidad de Galmés de Fuentes, se ha discutido profundamente sobre si nos encontrábamos ante un Potosí o un estercolero, un compartimento estanco o una parte de la magnífica literatura española del siglo de oro(9).
Despreciada durante mucho tiempo, la literatura aljamiada con investigadores tan pacientes como Galmés de Fuentes o Luce López Baralt, es uno de los lugares para el estudio del morisco real precisamente despreciado durante bastante tiempo por los historiadores que establecen ese muro excluyente de lo literario. Los moriscos hablan realmente en los textos aunque no llegaríamos a comprender la metafísica de la noción de “estado latente”(10) defendida por Galmes de Fuentes si no es en el sentido de estar en conexión con la formación musulmana conformada e independiente. Creemos entenderlo así cuando nos habla del rico tesoro folclórico que se difumina en la literatura oral, “oculta en la memoria colectiva”(11) y que, el anormal carácter de la comunidad morisca, deja al descubierto. Interesante tesis del profesor Galmés que da una especifidad a los moriscos dentro del mundo musulmán como descubridores de la epopeya y la leyenda, géneros ante los que la literatura clásica árabe ha tenido grandes reticencias(12).
Para nuestro objeto, ‘la imagen del morisco unificado’, tenemos que dejar a un lado la literatura aljamiada y sus interesantes disputas aún por desentrañar. Pero, no hay que pasar por alto su existencia, sus prestamos, su degradación… ya que son el reflejo de una última élite morisca que se resiste a perder las bridas de la transmisión del saber. Sobre todo, son un campo aparentemente cercano al de los romances moriscos con el que no hay que confundirlo pero que, frecuentemente como en el caso del romance de La Morilla Burlada(13), están relacionados.
Los romances fronterizos iniciales sufren una suerte de cristianización en las composiciones tardías del XVI(14) como se observa en Río verde, río verde. Para contrarrestar esta tendencia arabizante, la técnica seguida por Menéndez Pelayo y Menéndez Pidal fue atribuir los romances más puros a los más cercanos al centro de la ideología nacional considerando posteriores las versiones superfluas y alejadas de la “joya inicial”. La búsqueda del diamante puro, a veces, hizo cometer errores garrafales como señala Seco de Lucena. La búsqueda de antiguos manuscritos que copiara Pérez de Hita es mágica pero falsa como se ve en la batalla de los Alporchones(15).
Hay, pués, que aislar la literatura aljamiada como producción morisca, cuya evolución e integración es cada vez más notable conforme avanza la asimilación. Del otro lado, se encontrarían los préstamos que la literatura árabe-mudéjar-morisca pudiera haber hecho a los romances moriscos(16).
EL RESBALADIZO TERRENO DE LOS ROMANCES MORISCOS
A diferencia de la literatura anterior, los romances moriscos no están escritos por, sino sobre la comunidad musulmana(17). El nombre de origen es lo más revelador del artificio, máscara y sustitución que se pretende(18). “Los romances de moriscos se publicaban algunas veces en cuadernillos, y más frecuentemente en volúmenes, que sin nombrar a los autores, reunían composiciones de poetas conocidos, pero su mayor difusión se debió al canto”(19). Los romances moriscos son habitualmente anónimos por tratarse de un trabajo ‘menor’ pero, también y fundamentalmente, porque se pretende conscientemente crear una imagen de ‘voz popular’, por tanto, anónima(20).
Lo que más destaca si uno lee una larga sucesión de romances moriscos o una novela morisca(24), es esa cascada de adjetivos, colores y perfumes que llegan a empalagar con sus terminaciones en “i”, antes de que Rubén Darío y Villaespesa los reinventaran(25). Sin embargo, asustados quizás ante este caudal, los historiadores han entrado a saco con sus artículos intentando descubrir el origen histórico real de los personajes – la caza de la objetividad que nunca se pierde – o trabajando el comparatismo para datar las piezas previamente cazadas, mediante un análisis tedioso de los versos. Parece que ante tanto despliegue luminoso, se hayan confabulado los especialistas en un ‘apaga y vámonos’, en un racionalismo que prima la forma sobre el contenido.
Falta, en general, un análisis de las obras en su evolución o contenido ideológico, el paso de los ambientes sugerentes de los primeros poemas a la acción individual en el manierismo o la decadencia esteticista final que Lope de Vega(26) tan bien representa… Es muy significativa, alejándose del Renacimiento a partir de Trento, la petición cada vez más unánime de que el héroe tenga un comportamiento cristiano convirtiéndose al final de la historia el caballero moro, cuando no resulta hijo de cristiano como el Abencerraje de los últimos tiempos. Ni en ficción se admite a principios del siglo XVII un infiel con sentimientos cristianos.
Parece como si los romances moriscos – invención cristiana en todos sus aspectos – no fueran una parte de un proceso sino algo fijado por la convención como un género inmóvil. Incluso este carácter de ‘decorado’ lujoso y exótico en que se van convirtiendo los moriscos podría relacionarse con la falta de percepción de la propia realidad morisca(27).
