Hussein Pelaez/Identidad Andaluza
Nos hemos preguntado muchos de nosotros, si pudo ser cierto lo de la expulsión de nuestros antepasados. Si después de más de quinientos años, solamente queda de esa época monumentos como la Alhambra o la Mezquita de Córdoba, o algunas palabras que mantenemos en nuestro vocabulario y poco más.
Pero cuando empezamos a mirar a nuestro alrededor, si miramos más que con la vista, miramos con el corazón, cualquier andaluz, de cualquier ciudad o pueblo de nuestra tierra descubre que aún queda mucho de ese pasado, en el que el pueblo andaluz fue un pueblo libre.
He decidido recoger algunas semejanzas existentes entre las dos orillas que separan un mismo mundo.
La mayoría de ellas seguro que han pasado de largo a la vista de cualquiera, son consideradas nuestras de toda la vida, han vivido con nuestros padres, con nuestros abuelos. Y en algo no nos equivocamos, son nuestras de toda la vida, pues por mucho que han intentado eliminar nuestra historia, nuestro pasado, nuestras costumbres han permanecido.
Aquí recojo algunas semejanzas culturales, muy pocas, pero muy nuestras, las cuales se mantienen entre las dos orillas, reflejando la hermandad entre las dos orillas de un mismo pueblo.
Quiero empezar con algo muy típico de Almería, que los que no somos de aquí y hemos visitado la otra orilla, cuando llegas a tierras de Almería, nos impresiona mucho, reconociendo pueblos de la otra orilla en esta orilla, en esta provincia:
Las casas cúbicas
Casas típicas de Almería, son viviendas cúbicas, encaladas y muy soleadas, con una arquitectura muy bella y sencilla.
Es la arquitectura típica de los países ribereños del norte de África.
Las eras enlosadas de las Alpujarra
Aparecen eras enlosadas o encripiadas y excepcionalmente de mezcla o tierra, en grupos en el entorno de los pueblos o junto a cortijos aislados como centro en torno al cual se sitúan las viviendas, sirviendo como plaza practicable cuando no se necesita usar de trilla.
Esta arquitectura presenta importantes similitudes formales con las que aparecen en el norte de África, entre poblaciones bereberes, probablemente testimonio de unos contactos culturales entre los dos continentes desde hace siglos.
La noria de sangre
Se trata de una rueda elevadora que en función de la zona, complemento y fuerza motriz, adopta múltiples variantes. Su nombre lo recibe en alusión al origen de su fuerza.
Los musulmanes la usaron en la agricultura y en el abastecimiento de ciudades y fortalezas, como ocurría en la Alcazaba y la ciudad. Algunas de ellas siguen en uso.
Los hornos morunos
Aun podemos ver algunos hornos en las denominadas Alfaharerías. La época andalusí fue el periodo de mayor esplendor de la cerámica en nuestra tierra. Actualmente es el denominado horno tradicional u horno moruno. Consiste en una estructura de ladrillo y adobe compuestas de dos cámaras superpuestas, separadas por un piso horadado por donde asciende el calor. La zona superior actúa como cámara de cocción y la inferior como caldera.
La Almazara
Sigue siendo el lugar tradicional donde se extrae el aceite de oliva, su nombre procede de la palabra árabe “al-ma´sara”, significa “la que extrae”. Con un funcionamiento de la instalación muy sencilla en la teoría y muy compleja en la practica, pero muy practico.
Las Alcazabas blancas
Es sabido que los países mediterráneos, tienen una gran simpatía por la cal, eso es lo que ocurrió con el afán de engrandecer más aun algunas Alcazabas, fueron blanqueadas o construidas con tapial rico en cal, como ocurrió con la de Almería; en el otro lado del mediterráneo si se blanquearon otras Alcazabas como las de Tánger y Agadir, las que como anteriormente he mencionado se blanquearon para enaltecer su grandeza y belleza.
La comida
Reconocen todos los estudiosos, que la mayor parte de las recetas de nuestros platos típicos son de origen andalusí, pero algo que nos asemeja más a nuestros vecinos del otro lado de la orilla incluye el orden de presentar los platos. Primero se comen los entrantes y ensaladas, de segundo la carne o el pescado, y al final los postres.
Las Abluciones en el Islam o la forma de lavarse de los hombres del campo
En el Islam la limpieza es algo especial, por ello el lavarse antes de cada oración es de obligación. Esta forma de lavarse tiene unas normas y formas a seguir; se empieza lavándose las manos, seguido de los brazos asta la altura del codo, luego se lava la cara, las orejas, la boca y la nariz, luego pasándose las manos mojadas desde la frente asta la coronilla y por ultimo los pies, siempre empezando por la derecha y frotando cada una de las partes mencionadas por tres veces.
Los que hemos vivido en el campo o hemos tenido familiares que han trabajado en el, padres o abuelos, y recordamos o tenemos aún oportunidad de fijarnos en ellos cuando han terminado su labor, observaremos que el ritual que nos realizan sigue siendo el mismo, el que a través de generaciones se ha ido trasmitiendo, y sin saber el porque se ha seguido manteniendo, y la razón no es otra que los restos de la tradición islámica que han pervivido a la represión y al control inquisitorial.

