Las disputas sobre los romances se han basado en la historicidad de estos como en el caso del famoso Abenamar(28). Este romance muestra simplemente a un moro ‘colaboracionista’ que señala las diferentes partes de Granada al conquistador. Ha sido interpretado como una evidencia de la permeabilidad de la frontera, pero siempre a favor de los intereses expansivos del castellano.
La historicidad del poema de Abenamar – un ejemplo claro -provocan verdaderas disputas entre los historiadores con opiniones bien diversas(29) donde “Menéndez Pelayo, Menéndez Pidal, Foulché-Delbosc, Buceta y Seco de Lucena dedicaron sus investigaciones al estudio de este romance y a su posible fecha de redacción”(30). Las preguntas que se hacen los especialistas son tan interesanates como esta: “¿Se trata de un cristiano tornadizo o de un moro latinizado?”(31). En versiones posteriores y, ante las simpatías que provoca Abenamar, se le va dando un origen semi cristiano, inevitable ya a finales del siglo XVI.
Así, los moriscos forman un género particular que entra en la poesía, la novela y, finalmente, el teatro. “En la Loa de la comedia (1603) de Agustín de Rojas se distingue ya como subgénero del teatro del siglo de Oro la denominada comedia o farsa ‘de moros y cristianos’, que se caracteriza por la nota colorista y una temática que en sus inicios se aproxima a los espectáculos caballerescos que florecen durante todo el Renacimiento y que en España adquieren carácter conmemorativo, pues en ellos se compendia simbólicamente el proceso de su historia medieval”(32) y su experiencia de mundo colonial(33).
El romance y novela moriscos “constituyen la última forma en que se vertió durante el Siglo de Oro la imagen estilizada de una caballeresca sociedad mora – inventada -, que empezó a esbozarse en los romances fronterizos y halló su plena formulación en la novela El Abencerraje, mediado ya el siglo XVI(34). El final de estos romances y novelas moriscas fue pasar a Francia en traducciones del siglo XVII, formando parte del potencial estilístico del primer orientalismo francés y siendo devueltos a España durante el siglo XIX(35).
Aunque moros, hijosdalgo”
Lope de Vega
“Nunca vuestro abuelo mató moro de lanzada
en la Vega de Granada”
Refrán contra los conversos.
La base de los romances moriscos nos llevaría a pensar en los extraños medios mistagógicos por los cuales el colonizador se disfraza de indígena o se apropia de objetos y sentimientos de lo conquistado. La llamada “maurofilia literaria”(36), término inventado por Cirot – y que precisamente le repugnaba y sorprendía -, quizás habría que ponerla en relación con el ambiente “mudejar”(37), por tanto colonial, que los nobles deseaban conservar(38) en sus relaciones vasalláticas.
Así, el 12 de abril de 1569, una tropa de falsos guerreros árabes acudió a las puertas de Granada para recibir al hijo del emperador Carlos V, don Juan de Austria que venía a dirigir la represión de la revuelta morisca en el reino. Se trataba de un carnaval fastuoso, un artificio inventado por el conde de Tendilla, alcaide de la Alhambra, lugarteniente real y señor de moriscos. Incluso, en la tropa de ricas vestimentas estaban incluidos algunos nobles moriscos como los Granada-Venegas.
Claro que, no era lo mismo vestirse a la morisca en París o en Burgos mismo que en Granada. ¿Qué pretendía el conde de Tendilla? ¿Provocación? ¿Incoherencia? ¿Burla? ¿Traslado de reminiscencias pastoriles(39) al enmarque morisco?(40) ¿Lógica mixtura con los moriscos que participaban en todas estas fiestas? El recibimiento de don Juan de Austria por el conde de Tendilla parece un gesto sorprendente de su parte, vistiéndose a la morisca durante una guerra desencadenada – entre otras razones – precisamente por la prohibición de vestir así a los habitantes del reino de Granada(41).
Recuerda esta fiesta insólita y aparentemente inverosímil, el mismo ambiente artificial de esos círculos de la nobleza de Aragón, que aparecen en la fiesta del Quijote, citados por Carrasco Urgoiti y Márquez Villanueva, según ellos, “infiltrados de ambas sangres semíticas y dispuestos a enfrentarse con el Santo Oficio en defensa de sus moriscos”(42).
Lo retórico de esta posición del disfraz se explicita en El Donado Hablador de Alcalá Yañez donde “el recién casado cultivaba el género poético del romance morisco hasta que tuvo lugar la expulsión de los descendientes de los moros, lo cual fue motivo de que cambiara de estilo y empezara a escribir poemas pastoriles”(43). La burla sobre estos romances, en contraste con la realidad morisca, se desata a comienzos del siglo XVII(44) empezando por sus propios cultivadores de años atrás como Lope de Vega(45).
Hay una escuela, por el contrario, que “llega al convencimiento de que el proceso de la novela morisca del siglo XVI, que idealiza al moro del pasado, tuvo entre otras motivaciones, el deseo de dignificar a sus descendientes los moriscos”(46). Pero, son manifiestos por su ambigüedad los personajes reclamados por Carrasco Urgoiti para esta Xenofilia particular como el esclavo moro y negro Zaide, padrastro de El Lazarillo(47) o el padre de El Guzmán de Alfarache, calificado de renegado(48), la taqiya particular de la vieja que recoge a La Pícara Justina(49) o la cara marcada de la madre morisca en La ingeniosa Elena(50)y mucho más el acompañamiento que realiza el escudero Marcos de Obregón de la esposa de un joven médico que vive en la morería(51).
EL MORISCO REAL CUYA HISTORIA ES LEIDA Y DICTADA: EL MONIGOTE QUE CONFIESA O FENOMENO RICOTE.
Unos dicen. -¡Ay mi tierra!/ ¿Quién d’ella me ha desterrado?/ Mas no hay que lo preguntar,/ Pues lo han hecho mis pecados(53).
“E sabido, que soys Moros,/ porque uno de vuestra casta/ me lo dixo, que el traydor/ aun sus secretos no guarda”(54)
“Cide Hamete Benengeli, arabigo y manchego, fue autor del Quijote(55) por deseo expreso de Miguel de Cervantes, en los años culminantes del problema morisco”(56). Cide Hamete Benengeli repite al Aben Hamin de Ginés Pérez de Hita(57), autor, según él poeta, de Las Guerras civiles de Granada.
Benengeli, por su parte, era “sabio” (58), “atento historiador” (59), “puntualísimo escudriñador”(60), “flor de historiadores”(61), “filósofo mahomético”(62), pero ¡atención!, también era un “sabio encantador”(63) quedando situado como autor engañoso del Quijote ya que “de los moros no se podía esperar verdad alguna, porque son todos embelecadores, falsarios y quimeristas”(64). ¿Hay contradicción entre las primeras afirmaciones y las consecuencias que Cervantes saca de su sensacional pirueta particular? No lo creemos y nos lo explicará el propio falsario Cide Hamete Cervantes al contarnos posteriormente la historia de un morisco, Ricote.
“Es cuento verdadero que yo lo ví”
Cervantes
El gallardo español(73)
En el caso de Ricote las caidas de los especialistas son más graves llegando a hablar de lo que Cervantes no ha dicho – pero pensaba – o separando, los escritos de Cervantes, entre lo verdaderamente sentido y lo que dijo por temor a la censura. No se puede aislar la convicción de la convención, pero los especialistas cervantinos lo han hecho repetidamente hasta conseguir el autor que deseaban.
El resultado es que Ricote es una unidad de la que cada autor escribe lo que desea. Ricote es un morisco falso y se le considera un representante genuino sobre el que pueden ejercer un estudio etnológico, Ricote es un monigote que expresa lo que Cervantes desea que diga y se le considera un testigo, como si Cervantes se hubiera colocado con la grabadora ante un morisco real(74).
- Compadecerse de la expulsión de los moriscos no es negar la justicia de la expulsión sino un deber de buen cristiano ante el mal ajeno, incluso si este mal ha sido provocado por el mismo condenado (el morisco).
- Aludir a la libertad de conciencia de Alemania no es un piropo precisamente sino todo lo contrario. El desenfreno es lo que está unido a la libertad de expresión.
Pero hay una fuente que debe ser considerada absolutamente interna a la comunidad cristiana, la del monigote morisco que habla para condenarse. El morisco Ricote es el fiel heredero de los libros de polémica, donde se escuchan dos voces pero sólo un autor ha escrito el guión.
NOTAS
1.”Como de la luna, no vemos más que una de sus caras”, LAS CAGIGAS, 1950, p.524.
2.”La cultura literaria de los moriscos ha merecido la atención de múltiples estudios desde la ya clásica obra de Saavedra, la tesis de Harvey y los trabajos sobre literatura aljamiada de Galmés de Fuentes, Koutzi, Martínez Ruíz, Manzanares del Cirre, Solà Solé, Cagigas junto con los de Vernet sobre traducciones moriscas del Corán son bien significativos de la importancia de esa cultura literaria”, GARCIA CARCEL, 1977, p.80-81; véase HARVEY, The Literary culture of the moriscos (1492-1609), Oxford, 1958; SAMSO, “Los estudios sobre el dialecto andalusí, la onomástica hispanoárabe y los arabismos en las lenguas peninsulares desde 1950″, Indice Histórico Español.
3.LOPEZ BARALT, Luce, “Crónica de la destrucción de un mundo: la literatura aljamiado-morisca”, Bulletin Hispanique, nº 82, 1980, p.16-58. “Convertidos en una comunidad minoritaria y asfixiada y condenados por edicto a su extinción como pueblo, en medio de su desgracia colectiva – y quizá precisamente debida a ella – producen una literatura estremecedora y fascinante y aun muy poco estudiada: la literatura aljamiado-morisca”, LOPEZ BARALT, p.20.
4.SAAVEDRA Y MORAGAS, Eduardo de, “Escritos de los moriscos sometidos al dominio cristiano”, (Discurso del 29 de diciembre de 1878), Memorias de la Real Academia Española, nº 6, 1889, p.140-192 y 237-328 (apéndices). “A principios del siglo XVIII fue cuando se comenzó a conocer la aljamía, y aunque Sparvenfeld atribuyó tres libros de esta clase (adquiridos en Túnez en 1691) a los antiguos árabes de las taifas, el erudito Reland explica ya con acierto un manuscrito de la librería de Enrique Sicke, casi al mismo tiempo que el P.Echevarría forjaba rudamente en Granada su famosa carta de Aldosindo sobre la batalla de Clavijo. algo tardaron los doctos, sin embargo en familiarizarse con la aljamía, pues D.Miguel Casiri (que atribuía los escritos de los moriscos en carácteres comunes a los renegados de Africa) y el llamado D.Faustino Borbón tomaron los libros de ese género por persas, turcos, berberiscos, o de mera combinación cabalística; pero Sacy, Conde y Lozano hicieron mención expresa de la literatura aljamiada, y los arabistas posteriores le han concedido cada vez mayor importancia como D.Pascual de Gayangos, Serafín Estebánez Calderón, Lafuente Alcantara, José Moreno Nieto, Fernández y González, Marcos José Müller y Lord Stanley de Alderley”, SAAVEDRA, p.10-11.
5.LOPEZ BARALT, 1980, p.21.
6.”Tampoco se levantará ya de su tumba la literatura aljamiada; pero la larga y poco amena tarea de exhumar sus cenizas no debe servir tan sólo para alimentar la curiosidad erudita, como ligero pasatiempo. El cuadro que de esa literatura muerta he deseado poner ante vosotros, hace ver como pintados por sí mismos a los musulmanes españoles, con sus costumbres, con sus creencias, con sus pensamientos y con sus dolores; y al lado del vulgo, apegado a la letra de las tradiciones, nos muestra a hombres de entendimiento más elevado, que no usaban la poligamia, ni desdeñaban las representaciones figuradas de la naturaleza viva; que tendían a admitir el libre albedrío, y a rechazar el impuro paraíso de Mahoma; que casi sin sentirlo aceptaban la caridad cristiana, y negaban la justificación por la fe sola. Gentes como estas, que habían olvidado el habla de sus mayores e iban dejando ya su escritura, que se divertían con la lectura de novelas caballerescas, y amenizaban sus escritos con la poesía contemporánea; que analizaban las comedias del Fénix de los ingenios, y discutían al lado de los maestros cuestiones espinosas de teología; no distaban mucho de amalgamarse y fundirse con el medio que las rodeaba. Y si las ciegas pasiones populares no hubieran atrofiado ese miembro importante de la nación, exigiendo después una amputación cruenta, los moriscos, como los antiguos mudéjares, hubieran concluido por incorporarse del todo con la masa de los demás españoles; contribuyendo con sus fuerzas y sus elementos de vitalidad a la mayor gloria de la patria, en vez de la miseria y muerte eterna a que fueron condenados al otro lado del estrecho”, SAAVEDRA, 1878, p.54-55.
7.”En su fondo la literatura aljamiada no tiene interés estético sino de historia y de costumbres. Y a nosotros nos sirve para sacar una consecuencia algo distinta de la que por remate de su docto trabajo pone el Sr.Saavedra. Pues así como a él le parece que la fusión de los moriscos con la población española hubiera llegado a verificarse, y descubre indicios de ello en el uso de la lengua y de los metros castellanos, en alguna que otra idea religiosa, y en las rarísimas citas, de nuestros escritores (no faltando, dicho sea entre paréntesis, algún morisco que pusiera a contribución libros protestantes, como el Tratado de la missa, de Cipriano de Valera); para nosotros, por el contrario, es no pequeño indicio de que la asimilación era imposible, el que tampoco como eso tomaran en tiempo tan largo, puesto que en sus libros es árabe y muslímico todo, excepto la lengua, y jamás aciertan a salir del círculo del Alcorán, ni olvidan una sola de sus antiguas supersticiones; antes procuran inflamarlas y avivarlas en el alma de sus correligionarios, no reduciéndose en puridad a otra cosa toda la literatura aljamiada, bastante a probar por si sola que los moriscos jamás hubieran llegado a ser cristianos ni españoles de veras, y que la expulsión era inevitable”, MENENDEZ PELAYO, Heterodoxos, IV, p.349.
8.VESPERTINO RODRIGUEZ, A, “Aproximación a la datación de los manuscritos aljamiados”, Homenaje al Profesor Dr.D. Luis Rubio, Universidad de Murcia.
9.GALMES DE FUENTES, Alvaro, “Sobre un soneto barroco de un morisco”, Archivum, Oviedo, XXVII-XXVIII, 1978-1979, p.201-217.
10.GALMES, Montpellier, 1981, p.15.
11.GALMES, Montpellier, 1981, p.17.
12.”La littérature arabe n’a point d’épopée; elle n’a même pas de poésie narrative; exclusivement lyrique et descriptive, cette poésie n’a jamais exprimé autre chose que le coté poétique de la réalité”, DOZY, Histoire des musulmans, Leyden, 1932, I, p.9 y GALMES, Epica árabe y épica castellana, Barcelona, 1978, p.17-19.
13.”No queda claro tampoco en qué medio ambiental y de inspiración nació este romance anónimo” (SOLA, Morilla burlada, p.136). Atribuido en cierta ocasión a Jerónimo del Pinar (British Rennert mss.10431, Romanische Forschungen, X, 1899, p.1-176), el verso “hermano de la tu madre” dio a Milà y Fontanals la posibilidad de un origen de cantarcillo arábigo por el fondo anticristiano (De la poesía heroico-popular castellano, ed. Martín de Riquer y J.Molas, Barcelona, 1959, p.484) cuya opinión fue seguida por Menéndez Pelayo (Antología de poetas líricos castellanos, 1916, XII, 498). Menéndez Pidal habla de “influjo a veces muy fuerte, de ideas y sentimientos moros, simpatía hacia el pueblo enemigo, pero no traducción de originales árabes”, (Romancero hispánico, 1953, II, p.34). El embrollo continua.
14.Seco de Lucena, 1958, p.17.
15.Seco de Lucena, p.40.
16.S.G.ARMISTEAD, “¿Existió un romancero de tradición oral entre los moriscos?”, Actas del Coloquio Internacional sobre literatura aljamiada y morisca, Madrid, Gredos, 1978, p.211-236.
17.Por ello hay que tener mucho cuidado en afirmar como las de la profesora Carrasco Urgoiti que “en su perfecta consonancia con la lírica española de tipo popular y la postura que implican de solidaridad con el mundo islámico, ambos poemitas reflejan cabalmente la dualidad cultural de los nuevos convertidos de moros”, CARRASCO URGOITI, 1979-1980, p.112. ‘Popular’, ‘solidaridad islámica’ y producción de nuevos convertidos son elementos todos a colocar bajo interrogaciones profundas.
18.”Si había una literatura morisca es porque la continuada presencia islámica seguía siendo una parte importante del discurso de los españoles acerca de no tanto, tal vez, el musulmán como de sí mismos”, MARQUEZ VILLANUEVA, 1991, p.3.
19.CARRASCO URGOITI, 1978.
20.Es muy complejo este misterioso movimiento del creador desconocido con la pretensión de que el autor sea, en definitiva, el pueblo entero, su tradición, su más pristina voz… Quizás habría que conectarlo con fenómenos más generales que atañen a toda la reforma católica. Los romances moriscos se crean en un momento de gran interés no sólo por el romancero que será reinventado sino por toda una serie de géneros considerados ‘populares’: los dichos, las consejas y los refranes denominados por Correas ‘la Biblia del pueblo’. Lope de Vega, autor de romances, traslada al teatro cuentos y cancioncillas. Los estudiosos de la literatura han obviado el problema o lo han reducido a la maravillosa intuición del autor, olvidando que se trata de un proceso alquímico más complejo por el cual, el escritor crea o recrea temas (acotados por él como populares) transformándolos en vehículo de contenidos bien diversos de los pretendidamente originales y que enmarcan conflictos internos de las élites. Desde la novela pastoril al romance morisco hay toda una gama extensa que requeriría un estudio atento y del que extraeremos solo lo que nos concierne en la imagen del morisco, el romance que lleva su nombre.
21.”L’Orient a presque été une invention de l’Europe, depuis l’Antiquité lieu de fantaisie, plein d’êtres exotiques, de souvenirs et de paysages obsédants, d’expériences extraordinaires” (Saïd, p.13).
22.Spitzer afirma extrañamente que “la poesía popular, más aún que la poesía culta, ve los acontecimientos históricos con ojo desapasionado, como peripecias o vicisitudes de la vida humana en general”, TORRES FONTES, p.255; SPITZER, p.16.
23.Caro, 1976, p.141.
24.Si acaso, la novela morisca revela que desde el comienzo, los moriscos fueron utilizados para otra cosa, ya fuera pastoril o los particulares intereses fueristas de la corona de Aragón. Habla de alianza es excesivo, en lo que no es más que simpática utilización. El Abencerraje va dedicado al señor de Embun, pueblo de moriscos, y comprometido en las acciones contra la inquisición aragonesa en favor de los fueros. “los principios que defienden los fueristas de Aragón coinciden en aquella contingencia con los ideales que inspiran El Abencerraje y en el trance de la difícil colaboración entre criptomusulmanes y señores aragoneses que puede adivinarse tras la actuación de jerónimo de Embum, la novelita aporta un apoyo moral a esta alianza”, CARRASCO URGOITI, 1970.
25.Con un continuador de prestigio en el escritor Antonio Gala y su Manuscrito Carmesí, 1990.
26.En contraposición con la fuerza del Caballero de Olmedo, en Lope se muestra “en el caso de la comedia morisca quizás se impusiera una cierta lejanía en el tratamiento del tema su mismo carácter de leyenda recogida en fuentes diversas que frena el impacto emotivo de las situaciones de la intriga al presentarlas como un haz de imágenes reflejas que recogen previas realizaciones literarias”, CARRASCO URGOITI, 1982, p.76.
28.Véase Leo Spitzer, “Los romances españoles”, Asonante, 1-1, San Juan de Puerto Rico, 1945, recogido en Sobre antigua poesía española, Buenos Aires, 1952; la identificación con el infante Ibn-al-Mawl, el Abenalmao de las crónicas de Abenamar y otrs disputas singulares.
29.MACKAY, Angus, “Los romances fronterizos como fuente histórica”, Coloquio de historia medieval andaluza. Relaciones exteriores del Reino de Granada, Almería, Instituto de Estudios Almerienses, 1988, p.273-285.
30.TORRES FONTES, p.242.”Por una parte muestra el sentimiento nacionalista de su autor y por otra refleja una realidad que no podía ocultar. Un granadino que no había renegado de su raza ni de su espíritu musulmán, pero que a tenor de las circunstancias políticas militaba en el bando cristiano y expuso con su poema un relato veraz de estos acontecimientos tal como hasta él habían llegado” TORRES FONTES, p.255.
31.TORRES FONTES, p.249.
32.CARRASCO URGOITI, 1982. p.51.
33.Es interesante relacionar el romance morisco con el plateresco, ese arte tardo-gótico donde “una fértil variedad temática lograba fundir las tradiciones góticas y renacentistas con los menudos temas de morisca reiteración”, MARIN OCETE, Antonio, El arzobispo don Pedro Guerrero y la política conciliar española en el siglo XVI, C.S.I.C., Madrid, 1970, I, p.60.
34.CARRASCO URGOITI, 1982, p.52.
35.”Ecrit par de poètes espagnols, après que les maures eurent été chasses de Grenade, le Romancero Moresque reflète cet éblouissement qu’éprouvèrent les chrétiens devant la civilisation de leurs ennemis. Inspiré de traditions du sol si longtemps soummis aux arabes, des ballades populaires toujours vivaces, qui colportaient les muletiers de souche sarrasine, il offre un melange singulierement savoureux de poèsie castillane violente et chevaleresque, de poèsie musulmane alambiquée, cruelle et décorative”, Arnoux, 1921, prólogo.
36.”Para entender el fenómeno de la maurofilia literaria, tema amplio, en el que no podemos entrar, tengamos presente que la contraposición entre el moro guerrero, generoso, artífice, estrellero, y el morisco roñoso, prolífico y degradado, no es peculiar de aquella situación. La verdad es que sobre esta cuestión falta una obra básica. (Ortiz-Vincent, p.154)
37.GUATAVINO, “A propos du sens et des dimensions sociales du concept ‘mudéjar’ hispano-árabe”, Revue d’Histoire Mahgrebine, 3, 1975, p.19-26.
38.Para ver esta maurofilia en uno de sus defensores mayores, con una diferente interpretación de este ambiente mudéjar que el considera un modo de mestizaje, veáse MARQUEZ VILLANUEVA, 1984, p.117.
39.”En el resto de Occidente tenían ya bastante entretenimiento con los pastores”, MARQUEZ VILLANUEVA, 1991, p.3.
40.CARRASCO URGOITI, 1982, p.60.
41.SPIVAKOSKY, Tendilla, p.410.
42.MARQUEZ VILLANUEVA, 1984, p.119.
43.Primera parte, cap.4, cit, CARRASCO URGOITI, 1984, p.221. “Refuerza el significado de la anécdota una situación semejante surgida cuando el protagonista sirve a un pintor, al cual critica porque figuran musulmanes entre los nobles personajes que llenan sus cuadros. También le advierte Alonso que no debe pintar a la Virgen María con el rostro moreno, aunque así la vea representada en imágenes venerables, ya que el color oscuro de éstas se debe únicamente a que las ha ennegrecido el transcurso del tiempo (Segunda parte, cap.9)”. En esta cruzada por eliminar restos muslímicos habría que citar las intenciones de Aldrete o de Fonseca contra las palabras de origen árabe. ¿existió realmente un intento dentro del barroco español de impelir una afluencia de neologismos para anegar ese terrible cuarenta por ciento de términos de origen árabe que se logra reducir a lo largo del siglo. Nadie ha estudiado como nuestros clásicos escogen entre el neologismo o el término más cercano al latín desestimando el árabe. La lucha humanista se dobla aquí de última batalla contra el Islam.
44.Romances moriscos, Caro, 1976, p.145: Están Fátima y Xarifa/ vendiendo higos y pasas,/ y cuenta Lagartu Hernández/ que dançan en el Alhambra./ Estando los Aliatares/ texiendo seras de palma/ y Almaden sembrando coles/ y levántales que rabían./ Vive Arbolan todo el día/ de cavar cien aranzadas,/ por un puñado de harina/ y una tarja horadada:/ viene el otro delincuente/ y sácale a la mañana/ a la jineta vestido/ de verde y flores de plata./ Y el Zegrí que con dos asnos/ de echar agua no se cansa,/ y el otro disciplinante/ píntanle rompiendo lanzas./ Hace Muça sus buñuelos,/ dice el otro: ‘aparta, aparta,/ que entra el valeroso Muça/ cuadrillero de unas cañas”/ Romancero general de 1600, I, p.87 y 220-221. cit.Caro, 1976, p.146.
45.CARRASCO URGOITI, María Soledad, “Vituperio y parodia del romance morisco en el romancero nuevo”, Culturas populares. Coloquio hispano-francés. Casa de Velázquez, II, 1986, Madrid, Universidad Complutense, p.115-138.
46.CARRASCO URGOITI, 1984, p.183. Se expresa en favor de esta interpretación Francisco Márquez Villanueva, “El morisco Ricote o la hispana razón de estado”, en su libro Personajes y temas del Quijote, Madrid, Taurus, 1975, p.229.235, y “la criptohistoria morisca (los otros conversos)”, Cuadernos hispanoamericanos, 390, dic.1982, p.517-534. En esta línea, María soledad Carrasco Urgoiti, “El trasfondo social de la novela morisca del siglo XVI”, Convención Anual de Modern Language Association, Nueva York, 1970, “Pérez de Hita frente al problema morisco”, Actas del IV Congreso Internacional de Hispanistas, Salamanca, 1982, I, p.269-281, y por supuesto en The moorish novel, Boston, 1976.
47.CARRASCO URGOITI, 1984, p.186. El susto que tiene el niño negro de su padre es de lo más ambiguo si no es un chiste bien macabro.
48.CARRASCO URGOITI, p.187.
49.CARRASCO URGOITI, p.199. “Con la semblanza de la hilandera se muestra un caso bastante característico de disimulación, ya que lleva a la práctica algunos de los consejos que según revelan fuentes históricas, daban a su fieles secretos alfaquíes. La vieja hace mal adrede, la señal de la cruz; si no puede evitar ir a misa, se dedica a toser en la iglesia, y al oír pasar el viático se encierra en su casa. Cuando reza como cristiana, lo hace disparatando, en el castellano defectuoso que otros textos atribuyen al morisco.
50.CARRASCO URGOITI, 1984, p.202.
51.CARRASCO URGOITI, p.205.
52.CARRASCO URGOITI, 1984, p.222-223.
53.DE COMO Y POR QUE EL REY DON FELIPE II EXPELIO A LOS MORISCOS DE ESPAÑA, Y DE LA PENA QUE LES CAUSO ESTE DESTIERRO.
54.BAUER, Papeles, p.181.
55.PEREZ SANCHEZ, Rosario, “El elemento árabe en la obra de Cervantes. Don Quijote de la Mancha”, Boletín de la Asociación Española de Orientalistas, XXIV, 1988, p.185-228.
56.Véase SOLA, 1988, p.267-274.
57.La historia de las Guerras civiles de Pérez de Hita es aún más complicada: le da el manuscrito supuestamente el conde de Bailen don Rodrigo Ponce de león del original escrito en Tremecén pro un moro emigrado que lo entregó a un rabino que lo tradujo en hebreo y regaló el texto árabe al citado noble.
58.QUIJOTE, I, 15.
59.QUIJOTE, I, 27.
60.QUIJOTE, I, 50.
61.QUIJOTE, I, 61.
62.QUIJOTE, I, 53.
63.QUIJOTE, II, 2.
64.QUIJOTE, II, 3.
65.GONZALEZ PALENCIA, 1947, p.110.
66.FAUAZ SIMON, Fernando, “¿Tres relatos moriscos en don Quijote?”, Revista de Filología y lingüística de la Universidad de Costa Rica, vol.XIV, 1988, p.19-30.
67.TEJEIRO FUENTES, Miguel A, Moros y turcos en la narrativa aurea (el tema del cautivo), Cáceres, 1987.
68.PARREÑO, prólogo a Sosa, p.37. La muerte de un morisco de Oliva, provoca en el relato 23 en compensación, la compra de un fraile para ser quemado por los vengadores.
69.Naturalmente hay quien piensa que este es el filón de oro irremplazable para demostrar todo lo demostrable y que “leur étude est irremplaçable pour analyser à travers les divers témoignages et dépositions, la vie des différentes communautés morisques et préciser leur degré d’assimilation à la société chrétienne”, VIDAL, p.12.
70.La utilización de declaraciones arrancadas mediante tortura y ordenadas en un orden discursivo racional, es indicadora de un saber policial. Quizás pueda superarse la rejilla para oír los pequeños gritos del condenado pero, la ambigüedad de estos textos situados en un doble nivel ya que ‘dicen lo que otro ha dicho’, complica su utilización. Se trata más de una labor de semiótica, de análisis de códigos lingüísticos impuestos al reo, que de una imposible reconstrucción de la realidad. Al encontrarse tan conectados a la realidad morisca y situados en su boca, deben ser eliminados en este trabajo que pretende ser fundamentalmente un análisis de la sociedad cristiana. La diferencia estriba en que Ricote no es un morisco sino Cervantes que habla mientras, el morisco que ‘confiesa’ ante la inquisición, a pesar de estar maniatado y torturado, sigue siendo un morisco.
71.VIDAL, 1986, p.26. Trescientos años después sigue teniendo éxito esta declaración.
72.SOY TESTIGO: “No os diré cosa que no la sepa primero muy bien” (p.228 del Viaje) El lazarillo y el Viaje de Turquía son anónimos porque sus autores, al utilizar la primera persona en el texto, sacrifican su presencia en favor de la veracidad del relato. Contra la objetividad del Viaje de Turquía (Mas, p.133, Bataillon, Le docteur Laguna, p.67).
73.CERVANTES, BAE t.CLVI, p.11
74.Cuando Ricote hable de que en Alemania hay libertad de conciencia, no se trata de una alabanza sino del mismo insulto con que los ruínes conspiradores moriscos de Mármol salen “apelando libertad, libertad” después del discurso de Abenhumeya. En Cervantes es tan falso el cautivo de Argel como el morisco que alaba la expulsión. En ambos casos lo que busca Cervantes es reencontrar con éxito (y así lo consigue) el “yo” de Lazarillo y del Viaje de Turquía (A.Mas, p.316). Cervantes no alude a la imposibilidad de “hacerle entrar en razón” como una realidad objetiva (Mas, p.326-327) sino como una imposibilidad técnica al estilo de la llamada a la intervención generacional que pretendía Ramon Llull o como una alusión a su incapacidad de comprender las altas verdades de la religión católica (persuadirles de las verdades de mi sacra religión) lo que le convierte a él en un elegido al estilo del platonismo plotiniano. A.Mas busca de todas maneras esta objetividad (“chez Cervantès la fiction est très proche de la réalité et elle semble mieux traduire les sentiments des espagnols de ce temps-là”, Mas, II, p. 278). Esta realidad es que los renegados sufren el acoso de los buenos cristianos constantemente hasta el final morir como mártires por la fe.
75.”Il est donc exact que tout européen, dans ce qu’il pouvait dire sur l’Orient, était, pour cette raison, raciste, impérialiste et presque totalement ethnocentriste” (Saïd, p.234). Es cierto, pero puede uno dejar de serlo. No. Debe uno callarse por eso. No. Ahí está la trampa de Saïd de crear un oriental que si puede hablar de Oriente.
76.Nicolás Cabrillana, Documentos notariales referentes a los moriscos (1569-1571), Archivo Histórico Provincial de Almería, Universidad de Granada, 1978. En la rebelión de los moriscos, como en casi todos los acontecimientos históricos, el pueblo fue el auténtico protagonista del drama; y las actas notariales mejor que ningún otro tipo de documentos, nos revelan el trasfondo social de la crisis, y nos ayudan a interpretar la radiografía de la sociedad en cuyo seno acaecieron los hechos. Los protocolos notariales son tan minuciosos, recogen actos y contratos tan variados, que el investigador curioso puede reconstruir aquellos hechos con gran cantidad de detalles; los escribanos ejercían normalmente la función que en nuestros días tienen encomendada los notarios, pero también actuaban con la equivalente a nuestros secretarios judiciales y a nuestros secretarios de ayuntamientos; algunos escribanos de Almería actuaron incluso como secretarios del Cabildo eclesiástico. Son, pues, fedatarios públicos de todo lo que ocurre en la localidad, en las más diversas instituciones y en los más variados aspectos; en sus registros quedó plasmada toda la vida de la época con todo su gran colorido, con todos sus grandes contrastes. De ahí que este tipo de documentos nos permita mejor que otros, descender a los más profundos niveles en el estudio de la realidad social” (p.9-10) Este artículo proviene de C.E.M.A.
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